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		<title>El 1 de Diciembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Dec 2008 09:33:24 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Nota: Si la fecha de hoy no aparece en seguida, tenga la bondad de dirigirse a: http://lecturabiblica.blogspot.com/ Mil gracias. El 1 de Diciembre Lectura Bíblica Diaria: Oseas 11 a 13: &#8220;Desde que Israel era niño, yo lo amé; de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más lo llamaba, más se alejaba de mí. y quemaba [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=410&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><img class="alignnone size-full wp-image-415" title="anchored" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/12/anchored.jpg?w=270&#038;h=178" alt="anchored" width="270" height="178" /></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">Nota: Si la fecha de hoy no aparece en seguida, tenga la bondad de dirigirse a: <a href="http://lecturabiblica.blogspot.com/">http://lecturabiblica.blogspot.com/</a> Mil gracias.</span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 1 de Diciembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Oseas 11 a 13:</strong> </span><br />
<span style="font-family:trebuchet ms;">&#8220;Desde que Israel era niño, yo lo amé;<br />
de Egipto llamé a mi hijo. Pero cuanto más lo llamaba,<br />
más se alejaba de mí. y quemaba incienso a las imágenes. Yo fui quien enseñó a caminar a Efraín; yo fui quien lo tomó de la mano.<br />
que era yo quien lo sanaba. Lo atraje con cuerdas de ternura, lo atraje con lazos de amor.<br />
Le quité de la cerviz el yugo,<br />
y con ternura me acerqué para alimentarlo. &#8220;No volverán a Egipto, sino que Asiria reinará sobre ellos, porque no quisieron volverse a mí. En sus ciudades se blandirán espadas, que destrozarán los barrotes de sus puertas y acabarán con sus planes. Mi pueblo está resuelto a renegar de mi nombre; por eso, aunque me invoquen, no los exaltaré. &#8220;¿Cómo podría yo entregarte, Efraín?<br />
¿Cómo podría abandonarte, Israel?<br />
¡Yo no podría entregarte como entregué a Admá!<br />
¡Yo no podría abandonarte como a Zeboyín!<br />
Dentro de mí, el corazón me da vuelcos,<br />
y se me conmueven las entrañas. Pero no daré rienda suelta a mi ira,<br />
ni volveré a destruir a Efraín.<br />
Porque en medio de ti no está un hombre,<br />
sino estoy yo, el Dios santo,<br />
y no atacaré la ciudad.&#8221; El Señor rugirá como león,<br />
y ellos lo seguirán.<br />
Cuando el Señor lance su rugido,<br />
sus hijos vendrán temblando de occidente. &#8220;Vendrán desde Egipto, temblando como aves;<br />
vendrán desde Asiria, temblando como palomas,<br />
y yo los estableceré en sus casas<br />
afirma el Señor.<br />
&#8220;Efraín me ha rodeado de mentiras,<br />
y el reino de Israel con fraude;<br />
Judá anda errante, lejos de Dios;<br />
¡lejos del Dios santísimo y fiel! Efraín se alimenta de viento:<br />
todo el día va tras el viento solano,<br />
y multiplica la mentira y la violencia.<br />
Hace pactos con Asiria,<br />
y a Egipto le da aceite como tributo.&#8221; El Señor tiene un pleito contra Judá:<br />
le hará pagar a Jacob todo lo que ha hecho,<br />
le dará lo que merecen sus obras. Ya en el seno materno suplantó a su hermano,<br />
y cuando se hizo hombre luchó con Dios. Luchó con el ángel, y lo venció;<br />
lloró y le rogó que lo favoreciera.<br />
Se lo encontró en Betel,<br />
y allí habló con él; ¡habló con el Señor, Dios *Todopoderoso,<br />
cuyo nombre es el Señor! Pero tú debes volverte a tu Dios,<br />
practicar el amor y la justicia,<br />
y confiar siempre en él. Canaán usa balanzas fraudulentas,<br />
pues le gusta explotar a los demás. Efraín dice con jactancia:<br />
&#8220;¡Cómo me he enriquecido!<br />
¡He amasado una gran fortuna!<br />
que haya pecado en algo.&#8221; &#8220;Yo soy el Señor tu Dios<br />
desde que estabas en Egipto,<br />
y haré que vuelvas a vivir en carpas,<br />
como en los días de nuestro encuentro en el desierto. Yo les hablé a los profetas;<br />
les hice tener muchas visiones,<br />
y por medio de ellos les hablé en parábolas.&#8221; ¿Es Galaad malvado?<br />
¡No hay duda de que no vale nada!<br />
En Guilgal sacrifica toros;<br />
por eso sus altares quedarán reducidos a montones de piedra<br />
entre los surcos del campo. Jacob huyó a un campo de Aram;<br />
en pago por su esposa. Para sacar a Israel de Egipto, y después cuidarlo,<br />
el Señor usó a un profeta. Pero Efraín ha irritado a su Señor;<br />
le ha causado un amargo disgusto.<br />
y le devolverá sus injurias. Efraín tenía la preeminencia en Israel.<br />
Cuando él hablaba, la gente temblaba.<br />
Pero le rindió culto a Baal,<br />
y por ese pecado murió. Sin embargo, siguen pecando,<br />
pues se fabrican, según su ingenio,<br />
imágenes de fundición e ídolos de plata<br />
que no son más que obra de artesanos.<br />
De ellos se dice:<br />
&#8220;Ofrecen sacrificios humanos<br />
y besan ídolos en forma de becerros.&#8221; Por eso serán como nube matutina,<br />
como rocío que temprano se evapora,<br />
como paja que se lleva el viento,<br />
como humo que se escapa por la chimenea. &#8220;Pero yo soy el Señor tu Dios<br />
desde que estabas en Egipto.<br />
No conocerás a otro Dios fuera de mí,<br />
ni a otro Salvador que no sea yo. Porque yo fui el que te conoció en el desierto,<br />
en esa tierra de terrible aridez. Les di de comer, y quedaron saciados,<br />
y una vez satisfechos, se volvieron arrogantes<br />
y se olvidaron de mí. Por eso, yo seré para ellos como un león;<br />
los acecharé junto al camino, como un leopardo. Los atacaré y les desgarraré el pecho<br />
como una osa a quien le quitan sus cachorros.<br />
¡Los devoraré como un león!<br />
¡Los despedazaré como fiera del campo! &#8220;Voy a destruirte, Israel,<br />
porque estás contra quien te ayuda. ¿Dónde está tu rey,<br />
para que te salve en todas tus ciudades?<br />
¿Dónde están los gobernantes, de los que decías:<br />
Dame rey y autoridades? En mi ira te di rey,<br />
y en mi enojo te lo quité. La perversidad de Efraín está bien guardada;<br />
se ha tomado nota de su pecado. Llegan los dolores de parto,<br />
pero él es una criatura necia:<br />
¡cuando llega la hora del parto,<br />
no se acomoda para salir! &#8220;¿Habré de rescatarlos del poder del *sepulcro?<br />
¿Los redimiré de la muerte?<br />
¿Dónde están, oh muerte, tus plagas?<br />
¿Dónde está, oh sepulcro, tu destrucción?<br />
¡Vengan, que no les tendré misericordia!&#8221; Aunque Efraín prospere entre sus hermanos,<br />
vendrá el viento del Señor,<br />
el viento solano que se levanta del desierto,<br />
y se agotarán sus fuentes y manantiales.<br />
¡Y arrebatará sus tesoros,<br />
todos sus objetos preciosos! El pueblo de Samaria cargará con su culpa<br />
por haberse rebelado contra su Dios.<br />
Caerán a filo de espada;<br />
¡a los niños los lanzarán contra el suelo,<br />
y a las embarazadas les abrirán el vientre!</span><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Salmo 52:<br />
</strong>¿Por qué te jactas de tu maldad, varón prepotente?<br />
¡El amor de Dios es constante! Tu lengua, como navaja afilada,<br />
trama destrucción y practica el engaño. Más que el bien, amas la maldad;<br />
más que la verdad, amas la mentira.<br />
Selah.<br />
Lengua embustera,<br />
te encanta ofender con tus palabras. Pero Dios te arruinará para siempre;<br />
te tomará y te arrojará de tu hogar;<br />
¡te arrancará del mundo de los vivientes!<br />
Selah.<br />
Los justos verán esto, y temerán;<br />
entre burlas dirán de él: &#8220;¡Aquí tienen al hombre<br />
que no buscó refugio en Dios,<br />
sino que confió en su gran riqueza<br />
y se afirmó en su maldad!&#8221; Pero yo soy como un olivo verde<br />
que florece en la casa de Dios;<br />
yo confío en el gran amor de Dios<br />
eternamente y para siempre. En todo tiempo te alabaré por tus obras;<br />
en ti pondré mi esperanza en presencia de tus fieles,<br />
porque tu nombre es bueno.<br />
</span></p>
<p></span></p>
<p> </p>
<div><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Proverbios 9:</strong><br />
La sabiduría construyó su casa<br />
y labró sus siete pilares. Preparó un banquete, mezcló su vino<br />
y tendió la mesa. Envió a sus doncellas, y ahora clama<br />
desde lo más alto de la ciudad. &#8220;¡Vengan conmigo los inexpertos!<br />
dice a los faltos de juicio. Vengan, disfruten de mi pan<br />
y beban del vino que he mezclado. Dejen su insensatez, y vivirán;<br />
andarán por el camino del discernimiento. &#8220;El que corrige al burlón se gana que lo insulten;<br />
el que reprende al malvado se gana su desprecio. No reprendas al insolente, no sea que acabe por odiarte;<br />
reprende al sabio, y te amará. Instruye al sabio, y se hará más sabio;<br />
enseña al justo, y aumentará su saber. &#8220;El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor;<br />
conocer al Santo es tener discernimiento. Por mí aumentarán tus días;<br />
muchos años de vida te serán añadidos. Si eres sabio, tu premio será tu sabiduría;<br />
si eres insolente, sólo tú lo sufrirás.&#8221; La mujer necia es escandalosa,<br />
frívola y desvergonzada. Se sienta a las puertas de su casa,<br />
sienta sus reales en lo más alto de la ciudad, y llama a los que van por el camino,<br />
a los que no se apartan de su senda. &#8220;¡Vengan conmigo, inexpertos!<br />
dice a los faltos de juicio. ¡Las aguas robadas saben a gloria!<br />
¡El pan sabe a miel si se come a escondidas!&#8221; Pero éstos ignoran que allí está la muerte,<br />
que sus invitados caen al fondo de la fosa.</span> </p>
<div><strong><span style="font-family:trebuchet ms;">LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</span></strong></div>
<p> </p>
<p> </p>
<div><span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 26<br />
(62 d.C.)<br />
LA DEFENSA DE PABLO</span></div>
<p> </p>
<p> </p>
<div><span style="font-family:trebuchet ms;">ENTONCES Agripa dijo a Pablo, Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó a responder por sí, diciendo:<br />
2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, O rey Agripa, me tengo por dichoso de poder presentar hoy mi defensa delante de ti:<br />
3 Mayormente sabiendo tú todas las costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos (no fue una adulación; de hecho, el Rey Agrippa I, Padre de Agrippa, era un entusiasta de la Ley Judía hasta el final de su vida): por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.<br />
4 Mi vida pues desde que era joven, la cual desde el principio fue en mi Nación, en Jerusalén, todos los Judíos la saben (tiene que ver con Pablo sumergido en los Rituales Judaicos y en la Ley desde que tenía edad para comenzar sus estudios avanzados, lo más probable era cuando tenía alrededor de doce años);<br />
5 Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio (simplemente quiere decir que lo que dijo era fácil de comprobar), si quieren testificarlo, conforme a la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo (corresponde al grupo más estricto en las Doctrinas y prácticas morales).<br />
6 Y ahora, por la esperanza de la promesa que hizo Dios a nuestros Padres, soy llamado en juicio (esta &#8220;esperanza&#8221; era el Mesías, el Señor Jesucristo a Quien los Judíos rechazaron):<br />
7 A la cual promesa nuestras Doce Tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que hayan de llegar. Por la cual esperanza, O rey Agripa, soy acusado de los Judíos (muchos de los Judíos anhelaban el cumplimiento de las Profecías con respecto al Mesías venidero; la gran disensión se trataba de Jesús).<br />
8 ¿Por qué se considera cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos? (La historia de Israel era de Milagros, la resurrección de los muertos, algo tan extraordinario, no debería ser una sorpresa.)<br />
9 Yo ciertamente creía que tenía que hacer todo lo que pudiera contra el Nombre de Jesús de Nazaret (Pablo se acuerda de su terrible pasado de incredulidad).<br />
10 Lo cual también hice en Jerusalén: y yo encerré en cárcel a muchos de los Santos, con la previa autoridad de los Principales Sacerdotes; y cuando eran matados, yo di mi voto (se sabe lo de Esteban; sin embargo, podía haber más casos similares).<br />
11 Y muchas veces, castigándolos por todas las Sinagogas, los obligaba a blasfemar (debiera haberse traducido, e intentó obligarlos a blasfemar, porque el Texto Griego insinúa que no tuvo éxito en este esfuerzo); y enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas (indica que Damasco no era la única ciudad, además de Jerusalén, donde Pablo descargaba sus prácticas mortíferas).<br />
12 En lo cual ocupado, yendo a Damasco con potestad y comisión de los Principales Sacerdotes (intentaba continuar su persecución en aquella ciudad),<br />
SU CONVERSIÓN<br />
13 En mitad del día, O rey, vi en el camino una Luz del Cielo (revela una de las conversiones más dramáticas que el mundo jamás haya conocido), que sobrepujaba el resplandor del Sol, la cual me rodeó y a los que iban conmigo (era la Gloria de Jesucristo).<br />
14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra (el Poder de Dios fue tan fuerte que Pablo y todos sus compañeros que iban con él cayeron al suelo), oí una Voz que me hablaba, y decía en lengua Hebraica (en realidad, todos escucharon la Voz, pero sólo Pablo entendió lo que se dijo [Hch. 9:7]), Saulo, Saulo (su nombre Hebraico), ¿por qué me persigues? (Declara que cuando perseguimos a aquellos que Le pertenecen al Señor, realmente, al que perseguimos es el Señor.) Dura cosa te es dar coces contra los aguijones (expresa un modismo común de esa época y aun hoy día; en otras palabras, usted sólo llegará a lastimarse; no podrá detener el Plan de Dios).<br />
15 Yo entonces dije, ¿Quién eres, Señor? (Pablo sabía que estaba hablando con la Deidad.) Y el Señor dijo, Yo soy Jesús, a quien tú persigues (el Señor se revela con el Nombre que más odiaba Pablo \ Jesús).<br />
16 Mas levántate, y ponte sobre tus pies (muy parecido a lo que el Señor le había dicho a Job muchos años antes [Job 38:3]): porque para esto te he aparecido (especifica que el Señor tiene un trabajo muy importante para Pablo), para ponerte por Ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré a ti (el Señor le daría a Pablo la significación del Nuevo Convenio, que en realidad, era la significación de la Cruz [II Cor. 12:1-12]);<br />
17 Librándote del pueblo (se refiere a los Judíos) y de los Gentiles, a los cuales ahora te envío (el Señor no permitiría la muerte del Apóstol hasta que cumpliera su Misión; su Misión principal era llevar el Evangelio a los Gentiles, que fue lo que hizo),<br />
18 Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la Fe que es en mí, remisión de pecados y herencia entre los Santificados (el Apóstol indica que el hombre es ciego, esclavizado, contaminado, inmoral, necesitado y profano, no obtante, puede recibir la vista, la libertad, el perdón, las riquezas verdaderas y la santidad a base del Principio de Fe en Cristo y lo que Cristo hizo en la Cruz).<br />
LUZ<br />
19 Por lo cual, O rey Agripa, no fui rebelde a la Visión Celestial (Pablo llevó a cabo fielmente lo que el Señor lo llamó a hacer):<br />
20 Antes anuncié primeramente a los que están en Damasco (predicó acerca de Cristo en Damasco inmediatamente después de ser salvo), y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea (corresponde a Pablo que va a Jerusalén inmediatamente después de Damasco, y luego más tarde a otras regiones de Judea), y a los Gentiles (se refiere en mayor parte a su Ministerio, hasta este tiempo en particular), que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento (que se apartaran de los ídolos paganos y aceptaran venir a Dios).<br />
21 Por causa de esto los Judíos, tomándome en el Templo, intentaron matarme (Pablo dice que los Judíos no lo odiaban a causa de sus motivos ya señalados, sino más bien a causa de su predicación acerca de Jesús).<br />
22 Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio a pequeños y a grandes (declara que Dios lo sostenía durante tiempos muy difíciles), no diciendo nada fuera de las cosas que los Profetas y Moisés dijeron que habían de venir (Pablo afirma que su Mensaje se basaba completamente en Las Sagradas Escrituras, que seguramente así era):<br />
23 Que Cristo (el Mesías) había de padecer (quiere decir que Él moriría; en otras palabras era el motivo por el cual Él vino [Isa., cap. 53]), y ser el primero de la resurrección de los muertos (Jesús es los &#8220;Primeros Frutos&#8221; de la Resurrección y, por lo tanto, la garantía de la Resurrección de todos los Creyentes [I Cor. 15:1-23; Apoc. 1:5]), para anunciar luz al pueblo y a los Gentiles (se refiere al Señor Jesucristo como la única &#8220;Luz,&#8221; y para toda la gente).<br />
FESTO<br />
24 Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo a gran voz dijo, Estás loco, Pablo; las muchas letras te vuelven loco (como pagano, Festo no podía entender cómo Agripa podía entender el gran argumento sobre la Muerte Expiatoria y la Resurrección del Mesías que cumplieron las predicciones de los Profetas, y eran necesarias a fin de efectuar la Salvación de los hombres pecadores).<br />
25 Mas él dijo, No estoy loco (desequilibrado), excelentísimo Festo; sino que hablo Palabras de Verdad y de templanza (indica la única &#8220;Verdad&#8221; que el Gobernador y los otros presentes jamás habían oído).<br />
26 Pues el Rey (Agripa) sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente: pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón (el Rey Agripa de seguro sabía acerca de Jesús; era imposible no saberlo).<br />
CASI PERSUADIDO<br />
27 ¿Crees, Rey Agripa, a los Profetas? (Expresa un Llamado al Altar para este Rey y su Hermana, que tocó directamente al corazón de este Judío derrochador.) Yo sé que crees (demuestra al Apóstol que responde por el Rey, lo cual lo salvó de la vergüenza).<br />
28 Entonces Agripa dijo a Pablo, Por poco me persuades a ser Cristiano (el Texto Griego no da más indicación de lo que realmente dijo el Rey; no se sabe si realmente se conmovió y luego dijo sinceramente, ¡por poco me persuades a convertirme en Cristiano!&#8221; o ¡¿piensas que es tan fácil obligarme a ser Cristiano?!).<br />
29 Y Pablo dijo, Yo le pido a Dios que por poco o por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy (el Apóstol, por medio del Evangelio de Jesucristo, revela que la posición del Creyente en Cristo está encima de cualquier otra oficina o posición en el mundo), ¡excepto estas cadenas! (tuvo que ser un momento dramático cuando se conecta con la majestad de sus palabras, Pablo levanta sus manos esposadas formando un cuadro de grandeza llamativa).<br />
30 Y cuando hubo dicho estas cosas, se levantó el Rey, y el Gobernador, y Berenice, y los que se habían sentado con ellos (no quisieron oír más, entonces se levantaron y se acabó la audiencia, y de esta manera, su oportunidad para la Vida Eterna):<br />
31 Y cuando se retiraron aparte, hablaban los unos a los otros, diciendo, Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre (se enfrentaron cara a cara con ellos mismos, y sobre todo con Dios; y por eso, nunca volverían a ser los mismos, aunque ellos rechazaron el llamamiento y la petición).<br />
32 Y Agripa dijo a Festo, Podía este hombre ser suelto, si no hubiera apelado a César (insinúa que la petición ya se hizo mención, y ahora tenía que efectuarse; la verdad de todo esto era que, el Señor quiso que el Apóstol fuera a Roma).<br />
</span></div>
<p> </p>
<div><span style="font-family:trebuchet ms;">Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</span></div>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p>Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</p></div>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>26</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
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		<title>El 29 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:</title>
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		<pubDate>Sat, 29 Nov 2008 14:17:51 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 29 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria: Oseas 5 a 7: &#8220;¡Oigan esto, sacerdotes! ¡Pon atención, reino de Israel! ¡Escucha, casa real! ¡Contra ustedes es la sentencia! En Mizpa han sido ustedes una trampa; en el monte Tabor, una red tendida; en Sitín, una fosa abierta. Por eso, yo los disciplinaré. Yo conozco bien a [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=407&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/incatrail-machupicchu-luxury-tour.gif"><img class="alignnone size-full wp-image-408" title="incatrail-machupicchu-luxury-tour" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/incatrail-machupicchu-luxury-tour.gif?w=270&#038;h=247" alt="incatrail-machupicchu-luxury-tour" width="270" height="247" /></a></strong></span></p>
<p><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>El 29 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
Oseas 5 a 7:</strong> </span><span style="font-family:Trebuchet MS;">&#8220;¡Oigan esto, sacerdotes!<br />
¡Pon atención, reino de Israel!<br />
¡Escucha, casa real!<br />
¡Contra ustedes es la sentencia!<br />
En Mizpa han sido ustedes una trampa;<br />
en el monte Tabor, una red tendida; en Sitín, una fosa abierta.<br />
Por eso, yo los disciplinaré. Yo conozco bien a Efraín;<br />
Israel no me es desconocido.<br />
Pero ahora Efraín se ha prostituido;<br />
e Israel se ha mancillado. &#8220;No les permiten sus malas obras<br />
volverse a su Dios;<br />
su tendencia a prostituirse<br />
les impide conocer al Señor. La arrogancia de Israel testificará en su contra,<br />
Israel y Efraín tropezarán con su maldad,<br />
y hasta Judá caerá con ellos. Con sus ovejas y sus vacas<br />
irán en busca del Señor,<br />
pero no lo encontrarán<br />
porque él se ha apartado de ellos. Han traicionado al Señor;<br />
han dado a luz hijos de otros padres.<br />
¡Ahora la destrucción devorará sus fincas! &#8220;Toquen la corneta en Guibeá,<br />
hagan sonar la trompeta en Ramá,<br />
lancen el grito de guerra en Bet Avén:<br />
¡Cuídate las espaldas, Benjamín! En el día de la reprensión,<br />
Efraín quedará desolado.<br />
doy a conocer lo que les va a pasar. Las autoridades de Judá se parecen<br />
a los que alteran los linderos.<br />
¡Pues derramaré mi enojo sobre ellos<br />
como si derramara un torrente de agua! Efraín está deprimido,<br />
aplastado por el juicio,<br />
empeñado en seguir a los ídolos. ¡Pues seré para Efraín como polilla,<br />
como carcoma para el pueblo de Judá! &#8220;Cuando Efraín vio su enfermedad<br />
y Judá reparó en sus llagas,<br />
y pidió la ayuda del gran rey.<br />
Pero el rey no podrá sanarlo,<br />
ni tampoco curar sus llagas. Yo seré como un león para Efraín,<br />
como un cachorro para Judá.<br />
Yo mismo los haré pedazos,<br />
y luego me alejaré;<br />
yo mismo me llevaré la presa,<br />
y no habrá quien me la arrebate. Volveré luego a mi morada,<br />
hasta que reconozcan su culpa.<br />
Buscarán ganarse mi favor;<br />
angustiados, me buscarán con ansias.&#8221; ¡Vengan, volvámonos al Señor!<br />
Él nos ha despedazado, pero nos sanará;<br />
nos ha herido, pero nos vendará. Después de dos días nos dará vida;<br />
al tercer día nos levantará,<br />
y así viviremos en su presencia. Conozcamos al Señor;<br />
vayamos tras su conocimiento.<br />
Tan cierto como que sale el sol,<br />
él habrá de manifestarse;<br />
vendrá a nosotros como la lluvia de invierno,<br />
como la lluvia de primavera que riega la tierra. &#8220;¿Qué voy a hacer contigo, Efraín?<br />
¿Qué voy a hacer contigo, Judá?<br />
El amor de ustedes es como nube matutina,<br />
como rocío que temprano se evapora. Por eso los hice pedazos por medio de los profetas;<br />
los herí con las palabras de mi boca.<br />
¡Mi sentencia los fulminará como un relámpago! Lo que pido de ustedes es amor y no sacrificios,<br />
conocimiento de Dios y no holocaustos. Son como Adán:<br />
han quebrantado el pacto,<br />
¡me han traicionado! Galaad es una ciudad de malhechores;<br />
sus pisadas dejan huellas de sangre. Una pandilla de sacerdotes<br />
está al acecho en el camino a Siquén,<br />
y como banda de salteadores,<br />
comete toda clase de infamias. En el reino de Israel<br />
he visto algo horrible:<br />
y se mancilla Israel. &#8220;¡A ti también, Judá,<br />
te espera la cosecha de tu maldad!<br />
&#8220;Cuando cambie yo la suerte de mi pueblo, cuando sane yo a Israel,<br />
la perversidad de Efraín y la maldad de Samaria<br />
quedarán al descubierto.<br />
Porque ellos cometen fraudes;<br />
mientras el ladrón se mete en las casas,<br />
una banda de salteadores roba en las calles. No se ponen a pensar<br />
que yo tomo en cuenta todas sus maldades.<br />
Sus malas acciones los tienen cercados,<br />
y las tengo muy presentes. &#8220;Con su maldad deleitan al rey;<br />
con sus mentiras, a las autoridades. Parecen un horno encendido<br />
cuyo fuego no hace falta atizar<br />
desde que el panadero prepara la harina<br />
hasta que la masa fermenta.<br />
¡Todos ellos son adúlteros! En la fiesta del rey las autoridades se encienden<br />
bajo los efectos del vino,<br />
y el rey pierde su dignidad<br />
codeándose con la plebe. Como el horno, se les prende el corazón,<br />
dispuesto para la intriga.<br />
Su ira se adormece por la noche,<br />
pero se reaviva por la mañana. Todos ellos arden como un horno;<br />
devoran a sus gobernantes.<br />
Caen todos sus reyes,<br />
pero ninguno de ellos me invoca. &#8220;Efraín se mezcla con las naciones;<br />
parece una torta cocida de un solo lado. Los extranjeros le minan las fuerzas,<br />
pero él ni cuenta se da.<br />
Su pelo se ha encanecido,<br />
pero él ni cuenta se da. La arrogancia de Israel testifica en su contra,<br />
pero él no se vuelve al Señor su Dios;<br />
a pesar de todo esto, no lo busca. &#8220;Efraín es como una paloma<br />
torpe y sin entendimiento,<br />
que unas veces pide ayuda a Egipto<br />
y otras, recurre a Asiria. Pero tan pronto como lo hagan,<br />
lanzaré mi red sobre ellos;<br />
los derribaré como a las aves del cielo,<br />
¡siete veces los castigaré por sus pecados! ¡Ay de ellos, que de mí se alejaron!<br />
¡Que sean destruidos por rebelarse contra mí!<br />
Yo bien podría redimirlos,<br />
pero ellos no me hablan con la verdad. No me invocan de corazón,<br />
sino que se lamentan echados en sus camas.<br />
y se ponen en mi contra. Yo adiestré y fortalecí sus brazos,<br />
pero ellos maquinan maldades contra mí. No se vuelven al Altísimo;<br />
son como un arco engañoso.<br />
por sus palabras insolentes,<br />
y en la tierra de Egipto<br />
se burlarán de ellos.</p>
<p><strong>Salmo 50:</strong><br />
Habla el Señor, el Dios de dioses:<br />
convoca a la tierra de oriente a occidente. Dios resplandece desde Sión,<br />
la ciudad bella y perfecta. Nuestro Dios viene, pero no en silencio;<br />
lo precede un fuego que todo lo destruye,<br />
y en torno suyo ruge la tormenta. El Señor convoca a los cielos y a la tierra,<br />
para que presencien el juicio de su pueblo: &#8220;Reúnanme a los consagrados,<br />
a los que pactaron conmigo mediante un sacrificio.&#8221; El cielo proclama la justicia divina:<br />
¡Dios mismo es el juez!<br />
Selah.<br />
&#8220;Escucha, pueblo mío, que voy a hablar;<br />
Israel, voy a testificar contra ti:<br />
¡Yo soy tu Dios, el único Dios! No te reprendo por tus sacrificios<br />
ni por tus holocaustos, que siempre me ofreces. No necesito becerros de tu establo<br />
ni machos cabríos de tus apriscos, pues míos son los animales del bosque,<br />
y mío también el ganado de los cerros. Conozco a las aves de las alturas;<br />
todas las bestias del campo son mías. Si yo tuviera hambre, no te lo diría,<br />
pues mío es el mundo, y todo lo que contiene. ¿Acaso me alimento con carne de toros,<br />
o con sangre de machos cabríos? ¡Ofrece a Dios tu gratitud,<br />
cumple tus promesas al Altísimo! Invócame en el día de la angustia;<br />
yo te libraré y tú me honrarás.&#8221; Pero Dios le dice al malvado:<br />
&#8220;¿Qué derecho tienes tú de recitar mis *leyes<br />
o de mencionar mi pacto con tus labios? Mi *instrucción, la aborreces;<br />
mis palabras, las desechas. Ves a un ladrón, y lo acompañas;<br />
con los adúlteros te identificas. Para lo malo, das rienda suelta a tu boca;<br />
tu lengua está siempre dispuesta al engaño. Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo,<br />
y aun calumnias a tu propio hermano. Has hecho todo esto, y he guardado silencio;<br />
¿acaso piensas que soy como tú?<br />
Pero ahora voy a reprenderte;<br />
cara a cara voy a denunciarte. &#8220;Ustedes que se olvidan de Dios,<br />
consideren lo que he dicho;<br />
de lo contrario, los haré pedazos,<br />
y no habrá nadie que los salve. Quien me ofrece su gratitud, me honra;<br />
al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.&#8221;</p>
<p></span><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Proverbios 7:<br />
</strong>Hijo mío, pon en práctica mis palabras<br />
y atesora mis mandamientos. Cumple con mis mandatos, y vivirás;<br />
cuida mis enseñanzas como a la niña de tus ojos. Llévalos atados en los dedos;<br />
anótalos en la tablilla de tu corazón. Di a la sabiduría: &#8220;Tú eres mi hermana&#8221;,<br />
y a la inteligencia: &#8220;Eres de mi sangre.&#8221; Ellas te librarán de la mujer ajena,<br />
de la adúltera y de sus palabras seductoras. Desde la ventana de mi casa<br />
miré a través de la celosía. Me puse a ver a los inexpertos,<br />
y entre los jóvenes observé<br />
a uno de ellos falto de juicio. Cruzó la calle, llegó a la esquina,<br />
y se encaminó hacia la casa de esa mujer. Caía la tarde. Llegaba el día a su fin.<br />
Avanzaban las sombras de la noche. De pronto la mujer salió a su encuentro,<br />
con toda la apariencia de una prostituta<br />
y con solapadas intenciones. (Como es escandalosa y descarada,<br />
nunca hallan sus pies reposo en su casa. Unas veces por las calles, otras veces por las plazas,<br />
siempre está al acecho en cada esquina.) Se prendió de su cuello, lo besó,<br />
y con todo descaro le dijo: &#8220;Tengo en mi casa sacrificios de comunión,<br />
pues hoy he cumplido mis votos. Por eso he venido a tu encuentro;<br />
te buscaba, ¡y ya te he encontrado! Sobre la cama he tendido<br />
multicolores linos egipcios. He perfumado mi lecho<br />
con aroma de mirra, áloe y canela. Ven, bebamos hasta el fondo la copa del amor;<br />
¡disfrutemos del amor hasta el amanecer! Mi esposo no está en casa,<br />
pues ha emprendido un largo viaje. Se ha llevado consigo la bolsa del dinero,<br />
y no regresará hasta el día de luna llena.&#8221; Con palabras persuasivas lo convenció;<br />
con lisonjas de sus labios lo sedujo. Y él en seguida fue tras ella,<br />
como el buey que va camino al matadero;<br />
como el ciervo que cae en la trampa, hasta que una flecha le abre las entrañas;<br />
como el ave que se lanza contra la red,<br />
sin saber que en ello le va la vida. Así que, hijo mío, escúchame;<br />
presta atención a mis palabras. No desvíes tu corazón hacia sus sendas,<br />
ni te extravíes por sus caminos, pues muchos han muerto por su causa;<br />
sus víctimas han sido innumerables. Su casa lleva derecho al sepulcro;<br />
¡conduce al reino de la muerte!</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>24</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</span></p>
<p> </p>
<div>
<strong><span style="font-family:trebuchet ms;">LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</span></strong></div>
<p> </p>
<div></div>
<p> </p>
<div>
<span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 24<br />
</span><span style="font-family:trebuchet ms;"><span style="color:#cc0000;">(60 d.C.)<br />
</span>PABLO ANTE FÉLIX</span></div>
<p> </p>
<div></div>
<p> </p>
<div>
<span style="font-family:trebuchet ms;">Y CINCO días después descendió el Sumo Sacerdote Ananías, con algunos de los Ancianos (representaban a los miembros del Sanedrín que eran Saduceos), y un cierto Tértulo, orador; y comparecieron delante del Gobernador contra Pablo (ejerció como fiscal de los Judíos).<br />
2 Y citado que fue, Tértulo comenzó a acusar, diciendo, Como por causa tuya (Félix) vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia (Josefo expresó que aunque Félix contuvo a ciertos ladrones y asesinos en Judea, él era más perjudicial que todos ellos),<br />
3 Siempre y en todo lugar lo recibimos con toda acción de gracias, O excelentísimo Félix.<br />
4 Empero por no molestarte más largamente, te ruego que nos oigas brevemente conforme a tu equidad (Félix no era un hombre clemente).<br />
5 Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo, y príncipe de la secta de los Nazarenos (nombre que se le dio a los seguidores de Cristo por los Judíos):<br />
6 El cual también tentó a violar el Templo (Pablo no profanó el Templo de ninguna manera): y prendiéndole, le quisimos juzgar conforme a nuestra Ley (expone otra mentira descarada; no tenían ninguna intención de darle un proceso como implica la palabra &#8220;juzgar,&#8221; sino más bien intentaban torturarlos a muerte antes que lo pudieran rescatar).<br />
7 Mas interviniendo el Comandante Lisias, con grande violencia le quitó de nuestras manos (tiene la intención de expresar mala opinión del Comandante Romano; era una equivocación de parte de Tértulo; sin duda, el Espíritu Santo lo encaminó en esa dirección),<br />
8 Mandando a sus acusadores que viniesen a ti: del cual tú mismo juzgando, podrás entender todas estas cosas de que le acusamos (se refiere a que la situación estaba ya en el Tribunal del Gobernador, aunque los Judíos no querían que se llevara a cabo allí; porque todo lo que tramaron no les sirvió de nada).<br />
9 Y contendían también los Judíos, diciendo ser así estas cosas (se refiere al Sumo Sacerdote y aquellos con él que se afiliaron a Tértulo aprobando las declaraciones de su fiscal contratado; como se mencionó, fue una equivocación de su parte).<br />
LA DEFENSA DE PABLO<br />
10 Entonces Pablo, haciéndole el gobernador señal que hablase, respondió (manifiesta lo que el Espíritu Santo había dicho lo que Pablo haría, para que lleve Mi Nombre a los Gentiles, a Reyes y a los Hijos de Israel [Hch. 9:15]), Porque ya sé que desde hace muchos años eres gobernador de esta Nación, con buen ánimo expondré mi defensa (no había nadie en el mundo de esa época que conocía la Ley Mosaica mejor que Pablo; además, por ser ciudadano Romano, también era muy entendido en la Ley Romana):<br />
11 Porque tú puedes entender que no hace más de doce días que subí a adorar a Jerusalén (en esencia, Pablo estaba declarando que no era posible la acusación de ellos, debido al corto período de tiempo).<br />
12 Y ni me hallaron en el Templo disputando con ninguno, ni promoviendo revueltas con nadie, ni en Sinagogas, ni en la ciudad (se refiere al hecho de que absolutamente nada se hizo para que se pudiera malinterpretar, en cuanto a estos cargos):<br />
13 Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan (no podían justificar sus acusaciones porque nunca ocurrieron).<br />
14 Esto empero te confieso, que conforme a aquel Camino que llaman herejía (seguir a Cristo), así sirvo al Dios de mis Padres (coloca al Cristianismo como el cumplimiento de las grandes Promesas y Predicciones que se les otorgó a los &#8220;Padres,&#8221; es decir, a todos los Merecedores del Antiguo Testamento), creyendo todas las cosas que en la Ley y en los Profetas están escritas (la totalidad del Antiguo Testamento):<br />
15 Teniendo esperanza en Dios (en esencia, dice que la Ley y los Profetas no eran completos en sí, sólo señalaban Al Que había de venir) que ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos (hasta sus enemigos entre los Judíos creían en el Mesías venidero, pero no en que Él era Jesús), la cual también ellos esperan (como es obvio, se refiere a dos Resurrecciones).<br />
16 Y por esto, procuro yo (la diligencia que Pablo practicaba constantemente para que su vida y conducta complacieran al Señor en todo) tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres (Mat. 22:37-40).<br />
17 Mas pasados muchos años, vine a hacer limosnas a mi Nación, y ofrendas (es probable que se refiera a los seis o siete años que Pablo se encontraba lejos de Jerusalén).<br />
18 Cuando me hallaron purificado en el Templo (no con multitud ni con alboroto) unos Judíos de Asia (se refiere a que absolutamente nada estaba ocurriendo en ese tiempo que pudiera ameritar estas acusaciones).<br />
19 Los cuales debieron comparecer delante de ti, y acusarme, si contra mí tenían algo (los que lo acusaban no estaban presentes; el Sumo Sacerdote y los miembros del Sanedrín que estaban presentes no presenciaron ninguna de las supuestas infracciones).<br />
20 O digan estos mismos (puso en aprietos al Sumo Sacerdote y a aquellos a favor suyo) si hallaron en mí alguna cosa mal hecha, cuando yo estuve en el Concilio (quita la atención a aquellos que no estaban presentes y la pone a aquellos que lo están),<br />
21 Si no sea que, estando entre ellos prorrumpí en alta voz, Acerca de la resurrección de los muertos soy hoy juzgado de vosotros (tenía que ver con la Ley Judaica, que no era tan distinto, que no era de ningún interés Romanos).<br />
22 Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de esta secta (Félix tenía más conocimiento del Cristianismo que Tértulo, y los Judíos presentes en aquel proceso que del cual quisieran darle mérito), les puso dilación, diciendo (simplemente quiere decir que él rehusó dar un veredicto en ese momento), Cuando descendiere al Comandante Lisias acabaré de conocer de vuestro caso (procuraba retrasar el asunto, creyendo que calmaría la situación; además, no hace mención de que mandó a traer a Lisias).<br />
23 Y mandó al Centurión que Pablo fuese guardado, y aliviado de las prisiones (expresa que Félix consideró a Pablo como alguien fuera de lo común; aunque estaba bajo el arresto domiciliario, pero básicamente tenía libertad para hacer lo que le daba la gana), y que no negase a ninguno de sus familiares servirle, o venir a él (le permitió que le llegaran a visitar todas las personas que él quisiera, sin ninguna restricción en cuanto a esta actividad).<br />
24 Y algunos días después, viniendo Félix con Drusilla, su mujer, la cual era Judía (su esposa era la hija joven de Herodes Agripa I, el Herodes que mató a Santiago [el Hermano de Juan] con una espada [Hch. 12:1-2]), llamó a Pablo, y oyó de él la Fe que es en Jesucristo (parece indicar que su interés era sincero).<br />
25 Y disertando él (Pablo) de la Justicia (la Justicia sólo puede venir por medio de Cristo), y del dominio propio (las ataduras y vicios que afectan a la humanidad), y del juicio venidero (todos tendrán que comparecer un día ante Dios), espantado Félix, respondió (manifiesta convicción del Espíritu Santo), Ahora vete; cuando tenga oportunidad te llamaré (presenta la excusa del pecador cuando está bajo convicción y rehusa rendirse).<br />
26 Esperando también con esto, que de parte de Pablo le ofreciera dinero, para que le soltase (el amor al dinero era probable uno de los motivos por el cual no entregaba su corazón al Señor): por lo cual, muy a menudo lo hizo venir y hablaba con él (no se hace mención de que aceptó a Cristo; ¡estaba a punto, pero al mismo tiempo estaba lejos de hacerlo!).<br />
SILENCIO<br />
27 Mas al cabo de dos años (no da ninguna indicación de lo que ocurrió durante este período de tiempo) recibió Félix por sucesor a Porcio Festo (Festo remplazó a Félix como el Gobernador): y queriendo Félix ganar la gracia de los Judíos, dejó preso a Pablo (una terrible parodia de la Justicia).<br />
</span></div>
<p> </p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p>Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/lectorbiblicodiario.wordpress.com/407/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=407&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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		<title>El 24 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2008 16:16:23 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><sup><span lang="EN"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-046.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-405" title="12-12-05-046" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-046.jpg?w=270&#038;h=202" alt="12-12-05-046" width="270" height="202" /></a></p>
<p>El 24 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:</p>
<p>Daniel 2 a 4: En el segundo año de su reinado, Nabucodonosor tuvo varios sueños que lo perturbaron y no lo dejaban dormir.  Mandó entonces que se reunieran los magos, hechiceros, adivinos y astrólogos de su reino, para que le dijeran lo que había soñado. Una vez reunidos, y ya en presencia del rey,  éste les dijo:</p>
<p>Tuve un sueño que me tiene preocupado, y quiero saber lo que significa.  Los astrólogos le respondieron:</p>
<p>¡Que viva Su Majestad por siempre! Estamos a su servicio. Cuéntenos el sueño, y nosotros le diremos lo que significa.  Pero el rey les advirtió:</p>
<p>Mi decisión ya está tomada: Si no me dicen lo que soñé, ni me dan su interpretación, ordenaré que los corten en pedazos y que sus casas sean reducidas a cenizas.  Pero si me dicen lo que soñé y me explican su significado, yo les daré regalos, recompensas y grandes honores. Así que comiencen por decirme lo que soñé, y luego explíquenme su significado.  Los astrólogos insistieron:</p>
<p>Si Su Majestad les cuenta a estos siervos suyos lo que soñó, nosotros le diremos lo que significa.  Pero el rey les contestó:</p>
<p>Mi decisión ya está tomada. Eso ustedes bien lo saben, y por eso quieren ganar tiempo.  Si no me dicen lo que soñé, ya saben lo que les espera. Ustedes se han puesto de acuerdo para salirme con cuestiones engañosas y mal intencionadas, esperando que cambie yo de parecer. Díganme lo que soñé, y así sabré que son capaces de darme su interpretación.  Entonces los astrólogos le respondieron:</p>
<p>¡No hay nadie en la tierra capaz de hacer lo que Su Majestad nos pide! ¡Jamás a ningún rey se le ha ocurrido pedirle tal cosa a ningún mago, hechicero o astrólogo!  Lo que Su Majestad nos pide raya en lo imposible, y nadie podrá revelárselo, a no ser los dioses. ¡Pero ellos no viven entre nosotros!  Tanto enfureció al rey la respuesta de los astrólogos, que mandó ejecutar a todos los sabios de Babilonia.  Se publicó entonces un edicto que decretaba la muerte de todos los sabios, de modo que se ordenó la búsqueda de Daniel y de sus compañeros para que fueran ejecutados.  Cuando el comandante de la guardia real, que se llamaba Arioc, salió para ejecutar a los sabios *babilonios, Daniel le habló con mucho tacto e inteligencia.  Le dijo: &#8220;¿Por qué ha emitido el rey un edicto tan violento?&#8221; Y una vez que Arioc le explicó cuál era el problema,  Daniel fue a ver al rey y le pidió tiempo para poder interpretarle su sueño.  Después volvió a su casa y les contó a sus amigos Ananías, Misael y Azarías cómo se presentaba la situación.  Al mismo tiempo, les pidió que imploraran la misericordia del Dios del cielo en cuanto a ese sueño misterioso, para que ni él ni sus amigos fueran ejecutados con el resto de los sabios babilonios.  Durante la noche, Daniel recibió en una visión la respuesta al misterio. Entonces alabó al Dios del cielo  y dijo:</p>
<p>&#8220;¡Alabado sea por siempre el *nombre de Dios!</p>
<p>Suyos son la sabiduría y el poder.  Él cambia los tiempos y las épocas,</p>
<p>pone y depone reyes.</p>
<p>A los sabios da sabiduría,</p>
<p>y a los inteligentes, discernimiento.  Él revela lo profundo y lo escondido,</p>
<p>y sabe lo que se oculta en las sombras.</p>
<p>¡En él habita la luz!  A ti, Dios de mis padres,</p>
<p>te alabo y te doy gracias.</p>
<p>Me has dado sabiduría y poder,</p>
<p>me has dado a conocer lo que te pedimos,</p>
<p>¡me has dado a conocer el sueño del rey!&#8221;  Entonces Daniel fue a ver a Arioc, a quien el rey le había dado la orden de ejecutar a los sabios de Babilonia, y le dijo:</p>
<p>No mates a los sabios *babilonios. Llévame ante el rey, y le interpretaré el sueño que tuvo.  Inmediatamente Arioc condujo a Daniel a la presencia del rey, y le dijo:</p>
<p>Entre los exiliados de Judá he hallado a alguien que puede interpretar el sueño de Su Majestad.  El rey le preguntó a Daniel, a quien los babilonios le habían puesto por nombre Beltsasar:</p>
<p>¿Puedes decirme lo que vi en mi sueño, y darme su interpretación?  A esto Daniel respondió:</p>
<p>No hay ningún sabio ni hechicero, ni mago o adivino, que pueda explicarle a Su Majestad el misterio que le preocupa.  Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios. Ese Dios le ha mostrado a usted lo que tendrá lugar en los días venideros. Éstos son el sueño y las visiones que pasaron por la mente de Su Majestad mientras dormía:  Allí, en su cama, Su Majestad dirigió sus pensamientos a las cosas por venir, y el que revela los misterios le mostró lo que está por suceder.  Por lo que a mí toca, este misterio me ha sido revelado, no porque yo sea más sabio que el resto de la humanidad, sino para que Su Majestad llegue a conocer su interpretación y entienda lo que pasaba por su *mente.  &#8221;En su sueño Su Majestad veía una estatua enorme, de tamaño impresionante y de aspecto horrible.  La cabeza de la estatua era de oro puro, el pecho y los brazos eran de plata, el vientre y los muslos eran de bronce,  y las piernas eran de hierro, lo mismo que la mitad de los pies, en tanto que la otra mitad era de barro cocido.  De pronto, y mientras Su Majestad contemplaba la estatua, una roca que nadie desprendió vino y golpeó los pies de hierro y barro de la estatua, y los hizo pedazos.  Con ellos se hicieron añicos el hierro y el barro, junto con el bronce, la plata y el oro. La estatua se hizo polvo, como el que vuela en el verano cuando se trilla el trigo. El viento barrió con la estatua, y no quedó ni rastro de ella. En cambio, la roca que dio contra la estatua se convirtió en una montaña enorme que llenó toda la tierra.  &#8221;Éste fue el sueño que tuvo Su Majestad, y éste es su significado:  Su Majestad es rey entre los reyes; el Dios del cielo le ha dado el reino, el poder, la majestad y la gloria.  Además, ha puesto en manos de Su Majestad a la *humanidad entera, a las bestias del campo y a las aves del cielo. No importa dónde vivan, Dios ha hecho de Su Majestad el gobernante de todos ellos. ¡Su Majestad es la cabeza de oro!  &#8221;Después de Su Majestad surgirá otro reino de menor importancia. Luego vendrá un tercer reino, que será de bronce, y dominará sobre toda la tierra.  Finalmente, vendrá un cuarto reino, sólido como el hierro. Y así como el hierro todo lo rompe, destroza y pulveriza, este cuarto reino hará polvo a los otros reinos.  &#8221;Su Majestad veía que los pies y los dedos de la estatua eran mitad hierro y mitad barro cocido. El hierro y el barro, que Su Majestad vio mezclados, significan que éste será un reino dividido, aunque tendrá la fuerza del hierro.  Y como los dedos eran también mitad hierro y mitad barro, este reino será medianamente fuerte y medianamente débil.  Su Majestad vio mezclados el hierro y el barro, dos elementos que no pueden fundirse entre sí. De igual manera, el pueblo será una mezcla que no podrá mantenerse unida.  &#8221;En los días de estos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que jamás será destruido ni entregado a otro pueblo, sino que permanecerá para siempre y hará pedazos a todos estos reinos.  Tal es el sentido del sueño donde la roca se desprendía de una montaña; roca que, sin la intervención de nadie, hizo añicos al hierro, al bronce, al barro, a la plata y al oro. El gran Dios le ha mostrado a Su Majestad lo que tendrá lugar en el futuro. El sueño es verdadero, y esta interpretación, digna de confianza.  Al oír esto, el rey Nabucodonosor se postró ante Daniel y le rindió pleitesía, ordenó que se le presentara una ofrenda e incienso,  y le dijo:</p>
<p>¡Tu Dios es el Dios de dioses y el soberano de los reyes! ¡Tu Dios revela todos los misterios, pues fuiste capaz de revelarme este sueño misterioso!  Luego el rey puso a Daniel en un puesto prominente y lo colmó de regalos, lo nombró gobernador de toda la provincia de Babilonia y jefe de todos sus sabios.  Además, a solicitud de Daniel, el rey nombró a Sadrac, Mesac y Abednego administradores de la provincia de Babilonia. Daniel, por su parte, permaneció en la corte real.  El rey Nabucodonosor mandó hacer una estatua de oro, de veintisiete metros de alto por dos metros y medio<sup><span style="color:#0000ff;">[1]</span> de ancho, y mandó que la colocaran en los llanos de Dura, en la provincia de Babilonia.  Luego les ordenó a los *sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y demás oficiales de las provincias, que asistieran a la dedicación de la estatua que había mandado erigir.  Para celebrar tal dedicación, los sátrapas, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y demás oficiales de las provincias se reunieron ante la estatua.  Entonces los heraldos proclamaron a voz en cuello: &#8220;A ustedes, pueblos, naciones y gente de toda lengua, se les ordena lo siguiente:  Tan pronto como escuchen la música de trompetas, flautas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, deberán inclinarse y adorar la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha mandado erigir.  Todo el que no se incline ante ella ni la adore será arrojado de inmediato a un horno en llamas.&#8221;  Ante tal amenaza, tan pronto como se escuchó la música de todos esos instrumentos musicales, todos los pueblos y naciones, y gente de toda lengua, se inclinaron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había mandado erigir.  Pero algunos astrólogos se presentaron ante el rey y acusaron a los judíos:  ¡Que viva Su Majestad por siempre! exclamaron.  Usted ha emitido un decreto ordenando que todo el que oiga la música de trompetas, flautas, cítaras, liras, arpas, zampoñas y otros instrumentos musicales, se incline ante la estatua de oro y la adore.  También ha ordenado que todo el que no se incline ante la estatua ni la adore será arrojado a un horno en llamas.  Pero hay algunos judíos, a quienes Su Majestad ha puesto al frente de la provincia de Babilonia, que no acatan sus órdenes. No adoran a los dioses de Su Majestad ni a la estatua de oro que mandó erigir. Se trata de Sadrac, Mesac y Abednego.  Lleno de ira, Nabucodonosor los mandó llamar. Cuando los jóvenes se presentaron ante el rey,  Nabucodonosor les dijo: </sup><span style="font-family:Trebuchet MS;"><font face="Trebuchet MS"><span lang="ES"></p>
<p align="center">CAPÍTULO 19</p>
<p></span></font></span><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"></p>
<p align="center">(58 d.C.)</p>
<p></span></span><strong><span lang="ES"><span style="font-family:Trebuchet MS;"></p>
<p align="center">ÉFESO</p>
<p><font face="Trebuchet MS"><strong><span lang="ES"></p>
<p align="justify">Y ACONTECIÓ que entre tanto que Apolos estaba en Corinto</p>
<p></span></strong></font></span></span><strong><span lang="ES"></p>
<p align="justify"> </p>
<p></span></strong><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(pertenece a Hch. 18:27)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, Pablo, habiendo recorrido las regiones superiores, vino a Éfeso </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se refiere anteriormente a Hch. 18:23)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">: y hallando ciertos Discípulos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(eran seguidores de Cristo, pero deficientes en su entendimiento)</span></span></em></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Trebuchet MS;">, <font face="Trebuchet MS">2 Les dijo, ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis?</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"> (En el Griego, es literalmente, ¿habiendo creído, recibió usted? Sabemos que estos hombres ya fueron salvos porque cada vez que se usaba la palabra Discípulos en el Libro de los Hechos, se refiere a las personas que habían aceptado a Cristo. Pablo reconocía que estas personas, aunque eran salvas, todavía no habían sido Bautizados con el Espíritu Santo.) </span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">Y ellos le dijeron, Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no significa que no sabían de la existencia del Espíritu Santo, sino que no estaban conscientes de que había venido la época del Espíritu, y que los Creyentes podían literalmente ser Bautizados con Él; en la Salvación, el Espíritu Santo Bautiza a los pecadores que creen colocándoles en Cristo; en el Bautismo del Espíritu, Jesús Bautiza a los Creyentes en el Espíritu Santo [Mat. 3:11])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">3 Entonces dijo, ¿En qué pues sois bautizados?</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"> (Después de preguntar sobre el Bautismo del Espíritu Santo, Pablo recibió sólo una mirada fija y vacía, por así decirlo.) </span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">Y ellos dijeron, en el Bautismo de Juan </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(era el Bautismo de Arrepentimiento)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">4 Y dijo Pablo, Juan bautizó con Bautismo de Arrepentimiento</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(que, en efecto, era todo lo que podía hacer durante ese tiempo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, diciendo al pueblo que creyesen en Él que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(revela a Juan el Bautista que proclama a Jesús como el Salvador de la humanidad)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">5 Oído que hubieron esto</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(sin duda, Pablo dijo mucho más; sin embargo, la evidencia es que ellos al instante creyeron y aceptaron lo que Pablo dijo, y entonces desearon lo que él dijo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(quiere decir, por la autoridad del Señor Jesús; la única fórmula Bautismal en la Palabra de Dios es Mat. 28:19)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><span lang="ES"><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(constituye un principio Bíblico <span lang="ES-PE">[</span><em><font face="Trebuchet MS" color="#f80080"><font face="Trebuchet MS" color="#f80080"><span lang="ES">Hch. 8:17; 9:17-18])</span></font></font></em></span><em><font face="Trebuchet MS" color="#f80080"></font></em></span></em></span><span style="font-family:Trebuchet MS;">, vino sobre ellos el Espíritu Santo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se refiere a ellos que son Bautizados con el Espíritu Santo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; y hablaban en lenguas, y profetizaban </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(proclama las Lenguas como evidencia física inicial que ha sido Bautizado con el Espíritu Santo; a veces está acompañada con la Profecía en ese momento y a veces no [Hch. 8:17; 9:17; 10:46])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">7 Y eran en todos como unos doce hombres</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(al parecer no habían mujeres implicadas en este tiempo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">LA SINAGOGA</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Trebuchet MS"></p>
<p align="justify">8 Y entrando él</p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(Pablo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"> dentro de la Sinagoga, hablaba libremente por espacio de tres meses </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(parece ser que él pasaba más tiempo aquí que en la mayoría de las Sinagogas)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, disputando y persuadiendo del Reino de Dios </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(había traído pruebas razonables de Las Escrituras del Antiguo Testamento para demostrar que el Reino [la autoridad del gobierno] de Dios son reveladas en Jesús, Quien Ascendió a la Diestra del Padre y está sentado en el Trono del Padre [Hch. 2:30-33])</span></span></em></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Trebuchet MS;">.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">LA IGLESIA</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Trebuchet MS"></p>
<p align="justify">9 Mas endureciéndose algunos y no creyendo, maldiciendo el Camino delante de la multitud</p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se rebelaron contra el Evangelio de Cristo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, apartándose Pablo de ellos separó a los Discípulos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(expone la ruptura con la Sinagoga)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, disputando cada día en la escuela de un cierto Tirano </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se cree que es la Sala de Conferencias de un Filósofo Griego)</span></span></em></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">10 Y esto fue por espacio de dos años</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(es posible que se refiera a muchas noches, y a veces, durante el día también; él pasó un total de tres años en Éfeso [Hch. 20:31])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; de manera que todos los que habitaban en Asia, Judíos y Griegos, oyeron la Palabra del Señor Jesús </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no se refiere a cada una de las personas, sino más bien de personas de toda clase social y de todas las áreas circundantes)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"></p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">LOS MILAGROS</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Trebuchet MS"></p>
<p align="justify">11 Y hacía Dios singulares Maravillas por manos de Pablo</p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(el Señor obró estas cosas, no Pablo)</span></span></em></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Trebuchet MS;">: <font face="Trebuchet MS">12 De tal manera que aun se llevaban sobre los enfermos los sudarios y los pañuelos de su cuerpo</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no hay ninguna indicación en el Texto que él deliberadamente envió estas cosas, aunque él definitivamente pudiera haberlo hecho, sino más bien que la gente por su propia cuenta los recogió; se llevaron al afectado o al poseído por demonios, evidentemente colocaban la tela sobre la persona, y recibía sanidad y/o liberación)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, y las enfermedades se iban de ellos, y los malos espíritus salían de ellos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no eran los pedazos de la tela que obraban la sanidad, sino más bien el Poder de Dios que utilizaba estas telas como un punto de contacto con respecto a la Fe)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">.<font face="Trebuchet MS">13 Y algunos de los Judíos, exorcistas vagabundos</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(habla de personas que practicaban la adivinación, y quienes no eran de Dios, sino más bien de Satanás)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, tentaron a invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(por lo visto esta gente había oído a Pablo ministrar y lo habían observado orar por los enfermos y expulsar a los demonios; evidentemente notaron que él usó el Nombre de Jesús, que tenía un efecto poderoso)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, diciendo, Os conjuro por Jesús, el que Pablo predica </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(parece que se inventaron su propia fórmula o conjuro al observar a Pablo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">14 Y había siete hijos de un tal Esceva, Judío, Dirigente de los Sacerdotes, que hacían esto</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(deduce que este hombre puede haber sido un miembro del Consejo Judío en Éfeso)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">15 Y respondiendo el espíritu malo, dijo</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(señala a un hombre que fue poseído por demonios, y que algunos o todos sus siete hijos habían sido contratados para exorcizar este espíritu)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, A Jesús conozco y sé quién es Pablo; mas vosotros ¿quiénes sois? </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(Representa dos verbos Griegos diferentes y distintos en cuanto a la palabra conozco. ¡Con respecto a Jesús, se insinúa temor! Con respecto a Pablo, había menos acción.)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"><font face="Trebuchet MS">16 Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos</p>
<p></font></span> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(es probable que los siete hijos se vieron envueltos en esa situación y vencidos por el hombre poseído por los demonios)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(el Texto Griego indica que sufrieron heridas lo bastante severas para estar afectados por un buen período de tiempo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">17 Y esto fue notorio a todos, así Judíos como Griegos, los que habitaban en Éfeso</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(todos no quiere decir cada una de estas personas, sino más bien un buen número)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; y cayó temor sobre todos ellos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se daban cuenta ya que no han de jugar con el Nombre de Jesús)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, y era ensalzado el Nombre del Señor Jesús </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(presenta la idea constante del Espíritu Santo que Jesús siempre será glorificado [Jn. 16:14])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">18 Y muchos de los que habían creído, venían</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(habla de aquellos que habían confiado en el Señor para la Salvación, pero todavía no dejaban ciertos pecados)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, confesando y dando cuenta de sus hechos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(tiene que ver con el Espíritu Santo que ahora guía a los Creyentes a la Santidad y a la Justicia, así como anteriormente los había guiado a la Salvación)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">19 Asimismo muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros, y los quemaron delante de todos</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(artes curiosas se refiere a la práctica de la magia; entonces el Espíritu Santo estaba obrando con poder en las vidas de la gente, como él lo desea hacer siempre; si Le permitimos, Él nos limpiará; y lo hace a través de la Fe en Cristo y Su Cruz [Rom. 8:2])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">: y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta mil denarios </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(debe haber sido muchos, muchos libros, etc., por la cantidad en el año 2003 sumaba en valor de unos dos millones de dólares)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">20 Así crecía poderosamente la Palabra del Señor, y prevalecía</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no dice que la Iglesia crecía con fuerza, sino mas bien la Palabra de Dios. . .)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">.<font face="Trebuchet MS">21 Y acabadas estas cosas, se propuso Pablo en Espíritu</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se refiere al Espíritu Santo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"> partir a Jerusalén, después de pasar por Macedonia y Acaya </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(quería estar allí para la Fiesta de Pentecostés [Hch. 20:16])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, diciendo, Después que hubiere estado allá me será necesario ver también a Roma </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(el Texto Griego indica que había una Mano Divina colocada sobre Pablo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">22 Y enviando a Macedonia a dos de los que le ayudaban, Timoteo y Erasto</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(tiene que ver con las preparaciones que ellos harían en las Iglesias para la visita de Pablo dentro de poco tiempo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; él se estuvo por algún tiempo en Asia </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se quedó en Éfeso un poco más de tiempo, tal vez dos o tres meses)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">ÉFESO</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Trebuchet MS"></p>
<p align="justify">23 Entonces hubo un alboroto no pequeño acerca del Camino</p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(del Camino es el Camino Pentecostal, que caracteriza la totalidad del Libro de los Hechos)</span></span></em></p>
<p align="justify"><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">24 Porque un platero llamado Demetrio</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(es posible que era el maestro-gremio del gremio de los plateros o del sindicato)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, el cual hacía de plata templecillos de Diana </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(habla de las miniaturas del templo de Diana con la diosa al fondo en medio del templo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, daba a los artífices no poca ganancia </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(habla de aquellos que se ganaban la vida trabajando en este tipo de artesanía)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; <font face="Trebuchet MS">25 A los cuales, reunidos con los oficiales de semejante oficio</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(a los cuales Demetrio los llamó para reunirse)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, dijo, Varones, sabéis que de este oficio tenemos ganancia </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(nos dice que su mayor preocupación no era en realidad la adoración o el honor a esta diosa, sino de su prosperidad)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">26 Y veis y oís que este Pablo, no solamente en Éfeso, sino a muchas gentes de casi toda el Asia</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(presenta un testimonio poderoso, que proviene de un enemigo, al poder y la eficacia de las labores de Pablo y de su Mensaje)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, ha apartado con persuasión, diciendo, que no son dioses los que se hacen con las manos </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(proclama lo que Pablo predicaba, y al cual muchas personas habían llegado a creer, y con toda la razón)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">: <font face="Trebuchet MS">27 Y no solamente hay peligro de que este negocio se nos vuelva en reproche</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(conlleva la idea de que esto caería en desprestigio)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">; sino también que el Templo de la gran diosa Diana sea estimado en nada, y comience a ser destruida su majestad, la cual honra toda el Asia y el mundo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(había aquí algo de exageración)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">28 Oídas estas cosas, se llenaron de ira</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(las acusaciones de Demetrio tuvieron el efecto deseado)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, y dieron alarido diciendo, ¡Grande es Diana de los Efesios!</span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"> (en realidad, la gran riqueza y la prominencia de la ciudad de Éfeso fue en gran parte debido al gran Templo de Diana, pero que básicamente se localizó en esa ciudad.)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"> <font face="Trebuchet MS">29 Y la ciudad se llenó de confusión</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se formaba la turba)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">: y unánimes se arrojaron al teatro, arrebatando a Gayo y a Aristarco, Macedonios, compañeros de Pablo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(reconociendo a estos dos hombres como compañeros de Pablo, los arrastraron al anfiteatro)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">30 Y queriendo Pablo salir al pueblo</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(Pablo decidió entrar en el teatro y dirigirse a la muchedumbre)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, los Discípulos no le dejaron </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(los Creyentes que eran parte de la Iglesia en Éfeso, y sabían del peligro que le esperaba a Pablo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">31 También algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(eran hombres de alto rango y gran riqueza, que representa una vez más la asombrosa prueba de la gran influencia de la predicación de Pablo en Asia)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, enviaron a él rogando que no se presentase en el teatro </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(me parece que enviaron mensaje a Pablo, pero no se presentaron en persona)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">32 Y otros gritaban otra cosa</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(representa las acciones y peculiaridades de una turba)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">: porque la concurrencia estaba confusa; y los más no sabían por qué se habían juntado </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(quiere decir que habían unos cuántos que agitaban a muchos)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">33 Y sacaron de entre la multitud a Alejandro, empujándole los Judíos</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(no está claro quién exactamente era este Alejandro)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, quería dar razón al pueblo </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(representa lo que no sirve de nada)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">34 Mas cuando conocieron que era Judío</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(explica el motivo por la cual siguió con sus arranques)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, un grito se levantó de todos ellos, que gritaron casi por dos horas, Grande es Diana de los Efesios </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(a pesar de todo esto, la historia hace mención que el Evangelio que Pablo predicó, tenía tanto efecto que los adoradores de la diosa Diana se reducían en números cada vez, mientras que la Iglesia en Éfeso seguía floreciendo)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">.<font face="Trebuchet MS">35 Entonces el escribano, cuando había calmado la gente</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(presenta una oficina de influencia)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, dijo, Varones Efesios ¿y quién hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es honradora de la gran diosa Diana, y de la imagen venida de Júpiter? </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(La idea es que Éfeso es el orgulloso poseedor de esta diosa, de la cual ninguna otra ciudad en el mundo podía jactarse.)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;"><font face="Trebuchet MS">36 Así que, pues esto no puede ser contradicho</p>
<p></font></span> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(apela al orgullo de estas personas, en cuanto a la grandeza de Diana)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, conviene que os apacigüéis, y que nada hagáis imprudentemente </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(representa el buen consejo, aunque provenía de un pagano)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">37 Pues habéis traído a estos hombres</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se refiere a Gayo y Aristarco)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, sin ser sacrílegos ni blasfemadores de vuestra diosa </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(quiere decir que Pablo no había dirigido su atención a este ídolo, pero, sin duda, se había referido a ídolos hechos por manos humanas [v. 26])</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">38 Que si Demetrio y los oficiales que están con él tienen negocio con alguno, audiencias se hacen</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(refleja el sentido común del funcionario de la municipalidad)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, y procónsules hay; acúsense los unos a los otros </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(él les decía que si Demetrio realmente tuviera un caso contra Pablo y aquellos que estaban con él, entonces debería presentarlo en el Tribunal abierto)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">39 Y si demandáis alguna otra cosa</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(en efecto, dice, si hay otras quejas contra Pablo además de lo mencionado, habría de dirigirlo correctamente, y no por la acción de la turba)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, en legítima asamblea se pueda decidir </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(Tribunal abierto)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">40 Porque peligro hay de que seamos acusados de sedición por hoy</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(se refiere a la perturbación de la paz Romana por ninguna razón)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">, no habiendo ninguna causa por la cual podamos dar razón de este concurso </span><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(expone que el funcionario de la municipalidad se pregunta cómo iba a explicar la acción de la turba a las autoridades Romanas, al tener que dar cuentas)</span></span></em><span style="font-family:Trebuchet MS;">. <font face="Trebuchet MS">41 Y habiendo dicho esto, despidió la concurrencia</p>
<p></font></span></p>
<p> </p>
<p><em><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;"><span style="color:#f80080;font-family:Trebuchet MS;">(prevaleció el sentido común, y de inmediato fueron liberados Gayo y Aristarco)</span></span></em><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">.</span></p>
<p></strong><sup><span lang="EN"></p>
<p align="justify"> </p>
<p>Primera Corintios Capítulo 13:</p>
<p>Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Hebreos 10:35-12:4</p>
<p>Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Romanos 8:</p>
<p>Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</p>
<p></span></sup></p>
<p></strong></p>
<p>Ustedes tres, ¿es verdad que no honran a mis dioses ni adoran a la estatua de oro que he mandado erigir?  Ahora que escuchen la música de los instrumentos musicales, más les vale que se inclinen ante la estatua que he mandado hacer, y que la adoren. De lo contrario, serán lanzados de inmediato a un horno en llamas, ¡y no habrá dios capaz de librarlos de mis manos!  Sadrac, Mesac y Abednego le respondieron a Nabucodonosor:</p>
<p>¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad!  Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de las manos de Su Majestad.  Pero aun si nuestro Dios no lo hace así, sepa usted que no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua.  Ante la respuesta de Sadrac, Mesac y Abednego, Nabucodonosor se puso muy furioso y cambió su actitud hacia ellos. Mandó entonces que se calentara el horno siete veces más de lo normal,  y que algunos de los soldados más fuertes de su ejército ataran a los tres jóvenes y los arrojaran al horno en llamas.  Fue así como los arrojaron al horno con sus mantos, sandalias, turbantes y todo, es decir, tal y como estaban vestidos.  Tan inmediata fue la orden del rey, y tan caliente estaba el horno, que las llamas alcanzaron y mataron a los soldados que arrojaron a Sadrac, Mesac y Abednego,  los cuales, atados de pies y manos, cayeron dentro del horno en llamas.  En ese momento Nabucodonosor se puso de pie, y sorprendido les preguntó a sus consejeros:</p>
<p>¿Acaso no eran tres los hombres que atamos y arrojamos al fuego?</p>
<p>Así es, Su Majestad le respondieron.  ¡Pues miren! exclamó. Allí en el fuego veo a cuatro hombres, sin ataduras y sin daño alguno, ¡y el cuarto tiene la apariencia de un dios!<span style="color:#0000ff;">[2]</span>  Dicho esto, Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno en llamas y gritó:</p>
<p>Sadrac, Mesac y Abednego, siervos del Dios *Altísimo, ¡salgan de allí, y vengan acá!</p>
<p>Cuando los tres jóvenes salieron del horno,  los sátrapas, prefectos, gobernadores y consejeros reales se arremolinaron en torno a ellos y vieron que el fuego no les había causado ningún daño, y que ni uno solo de sus cabellos se había chamuscado; es más, su ropa no estaba quemada ¡y ni siquiera olía a humo!  Entonces exclamó Nabucodonosor: &#8220;¡Alabado sea el Dios de estos jóvenes, que envió a su ángel y los salvó! Ellos confiaron en él y, desafiando la orden real, optaron por la muerte antes que honrar o adorar a otro dios que no fuera el suyo.  Por tanto, yo decreto que se descuartice a cualquiera que hable en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abednego, y que su casa sea reducida a cenizas, sin importar la nación a que pertenezca o la lengua que hable. ¡No hay otro dios que pueda salvar de esta manera!&#8221;  Después de eso el rey promovió a Sadrac, Mesac y Abednego a un alto puesto en la provincia de Babilonia.  El rey Nabucodonosor,</p>
<p>a todos los pueblos y naciones que habitan en este mundo, y a toda lengua:</p>
<p>¡Paz y prosperidad para todos!  Me es grato darles a conocer las señales y maravillas que el Dios Altísimo ha realizado en mi favor.  ¡Cuán grandes son sus señales! ¡Cuán portentosas son sus maravillas! ¡Su reino es un reino eterno! ¡Su soberanía permanece de generación en generación!  Yo, Nabucodonosor, estaba en mi palacio, feliz y lleno de prosperidad,  cuando tuve un sueño que me infundió miedo. Recostado en mi lecho, las imágenes y visiones que pasaron por mi mente me llenaron de terror.  Ordené entonces que vinieran a mi presencia todos los sabios de Babilonia para que me interpretaran el sueño.  Cuando llegaron los magos, hechiceros, astrólogos y adivinos, les conté mi sueño pero no me lo pudieron interpretar.  Finalmente Daniel, que en honor a mi Dios también se llama Beltsasar, se presentó ante mí y le conté mi sueño, pues en él reposa el espíritu de los santos dioses.  Yo le dije: &#8220;Beltsasar, jefe de los magos, yo sé que en ti reposa el espíritu de los santos dioses, y que no hay para ti ningún misterio demasiado difícil de resolver. Te voy a contar mi sueño, y quiero que me digas lo que significa.  Y ésta es la tremenda visión que tuve mientras reposaba en mi lecho: Veía ante mí un árbol de altura impresionante, plantado en medio de la tierra.  El árbol creció y se hizo fuerte, y su copa tocaba el cielo, ¡hasta podía verse desde cualquier punto de la tierra!  Tenía un hermoso follaje y abundantes frutos; ¡todo el mundo hallaba en él su alimento! Hasta las bestias salvajes venían a refugiarse bajo su sombra, y en sus ramas anidaban las aves del cielo. ¡Ese árbol alimentaba a todos los animales!  &#8221;En la visión que tuve mientras reposaba en mi lecho, vi ante mí a un mensajero santo que descendía del cielo  y que a voz en cuello me gritaba: ¡Derriba el árbol y córtale las ramas; arráncale las hojas y esparce los frutos! ¡Haz que las bestias huyan de su sombra, y que las aves abandonen sus nidos!  Pero deja enterrados el tocón y las raíces; sujétalos con hierro y bronce entre la hierba del campo. Deja que se empape con el rocío del cielo, y que habite con los animales y entre las plantas de la tierra.  Deja que su *mente *humana se trastorne y se vuelva como la de un animal, hasta que hayan transcurrido siete años.  &#8221;Los santos mensajeros han anunciado la decisión, es decir, el veredicto, para que todos los vivientes reconozcan que el Dios Altísimo es el soberano de todos los reinos humanos, y que se los entrega a quien él quiere, y hasta pone sobre ellos al más humilde de los hombres.  &#8221;Yo, Nabucodonosor, tuve este sueño. Ahora tú, Beltsasar, dime qué es lo que significa, ya que ninguno de los sabios de mi reino me lo pudo interpretar. ¡Pero tú sí puedes hacerlo, porque en ti reposa el espíritu de los santos dioses!&#8221;  Daniel, conocido también como Beltsasar, se quedó desconcertado por algún tiempo y aterrorizado por sus propios pensamientos; por eso el rey le dijo:</p>
<p>Beltsasar, no te dejes alarmar por este sueño y su significado.</p>
<p>A esto Daniel respondió:</p>
<p>¡Ojalá que el sueño y su significado tengan que ver con los acérrimos enemigos de Su Majestad!  La copa del árbol que Su Majestad veía crecer y fortalecerse, tocaba el cielo; ¡hasta podía verse desde cualquier punto de la tierra!  Ese árbol tenía un hermoso follaje y daba abundantes frutos, y alimentaba a todo el mundo; bajo su sombra se refugiaban las bestias salvajes, y en sus ramas anidaban las aves del cielo.  Ese árbol es Su Majestad, que se ha hecho fuerte y poderoso, y con su grandeza ha alcanzado el cielo. ¡Su dominio se extiende a los lugares más remotos de la tierra!  &#8221;Su Majestad veía que del cielo bajaba un mensajero *santo, el cual le ordenaba derribar el árbol y destruirlo, y dejarlo enterrado para que se empapara con el rocío del cielo, aunque tenía que sujetar con hierro y bronce el tocón y las raíces. De este modo viviría como los animales salvajes hasta que transcurrieran siete años.  &#8221;La interpretación del sueño, y el decreto que el Altísimo ha emitido contra Su Majestad, es como sigue:  Usted será apartado de la gente y habitará con los animales salvajes; comerá pasto como el ganado, y se empapará con el rocío del cielo. Siete años pasarán hasta que Su Majestad reconozca que el Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere.  La orden de dejar el tocón y las raíces del árbol quiere decir que Su Majestad recibirá nuevamente el reino, cuando haya reconocido que el verdadero reino es el del cielo.  Por lo tanto, yo le ruego a Su Majestad aceptar el consejo que le voy a dar: Renuncie usted a sus pecados y actúe con justicia; renuncie a su maldad y sea bondadoso con los oprimidos. Tal vez entonces su prosperidad vuelva a ser la de antes.&#8221;  En efecto, todo esto le sucedió al rey Nabucodonosor.  Doce meses después, mientras daba un paseo por la terraza del palacio real de Babilonia,  exclamó: &#8220;¡Miren la gran Babilonia que he construido como capital del reino! ¡La he construido con mi gran poder, para mi propia honra!&#8221;  No había terminado de hablar cuando, desde el cielo, se escuchó una voz que decía:</p>
<p>&#8220;Éste es el decreto en cuanto a ti, rey Nabucodonosor. Tu autoridad real se te ha quitado.  Serás apartado de la gente y vivirás entre los animales salvajes; comerás pasto como el ganado, y siete años transcurrirán hasta que reconozcas que el Altísimo es el soberano de todos los reinos del mundo, y que se los entrega a quien él quiere.&#8221;  Y al instante se cumplió lo anunciado a Nabucodonosor. Lo separaron de la gente, y comió pasto como el ganado. Su cuerpo se empapó con el rocío del cielo, y hasta el pelo y las uñas le crecieron como plumas y garras de águila.  Pasado ese tiempo yo, Nabucodonosor, elevé los ojos al cielo, y recobré el juicio. Entonces alabé al Altísimo; honré y glorifiqué al que vive para siempre:</p>
<p>Su dominio es eterno;</p>
<p>su reino permanece para siempre.  Ninguno de los pueblos de la tierra</p>
<p>merece ser tomado en cuenta.</p>
<p>con los poderes celestiales</p>
<p>y con los pueblos de la tierra.</p>
<p>ni quien le pida cuentas de sus actos.  Recobré el juicio, y al momento me fueron devueltos la honra, el esplendor y la gloria de mi reino. Mis consejeros y cortesanos vinieron a buscarme, y me fue devuelto el trono. ¡Llegué a ser más poderoso que antes!  Por eso yo, Nabucodonosor, alabo, exalto y glorifico al Rey del cielo, porque siempre procede con rectitud y justicia, y es capaz de humillar a los soberbios.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Salmo 45:</p>
<p></strong>En mi corazón se agita un bello tema</p>
<p>mientras recito mis versos ante el rey;</p>
<p>mi lengua es como pluma de hábil escritor. Tú eres el más apuesto de los hombres;</p>
<p>tus labios son fuente de elocuencia,</p>
<p>ya que Dios te ha bendecido para siempre. ¡Con esplendor y majestad,</p>
<p>cíñete la espada, oh valiente! Con majestad, cabalga victorioso</p>
<p>en nombre de la verdad, la humildad y la justicia;</p>
<p>que tu diestra realice gloriosas hazañas. Que tus agudas flechas atraviesen</p>
<p>el corazón de los enemigos del rey,</p>
<p>y que caigan las naciones a tus pies. Tu trono, oh Dios, permanece para siempre;</p>
<p>el cetro de tu reino es un cetro de justicia. Tú amas la justicia y odias la maldad;</p>
<p>por eso Dios te escogió a ti y no a tus compañeros,</p>
<p>¡tu Dios te ungió con perfume de alegría! Aroma de mirra, áloe y canela</p>
<p>exhalan todas tus vestiduras;</p>
<p>desde los palacios adornados con marfil</p>
<p>te alegra la música de cuerdas. Entre tus damas de honor se cuentan princesas;</p>
<p>a tu derecha se halla la novia real</p>
<p>luciendo el oro más fino. Escucha, hija, fíjate bien y presta atención:</p>
<p>Olvídate de tu pueblo y de tu familia. El rey está cautivado por tu hermosura;</p>
<p>él es tu señor: inclínate ante él. La gente de Tiro vendrá con presentes;</p>
<p>los ricos del pueblo buscarán tu favor. La princesa es todo esplendor,</p>
<p>luciendo en su alcoba brocados de oro. Vestida de finos bordados</p>
<p>es conducida ante el rey,</p>
<p>seguida por sus damas de compañía. Con alegría y regocijo son conducidas</p>
<p>al interior del palacio real. Tus hijos ocuparán el trono de tus ancestros;</p>
<p>los pondrás por príncipes en toda la tierra. Haré que tu nombre se recuerde</p>
<p>por todas las generaciones;</p>
<p>por eso las naciones te alabarán</p>
<p>eternamente y para siempre.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Proverbios 2:</p>
<p></strong>Hijo mío, si haces tuyas mis palabras</p>
<p>y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría</p>
<p>y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia</p>
<p>y pides discernimiento; si la buscas como a la plata,</p>
<p>como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor</p>
<p>y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría;</p>
<p>conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra</p>
<p>y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos</p>
<p>y protege el camino de sus fieles. Entonces comprenderás la justicia y el derecho,</p>
<p>la equidad y todo buen camino; la sabiduría vendrá a tu corazón,</p>
<p>y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará,</p>
<p>la inteligencia te protegerá. La sabiduría te librará del camino de los malvados,</p>
<p>de los que profieren palabras perversas, de los que se apartan del camino recto</p>
<p>para andar por sendas tenebrosas, de los que se complacen en hacer lo malo</p>
<p>y festejan la perversidad, de los que andan por caminos torcidos</p>
<p>y por sendas extraviadas; te librará de la mujer ajena,</p>
<p>de la extraña de palabras seductoras que, olvidándose de su pacto con Dios,</p>
<p>abandona al compañero de su juventud. Ciertamente su casa conduce a la muerte;</p>
<p>sus sendas llevan al reino de las sombras. El que se enreda con ella no vuelve jamás,</p>
<p>ni alcanza los senderos de la vida. Así andarás por el camino de los buenos</p>
<p>y seguirás la senda de los justos. Pues los íntegros, los perfectos,</p>
<p>habitarán la tierra y permanecerán en ella. Pero los malvados, los impíos,</p>
<p>serán desarraigados y expulsados de la tierra.</p>
<p> <br />
El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>19</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
<p><strong>LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</p>
<p></strong></p>
<p></span></sup></p>
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		<title>El 23 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Nov 2008 11:49:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lectorbiblicodiario</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El 23 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria: Ezequiel 47- 48 a Daniel 1: El hombre me trajo de vuelta a la entrada del templo, y vi que brotaba agua por debajo del umbral, en dirección al oriente, que es hacia donde da la fachada del templo. El agua corría por la parte baja del lado [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=401&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-053.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-402" title="12-12-05-053" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-053.jpg?w=270&#038;h=202" alt="12-12-05-053" width="270" height="202" /></a><br />
<strong>El 23 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:</strong></span><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong><br />
Ezequiel 47- 48 a Daniel 1: </strong></span><span style="font-family:trebuchet ms;">El hombre me trajo de vuelta a la entrada del templo, y vi que brotaba agua por debajo del umbral, en dirección al oriente, que es hacia donde da la fachada del templo. El agua corría por la parte baja del lado derecho del templo, al sur del altar. Luego el hombre me sacó por la puerta del norte, y me hizo dar la vuelta por fuera, hasta la puerta exterior que mira hacia el oriente; y vi que las aguas fluían del lado sur. El hombre salió hacia el oriente con una cuerda en la mano, midió quinientos metros y me hizo cruzar el agua, la cual me llegaba a los tobillos. Luego midió otros quinientos metros y me hizo cruzar el agua, que ahora me llegaba a las rodillas. Midió otros quinientos metros, y me hizo cruzar el agua, que esta vez me llegaba a la cintura. Midió otros quinientos metros, pero la corriente se había convertido ya en un río que yo no podía cruzar. Había crecido tanto que sólo se podía cruzar a nado. Entonces me preguntó: &#8220;¿Lo has visto, hijo de hombre?&#8221;<br />
En seguida me hizo volver a la orilla del río, y al llegar vi que en sus márgenes había muchos árboles. Allí me dijo: &#8220;Estas aguas fluyen hacia la región oriental, descienden hasta el Arabá, y van a dar al Mar Muerto. Cuando desembocan en ese mar, las aguas se vuelven dulces. Por donde corra este río, todo ser viviente que en él se mueva vivirá. Habrá peces en abundancia porque el agua de este río transformará el agua salada en agua dulce, y todo lo que se mueva en sus aguas vivirá. Junto al río se detendrán los pescadores, desde Engadi hasta Eneglayin, porque allí habrá lugar para secar sus redes. Los peces allí serán tan variados y numerosos como en el mar Mediterráneo. Pero sus pantanos y marismas no tendrán agua dulce, sino que quedarán como salinas. Junto a las orillas del río crecerá toda clase de árboles frutales; sus hojas no se marchitarán, y siempre tendrán frutos. Cada mes darán frutos nuevos, porque el agua que los riega sale del templo. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas serán medicinales. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Éstos son los límites del país que se repartirá como herencia a las doce tribus de Israel, tomando en cuenta que a José le tocará una doble porción. A los antepasados de ustedes les juré darles este país como herencia. Ahora cada uno de ustedes recibirá una parte igual, porque este país es su herencia. &#8220;Por el lado norte, comenzando desde el mar Mediterráneo y pasando por la ciudad de Hetlón hasta la entrada de Zedad, los límites del país serán: Jamat, Berotá, Sibrayin que está entre el territorio de Damasco y el de Jamat y Jazar Haticón, que limita con Jaurán. Así el límite norte se extenderá desde el mar Mediterráneo hasta Jazar Enán. Al norte quedarán los territorios de Jamat y Jaurán. &#8220;Por el oriente, la frontera entre la tierra de Israel y Jaurán, Damasco y Galaad, será el río Jordán, hasta la ciudad de Tamar, que está junto al Mar Muerto; éste será el lado oriental. &#8220;Por el sur, la frontera irá desde Tamar hasta el oasis de Meribá Cades, en dirección del torrente de Egipto, hasta el mar Mediterráneo. Éste será el límite sur. &#8220;Por el occidente, la frontera será el mar Mediterráneo, desde el límite sur hasta la costa que está a la altura de Lebó Jamat. Éste será el límite occidental. &#8220;Ustedes deberán repartirse esta tierra entre las doce tribus de Israel. La sortearán como herencia entre ustedes, y entre los extranjeros que habiten entre ustedes y que entre ustedes hayan tenido, a los cuales deberán considerar israelitas por nacimiento. Por tanto, estos extranjeros recibirán una herencia con ustedes entre las tribus de Israel. Y en la tribu donde esté residiendo el extranjero, allí le darán su herencia. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Éstos son los nombres de las tribus, partiendo desde la frontera norte y comenzando con la tribu de Dan, de este a oeste, y desde el Mediterráneo, pasando por Hetlón, hasta Lebó Jamat y Jazar Enán, que es la parte al sur de Damasco y Jamat: &#8220;Debajo de Dan, de este a oeste, está la porción de territorio de Aser. &#8220;Debajo de Aser, de este a oeste, está la porción de territorio de Neftalí. &#8220;Debajo de Neftalí, de este a oeste, está la porción de territorio de Manasés. &#8220;Debajo de Manasés, de este a oeste, está la porción de territorio de Efraín. &#8220;Debajo de Efraín, de este a oeste, está la porción de territorio de Rubén. &#8220;Debajo de Rubén, de este a oeste, está la porción de territorio de Judá. &#8220;Debajo de Judá, de este a oeste, está la porción de territorio que reservarás. Será de doce mil quinientos metros de ancho, y de este a oeste su longitud será la misma que la de los otros territorios. En medio de esta porción estará el santuario. &#8220;La parcela que ustedes deben reservar para el Señor tendrá doce mil quinientos metros de largo por diez mil metros de ancho. Dentro de esta parcela sagrada, a los sacerdotes les corresponderá una sección exclusiva que medirá doce mil quinientos metros por el norte, y cinco mil metros por el sur. En medio de ella se levantará el santuario del Señor. Esta sección estará destinada a los sacerdotes consagrados, descendientes de Sadoc, que cuando se descarrió el pueblo de Israel se encargaron de mi servicio y no se descarriaron, como los levitas. Por eso, a los sacerdotes les corresponderá una sección santísima de la parcela consagrada al Señor, junto al territorio de los levitas. También los levitas tendrán una parcela de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho, a lo largo del territorio de los sacerdotes. En total, la parcela reservada tendrá doce mil quinientos metros de largo por diez mil metros de ancho. Como parcela escogida del país, no se podrá vender, permutar ni expropiar ninguna parte de ella, pues está consagrada al Señor. &#8220;La sección restante de doce mil quinientos metros de largo por dos mil quinientos metros de ancho es terreno profano. Se dedicará al uso común de la ciudad, para la construcción de viviendas y para pastizales. La ciudad quedará en el centro, y medirá dos mil doscientos cincuenta metros de largo por el lado norte, y lo mismo por sus lados sur, este y oeste. Los pastizales de la ciudad medirán ciento veinticinco metros de ancho alrededor de toda la ciudad. A los costados de la ciudad quedará una sección, junto a la parcela consagrada al Señor, que tendrá cinco mil metros de largo por la parte este, y otros tantos por el oeste. Todo lo que allí se produzca servirá de alimento para los trabajadores de la ciudad. La cultivarán los trabajadores de la ciudad, sin importar a qué tribu pertenezcan. Toda la parcela consagrada, incluso lo que pertenece a la ciudad, formará un cuadrado de doce mil quinientos metros por lado. &#8220;El terreno que quede a ambos lados de la parcela consagrada y de la que pertenece a la ciudad, será para el príncipe. A él le tocará una parcela de doce mil quinientos metros por el lado este, hasta la frontera oriental, y doce mil quinientos metros por el oeste, hasta la frontera occidental. Todo esto quedará paralelo a las otras secciones. En el centro estarán la parcela consagrada y el santuario del templo. Así mismo, la propiedad de los levitas y la de la ciudad se ubicarán entre las fronteras de Judá y Benjamín, en medio de la parcela que le corresponde al príncipe. &#8220;En cuanto a las demás tribus, a Benjamín le tocará una sección de este a oeste. &#8220;Debajo de Benjamín, a Simeón le tocará una sección de este a oeste. &#8220;Debajo de Simeón, a Isacar le tocará una sección de este a oeste. &#8220;Debajo de Isacar, a Zabulón le tocará una sección de este a oeste. &#8220;Debajo de Zabulón, a Gad le tocará una sección de este a oeste. &#8220;Debajo de Gad, partiendo de este a oeste, la frontera irá desde Tamar hasta el oasis de Meribá Cades y el arroyo de Egipto, y hasta el mar Mediterráneo. &#8220;Éste es el territorio que ustedes repartirán por sorteo entre las tribus de Israel, y que será su herencia. Así quedará distribuido el territorio. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Éstas son las salidas de la ciudad:<br />
&#8220;Por el norte, la ciudad medirá dos mil doscientos cincuenta metros. Las puertas de la ciudad tendrán los nombres de las tribus de Israel. Al norte habrá tres puertas: la de Rubén, la de Judá y la de Leví. &#8220;Por el este, la ciudad medirá dos mil doscientos cincuenta metros, y tendrá tres puertas: la de José, la de Benjamín y la de Dan. &#8220;Por el sur, la ciudad medirá dos mil doscientos cincuenta metros, y tendrá tres puertas: la de Simeón, la de Isacar y la de Zabulón. &#8220;Por el oeste, la ciudad medirá dos mil doscientos cincuenta metros, y tendrá tres puertas: la de Gad, la de Aser y la de Neftalí. &#8220;El perímetro urbano será de nueve mil metros.<br />
&#8220;Y desde aquel día el *nombre de la ciudad será:<br />
AQUÍ HABITA EL Señor.&#8221;<br />
Daniel 1:<br />
En el año tercero del reinado del rey Joacim de Judá, el rey Nabucodonosor de Babilonia vino a Jerusalén y la sitió. El Señor permitió que Joacim cayera en manos de Nabucodonosor. Junto con él, cayeron en sus manos algunos de los utensilios del templo de Dios, los cuales Nabucodonosor se llevó a Babilonia y puso en el tesoro del templo de sus dioses. Además, el rey le ordenó a Aspenaz, jefe de los oficiales de su corte, que llevara a su presencia a algunos de los israelitas pertenecientes a la familia real y a la nobleza. Debían ser jóvenes apuestos y sin ningún defecto físico, que tuvieran aptitudes para aprender de todo y que actuaran con sensatez; jóvenes sabios y aptos para el servicio en el palacio real, a los cuales Aspenaz debía enseñarles la lengua y la literatura de los babilonios. El rey les asignó raciones diarias de la comida y del vino que se servía en la mesa real. Su preparación habría de durar tres años, después de lo cual entrarían al servicio del rey. Entre estos jóvenes se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran de Judá, y a los cuales el jefe de oficiales les cambió el nombre: a Daniel lo llamó Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abednego. Pero Daniel se propuso no contaminarse con la comida y el vino del rey, así que le pidió al jefe de oficiales que no lo obligara a contaminarse. Y aunque Dios había hecho que Daniel se ganara el afecto y la simpatía del jefe de oficiales, éste se vio obligado a responderle a Daniel: &#8220;Tengo miedo de mi señor el rey, pues fue él quien te asignó la comida y el vino. Si el rey llega a verte más flaco y demacrado que los otros jóvenes de tu edad, por culpa tuya me cortará la cabeza.&#8221; El jefe de oficiales le ordenó a un guardia atender a Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Por su parte, Daniel habló con ese guardia y le dijo: &#8220;Por favor, haz con tus siervos una prueba de diez días. Danos de comer sólo verduras, y de beber sólo agua. Pasado ese tiempo, compara nuestro semblante con el de los jóvenes que se alimentan con la comida real, y procede de acuerdo con lo que veas en nosotros.&#8221; El guardia aceptó la propuesta, y los sometió a una prueba de diez días. Al cumplirse el plazo, estos jóvenes se veían más sanos y mejor alimentados que cualquiera de los que participaban de la comida real. Así que el guardia les retiró la comida y el vino del rey, y en su lugar siguió alimentándolos con verduras. A estos cuatro jóvenes Dios los dotó de sabiduría e inteligencia para entender toda clase de literatura y ciencia. Además, Daniel podía entender toda visión y todo sueño. Cumplido el plazo fijado por el rey Nabucodonosor, y conforme a sus instrucciones, el jefe de oficiales los llevó ante su presencia. Luego de hablar el rey con Daniel, Ananías, Misael y Azarías, no encontró a nadie que los igualara, de modo que los cuatro entraron a su servicio. El rey los interrogó, y en todos los temas que requerían de sabiduría y discernimiento los halló diez veces más inteligentes que todos los magos y hechiceros de su reino. Fue así como Daniel se quedó en Babilonia hasta el primer año del rey Ciro.</p>
<p></span><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Salmo 44:<br />
</strong>Oh Dios, nuestros oídos han oído<br />
y nuestros padres nos han contado<br />
las proezas que realizaste en sus días,<br />
en aquellos tiempos pasados: Con tu mano echaste fuera a las naciones<br />
y en su lugar estableciste a nuestros padres;<br />
aplastaste a aquellos pueblos,<br />
y a nuestros padres los hiciste prosperar. Porque no fue su espada la que conquistó la tierra,<br />
ni fue su brazo el que les dio la victoria:<br />
fue tu brazo, tu mano derecha;<br />
fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas. Sólo tú eres mi rey y mi Dios.<br />
¡Decreta las victorias de Jacob! Por ti derrotamos a nuestros enemigos;<br />
en tu nombre aplastamos a nuestros agresores. Yo no confío en mi arco,<br />
ni puede mi espada darme la victoria; tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos,<br />
y dejas en vergüenza a nuestros adversarios. ¡Por siempre nos gloriaremos en Dios!<br />
¡Por siempre alabaremos tu nombre!<br />
Selah.<br />
Pero ahora nos has rechazado y humillado;<br />
ya no sales con nuestros ejércitos. Nos hiciste retroceder ante el enemigo;<br />
nos han saqueado nuestros adversarios. Cual si fuéramos ovejas<br />
nos has entregado para que nos devoren,<br />
nos has dispersado entre las naciones. Has vendido a tu pueblo muy barato,<br />
y nada has ganado con su venta. Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos;<br />
somos la burla y el escarnio de los que nos rodean. Nos has hecho el hazmerreír de las naciones;<br />
todos los pueblos se burlan de nosotros. La ignominia no me deja un solo instante;<br />
se me cae la cara de vergüenza por las burlas de los que me injurian y me ultrajan,<br />
por culpa del enemigo que está presto a la venganza. Todo esto nos ha sucedido,<br />
a pesar de que nunca te olvidamos<br />
ni faltamos jamás a tu pacto. No te hemos sido infieles,<br />
ni nos hemos apartado de tu senda. Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales;<br />
¡nos envolviste en la más densa oscuridad! Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios,<br />
o tendido nuestras manos a un dios extraño, ¿acaso Dios no lo habría descubierto,<br />
ya que él conoce los más íntimos secretos? Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte;<br />
¡nos tratan como a ovejas para el matadero! ¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes?<br />
¡Levántate! No nos rechaces para siempre. ¿Por qué escondes tu rostro<br />
y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión? Estamos abatidos hasta el polvo;<br />
nuestro cuerpo se arrastra por el suelo. Levántate, ven a ayudarnos,<br />
y por tu gran amor, ¡rescátanos!</p>
<p></span><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Proverbios 1:<br />
</strong>Proverbios de Salomón hijo de David, rey de Israel: para adquirir sabiduría y disciplina;<br />
para discernir palabras de inteligencia; para recibir la corrección que dan la prudencia,<br />
la rectitud, la justicia y la equidad; para infundir sagacidad en los inexpertos,<br />
conocimiento y discreción en los jóvenes. Escuche esto el sabio, y aumente su saber;<br />
reciba dirección el entendido, para discernir el proverbio y la parábola,<br />
los dichos de los sabios y sus enigmas. El temor del Señor es el principio del conocimiento;<br />
los necios desprecian la sabiduría y la disciplina. Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre<br />
y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema;<br />
adornarán tu cuello como un collar. Hijo mío, si los pecadores quieren engañarte,<br />
no vayas con ellos. Éstos te dirán:<br />
&#8220;¡Ven con nosotros!<br />
y démonos el gusto de matar a algún incauto;<br />
traguémonos a alguien vivo,<br />
como se traga el sepulcro a la gente;<br />
devorémoslo entero,<br />
como devora la fosa a los muertos. Obtendremos toda clase de riquezas;<br />
con el botín llenaremos nuestras casas. Comparte tu suerte con nosotros,<br />
y compartiremos contigo lo que obtengamos.&#8221; ¡Pero no te dejes llevar por ellos, hijo mío!<br />
¡Apártate de sus senderos! Pues corren presurosos a hacer lo malo;<br />
¡tienen prisa por derramar sangre! De nada sirve tender la red<br />
a la vista de todos los pájaros, pero aquéllos acechan su propia vida<br />
y acabarán por destruirse a sí mismos. Así terminan los que van tras ganancias mal habidas;<br />
por éstas perderán la vida. Clama la sabiduría en las calles;<br />
en los lugares públicos levanta su voz. Clama en las esquinas de calles transitadas;<br />
a la entrada de la ciudad razona: &#8220;¿Hasta cuándo, muchachos inexpertos,<br />
seguirán aferrados a su inexperiencia?<br />
¿Hasta cuándo, ustedes los *insolentes,<br />
se complacerán en su insolencia?<br />
¿Hasta cuándo, ustedes los necios,<br />
aborrecerán el conocimiento? Respondan a mis reprensiones,<br />
y yo les abriré mi corazón;<br />
les daré a conocer mis pensamientos. Como ustedes no me atendieron cuando los llamé,<br />
ni me hicieron caso cuando les tendí la mano, sino que rechazaron todos mis consejos<br />
y no acataron mis reprensiones, ahora yo me burlaré de ustedes<br />
cuando caigan en desgracia.<br />
cuando les sobrevenga el miedo,<br />
cuando el miedo les sobrevenga como una tormenta<br />
y la desgracia los arrastre como un torbellino. &#8220;Entonces me llamarán, pero no les responderé;<br />
me buscarán, pero no me encontrarán. Por cuanto aborrecieron el conocimiento<br />
y no quisieron temer al Señor; por cuanto no siguieron mis consejos,<br />
sino que rechazaron mis reprensiones, cosecharán el fruto de su conducta,<br />
se hartarán con sus propias intrigas; ¡su descarrío e inexperiencia los destruirán,<br />
su complacencia y necedad los aniquilarán! Pero el que me obedezca vivirá tranquilo,<br />
sosegado y sin temor del mal.&#8221;</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo 18 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</span></p>
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<strong><span style="font-family:trebuchet ms;">LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</span></strong></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 18<br />
(54 d.C.)<br />
CORINTO</span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">PASADAS estas cosas, Pablo partió de Atenas (insinúa que se marchó solo, se iba a reunir con Silas y Timoteo más tarde en Corinto), y vino a Corinto (una de las grandes ciudades del Imperio Romano);<br />
2 Y hallando a un Judío llamado Aquila, natural del Ponto, que hacía poco que había venido de Italia, y a Priscila su mujer (corresponde a un marido y esposa que llegaron a ser amigos íntimos de Pablo); (porque Claudio había mandado que todos los Judíos saliesen de Roma) (se cree que ocurrió aproximadamente en el año 49 o 50 d.C.) se vino a ellos (Pablo llegó donde ellos estaban).<br />
3 Y porque era de su oficio, posó con ellos, y trabajaba (claramente quiere decir que Pablo había interrogado con respecto a aquellos que estaban en esta ocupación): porque el oficio de ellos era hacer tiendas (los tenderos tejieron la tela negra de pelo de cabra o de camello con el cual se fabricaban las tiendas de campaña).<br />
4 Y disputaba en la Sinagoga todos los Sábados (predicaba a Cristo del Antiguo Testamento), y persuadía a Judíos y a Griegos (su argumento era irrefutable).<br />
SILAS Y TIMOTEO<br />
5 Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia (probablemente quiere decir que Silas había venido de Berea, con Timoteo que había venido de Tesalónica; Macedonia era una Provincia que incluyó los dos lugares), Pablo estaba constreñido por la palabra, testificando a los Judíos que Jesús era el Cristo (¡el Espíritu Santo le dijo que empujase aun con más fuerza!).<br />
6 Mas contradiciendo y blasfemando ellos (expresa la respuesta de algunos de estos Judíos a la afirmación de Pablo que Cristo era el Mesías), les dijo, sacudiendo sus vestidos, Vuestra sangre sea sobre vuestra cabeza; yo soy limpio (en otras palabras, había entregado su alma): desde ahora me iré a los Gentiles (no significa que ya no ministraría a los Judíos si se le presentara la oportunidad, fue lo que hizo en Éfeso [Hch. 19:8], sino que el empuje sería hacia los Gentiles).<br />
LA CASA<br />
7 Y partiendo de allí (de la Sinagoga), entró en casa de uno (un lugar de reunión para la Iglesia) llamado Justo, temeroso de Dios, la casa del cual estaba junto a la Sinagoga (claramente señala a Justo en el pasado reciente de haber aceptado a Cristo bajo el Ministerio de Pablo).<br />
8 Y Crispo, el Dirigente de la Sinagoga, creyó al Señor con toda su casa (debió haber sido mortificante para los Judíos al ver al Dirigente Principal de la Sinagoga convertido a Cristo); y muchos de los Corintios oyendo creían, y eran bautizados (habla de muchos Gentiles que ahora son salvos).<br />
9 Entonces el Señor dijo de noche en Visión a Pablo (no clarifica si Pablo vio al Señor, o sólo oyó lo que Él hablaba, era una Visión que insinuaba que él estaba despierto), No temas, sino habla, y no calles (realmente había temor en el corazón de Pablo con respecto a la gran oposición en su contra; el Señor le mandó que hablara con valor):<br />
10 Porque Yo estoy contigo, y ninguno te podrá hacer mal (se refiere a la idea de que Pablo recibía amenazas contra su vida, amenazas que no eran vanas, sino más bien muy serias): porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad (concierne la gran Iglesia que será levantada en Corinto).<br />
11 Y se detuvo allí un año y seis meses, enseñándoles la Palabra de Dios (se hace mención del tiempo más largo que Pablo permaneció en el mismo lugar además de Éfeso, donde pasó unos tres años).<br />
12 Y siendo Galión procónsul de Acaya (se cree que era el Procónsul en los años 52-53 d.C.), los Judíos se levantaron de común acuerdo contra Pablo, y le llevaron al tribunal (los Judíos no tenían ningun poder para castigar a cualquier persona en una Provincia Romana, por eso fueron obligados a traer a Pablo ante el Gobernador Romano),<br />
13 Diciendo, Que éste persuade a los hombres a honrar a Dios contra la Ley (no pertenece a la Ley Romana como algunos lo afirman, sino más bien la Ley de Moisés).<br />
14 Y comenzando Pablo a abrir la boca (se refiere a él que espera a sus acusadores para que cesaran su diatriba contra él), Galión dijo a los Judíos (indica que el Procónsul interrumpe a Pablo), Si fuera algún agravio o algún crimen enorme, O Judíos, conforme a derecho yo os tolerara (¡explica que el Gobernador pone de inmediato todo en su perspectiva correcta!):<br />
15 Mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra Ley, vedlo vosotros (en efecto, les dice que resuelvan ese asunto ellos mismos porque esto no tenía ningún lugar en el Tribunal Romano); porque yo no quiero ser juez de estas cosas (en esencia dice, ¡ustedes no usarán el Tribunal Romano para llevar a cabo sus estratagemas personales!).<br />
16 Y los echó del tribunal (insinúa un rechazamiento humillante del caso, sin ser revisado ni oído más).<br />
17 Entonces todos los Griegos tomando a Sóstenes, dirigente de la Sinagoga (presenta al hombre que tomó el lugar de Crispo, que dio su corazón al Señor), le herían delante del tribunal (nos da poco indicio en cuanto a por qué se hizo esto, a menos que rehusaron disimular). Y a Galión nada se le daba de ello (quiere decir que consideró el asunto completo fuera de su jurisdicción).<br />
ÉFESO<br />
18 Mas Pablo habiéndose detenido aún allí muchos días (podría haberse referido a varios meses), después se despidió de los Hermanos (fue hecho estrictamente de acuerdo al momento adecuado del Señor), y navegó a Siria, y con él Priscila y Aquila (se hicieron muy amigos de Pablo); habiéndose trasquilado la cabeza en Cencrea: porque tenía voto (Cencrea era el Puerto de Corinto; había también una Iglesia allí; no nos dice cuál era este voto).<br />
19 Y llegó a Éfeso (Éfeso era la ciudad de más importancia en la Provincia Romana de Asia), y los dejó allí (tiene que ver con Priscila y Aquila que permanecieron en Éfeso cuando Pablo se marchó unos días más tarde): y él entrando en la Sinagoga, disputó con los Judíos (no hace ninguna referencia a la frase anterior; sin duda, Priscila y Aquila estaban con él durante esta reunión).<br />
20 Los cuales (los Judíos en la Sinagoga) le rogaban que se quedase con ellos por más tiempo, mas no accedió (Pablo se marchó, pero Priscila y Aquila permanecieron, no cabe duda, siguieron enseñando a estos Judíos acerca de Cristo);<br />
ANTIOQUÍA<br />
21 Sino que se despidió de ellos (habla de Priscila y Aquila, y es posible que de algunos cuantos Judíos que habían aceptado a Cristo), diciendo, Es necesario que en todo caso yo celebre la Fiesta que viene, en Jerusalén (probablemente era la Pascua): mas otra vez volveré a vosotros, Dios mediante (describe la manera en la cual los Creyentes deben conducir todo). Y partió de Éfeso (lo coloca en su camino a Jerusalén).<br />
22 Y habiendo arribado a Cesarea (lo coloca a unos noventa y siete kilómetros [sesenta y cinco millas] al noroeste de Jerusalén) subió a Jerusalén, y después de saludar a la Iglesia (se refiere a la Iglesia Madre en Jerusalén), descendió a Antioquía (se refiere a Antioquía, Siria).<br />
EL TERCER VIAJE MISIONERO<br />
23 Y habiendo estado allí algún tiempo, partió (describe el principio de su Tercer Viaje Misionero), andando por orden la provincia de Galacia, y la Frigia, confirmando a todos los Discípulos (probablemente duró unos seis meses; se cree que Timoteo, Erasto, Gayo y Aristarco pudieron haber estado viajando con Pablo en este tiempo; puede ser que Tito estuviera incluído también).<br />
APOLOS<br />
24 Llegó entonces a Éfeso un Judío, llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en Las Escrituras (presenta a un hombre que Pablo llegó a valorar mucho).<br />
25 Éste era instruido en el Camino del Señor (sin embargo, su conocimiento fue muy limitado con respecto a la Gracia y el Bautismo con el Espíritu Santo); y ferviente de espíritu (habló de su propio espíritu y no del Espíritu Santo), hablaba y enseñaba diligentemente las cosas que son del Señor, enseñando solamente acerca del Bautismo de Juan (habla del Arrepentimiento y el Bautismo en Agua).<br />
26 Y comenzó a hablar confiadamente en la Sinagoga: al cual cuando oyeron Priscila y Aquila (presenta todo lo que había en la providencia de Dios), le tomaron, y le declararon más particularmente el Camino de Dios (sin duda, pertenecía a un complemento completo de la Salvación por la exclusiva Gracia de Dios, el correcto Bautismo en Agua y el Bautismo con el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras Lenguas).<br />
27 Y queriendo él (Apolos) pasar a Acaya (se refiere a Grecia, frente al Mar Egeo, y Corinto en particular), los Hermanos exhortados, escribieron a los Discípulos que le recibiesen: y venido él, aprovechó mucho por la Gracia a los que habían creído (ahora es muy competente en este excelente Mensaje de la Gracia de Dios que viene por medio de la Cruz):<br />
28 Porque con gran vehemencia convencía públicamente a los Judíos, mostrando por Las Escrituras que Jesús era el Cristo (tenía referencia más que probable en cuanto a ministrar en su Sinagoga).<br />
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p>Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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		<title>El 22 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Nov 2008 12:25:53 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 22 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria: Ezequiel 44- 46: El hombre me hizo regresar por la puerta exterior del templo, la que daba al oriente, pero estaba cerrada.  Allí el Señor me dijo: &#8220;Esta puerta quedará cerrada. No se abrirá, y nadie deberá entrar por ella. Deberá quedar cerrada porque por ella ha entrado [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=398&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p align="center"><span lang="ES"><span lang="ES"><span style="font-size:large;font-family:Arial;"><span style="font-size:large;font-family:Arial;"><font face="Arial" size="5"><font face="Arial" size="5"></font></font></span><font face="Arial" size="5"></font></span></span><span style="font-size:large;font-family:Arial;"></span></p>
<p></span></p>
<p><span lang="EN"><span lang="EN"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-052.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-399" title="12-12-05-052" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-052.jpg?w=270&#038;h=202" alt="12-12-05-052" width="270" height="202" /></a></p>
<p><strong>El 22 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
Ezequiel 44- 46:</strong><br />
El hombre me hizo regresar por la puerta exterior del templo, la que daba al oriente, pero estaba cerrada.  Allí el Señor me dijo: &#8220;Esta puerta quedará cerrada. No se abrirá, y nadie deberá entrar por ella. Deberá quedar cerrada porque por ella ha entrado el Señor, Dios de Israel.  Tan sólo el príncipe podrá sentarse junto a la puerta para comer en presencia del Señor. Deberá entrar por el vestíbulo de la puerta, y salir por el mismo lugar.&#8221;  Después el hombre me llevó por el camino de la puerta del norte, que está frente al templo. Al ver que la gloria del Señor llenaba el templo, me postré rostro en tierra.  Entonces el Señor me dijo: &#8220;Hijo de hombre, presta mucha atención. Abre bien los ojos y escucha atentamente todo lo que voy a decirte sobre las normas y las leyes concernientes al templo. Fíjate bien en quiénes pueden entrar al santuario, y quiénes no.  &#8221;Adviértele a este pueblo rebelde de Israel que así dice el Señor omnipotente: Pueblo de Israel, ¡basta ya de tus prácticas detestables!  Ustedes dejaron entrar en mi santuario a extranjeros, incircuncisos de *corazón y de cuerpo, para que profanaran mi templo. Mientras tanto, ustedes me ofrecían alimentos, grasa y sangre, violando así mi *pacto con sus acciones detestables.  No se ocuparon de cumplir con mi culto sagrado, sino que pusieron a extranjeros a cargo de mi santuario.  Así dice el Señor omnipotente: ¡No entrará en mi templo ningún extranjero incircunciso de corazón y de cuerpo; ni siquiera los extranjeros que habitan entre los israelitas! &#8220;Tendrán que pagar por su iniquidad los levitas que se alejaron de mí cuando Israel se descarriaba para ir tras sus ídolos malolientes.  Podrán servir en mi santuario como custodios de las puertas, y en algunos otros menesteres del templo. Ellos serán los que maten los animales para el *holocausto y para el sacrificio que presenta el pueblo, y deberán estar dispuestos a servir al pueblo.  Pero yo he levantado mi mano contra ellos, y por haber servido al pueblo de Israel delante de sus ídolos malolientes, y por hacerlo caer, tendrán que pagar por su iniquidad. Yo, el Señor, lo afirmo.  No podrán acercarse a mí para servir como sacerdotes, ni se acercarán a mis objetos sagrados, y menos aún a los objetos santísimos. Tendrán que cargar con la vergüenza de las acciones detestables que han cometido.  Sin embargo, los pondré a cargo de la custodia del templo, y de todo el servicio que se deba cumplir en él. &#8220;En cambio, se acercarán para servirme los sacerdotes levitas descendientes de Sadoc, que estuvieron al servicio de mi santuario cuando los israelitas se descarriaban de mí; y se presentarán ante mí para ofrecerme la grasa y la sangre. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo.  Sólo ellos entrarán en mi santuario y podrán acercarse a mi mesa para servirme y encargarse de mi servicio.  Y cuando entren por la puerta del atrio interior, se pondrán vestiduras de lino. Cuando estén sirviendo a las puertas del atrio interior, o en el templo, no llevarán ropa de lana.  Llevarán turbantes de lino sobre la cabeza, y alrededor de la cintura usarán ropa interior de lino. No se pondrán nada en la cintura que los haga transpirar.  Y cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, deberán quitarse la ropa con que hayan servido y dejarla en las salas sagradas. Luego se cambiarán de ropa, a fin de no *santificar al pueblo por medio de sus vestiduras. &#8220;No se raparán la cabeza, pero tampoco se dejarán largo el cabello, sino que se lo recortarán prolijamente. &#8220;Ningún sacerdote deberá beber vino cuando entre en el atrio interior. &#8220;No deberá casarse con una viuda o una divorciada, sino sólo con una israelita que aún sea virgen o con la viuda de un sacerdote. &#8220;Deberán enseñarle a mi pueblo a distinguir entre lo sagrado y lo profano, y mostrarle cómo diferenciar entre lo puro y lo impuro. &#8220;En cualquier pleito, los sacerdotes fungirán como jueces y juzgarán según mis ordenanzas. En todas mis fiestas observarán mis leyes y mis preceptos, y observarán mis sábados, pues son días *santos. &#8220;El sacerdote no deberá acercarse a un cadáver, para no contaminarse. Sólo podrá contaminarse si el cadáver es de su propio padre, o de su madre, hijo, hija, hermano, o hermana soltera.  Si queda contaminado, deberá purificarse, y luego esperar siete días.  El día que vuelva a entrar en el atrio interior del santuario para cumplir su servicio, deberá ofrecer su sacrificio por el pecado. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Los sacerdotes no tendrán ninguna heredad, porque su heredad soy yo. Ustedes no les darán ninguna propiedad en Israel. Su propiedad soy yo.  Ellos se alimentarán de la ofrenda de cereal y de las víctimas ofrecidas por el pecado y por la culpa. Además, todo lo que los israelitas consagren al Señor será para ellos.  También recibirán lo mejor de todas las primicias y de todas las ofrendas que ustedes presenten. Les darán a los sacerdotes, para su pan, lo mejor de sus masas. Así mi bendición reposará sobre los hogares de ustedes.  Los sacerdotes no comerán ningún animal, sea ave o bestia, que sea encontrado muerto o despedazado por una fiera. &#8220;Cuando por sorteo se repartan la tierra como herencia, deberán reservar una porción de terreno, la cual será consagrada al Señor. Esta porción santa será de doce mil quinientos metros de largo por diez mil de ancho. Todo este territorio será santo.  De allí se adjudicará para el santuario un terreno cuadrado de doscientos cincuenta metros por lado. Además, alrededor de ese terreno se reservará un espacio libre de veinticinco metros de ancho.  En esa sección reservada apartarás una parcela de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho, donde estará el santuario, el Lugar Santísimo.  Ésta será la porción santa de tierra para los sacerdotes que sirven en el santuario y que se acercan para servir al Señor. Allí construirán sus casas, y también el santuario del Señor.  Además, a los levitas que sirven en el templo se les adjudicará un espacio de doce mil quinientos metros de largo por cinco mil de ancho, para que tengan ciudades donde vivir. Y como territorio para la ciudad se asignará, junto a la sección reservada para el santuario, un espacio de dos mil quinientos metros de ancho por doce mil quinientos de largo. Este terreno pertenecerá a todo el pueblo de Israel. &#8220;Al príncipe se le asignará una porción de tierra a ambos lados de la sección reservada para el santuario y de la sección reservada para la ciudad. Por el lado oeste se extenderá hacia el oeste, y hacia el este por el lado oriental. Su longitud de este a oeste será igual a la de los terrenos asignados a una de las tribus.  Esta tierra será su posesión en Israel; así mis príncipes no volverán a oprimir a mi pueblo, sino que dejarán que las tribus de Israel ocupen la tierra. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: ¡Basta ya, príncipes de Israel! ¡Abandonen la violencia y la explotación! ¡Practiquen el derecho y la justicia! ¡Dejen de extorsionar a mi pueblo! Lo afirma el Señor.  ¡Usen balanzas justas, y pesas y medidas exactas!  Para sólidos y líquidos usarán la misma unidad de medida. El jómer de doscientos veinte litros servirá de patrón. Un bato de líquido será igual a una décima de jómer, y un efa de granos será igual a una décima de jómer.  En cuanto a las medidas de peso: una mina será igual a veinte siclos, y un siclo será igual a veinte guerás. &#8220;Ésta es la ofrenda especial que presentarán: por cada jómer de trigo, la sexta parte de un efa; por cada jómer de cebada, la sexta parte de un efa.  La medida para el aceite es la siguiente: por cada coro, la décima parte de un bato; esto equivale a diez batos, y también a un jómer, ya que diez batos equivalen a un jómer. &#8220;En cuanto a las ovejas, se tomará una de cada doscientas de los rebaños que pastan en las mejores praderas de Israel. Éstas se usarán para las ofrendas de cereales, el holocausto y el sacrificio de comunión, a fin de hacer expiación por ellos afirma el Señor.  Todo el pueblo estará obligado a contribuir para esta ofrenda especial del príncipe de Israel.  Pero en las fiestas, lunas nuevas y *sábados, y en todas las fiestas señaladas en el pueblo de Israel, al príncipe le corresponderá proveer los holocaustos, las ofrendas de cereales y las libaciones. Deberá también proveer la ofrenda por el pecado, las ofrendas de cereales, el holocausto y los sacrificios de comunión, para hacer expiación por los pecados de Israel. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: El día primero del mes primero tomarás un ternero sin defecto y lo ofrecerás como sacrificio para *purificar de pecado al templo.  De la ofrenda por el pecado el sacerdote tomará un poco de sangre y la pondrá sobre los postes de la puerta del templo, en las cuatro esquinas del zócalo superior del altar, y en los postes de la puerta del atrio interior.  Lo mismo harás el día siete del mes con todo el que haya pecado sin intención o por ignorancia. Así el templo quedará purificado. &#8220;El día catorce del mes primero deberás celebrar la fiesta de la Pascua. Durante siete días comerás pan sin levadura.  Ese día el príncipe deberá ofrecer un ternero como sacrificio por su pecado y el de todo el pueblo.  Y cada día, durante los siete días de la fiesta, el príncipe deberá ofrecer en holocausto al Señor siete terneros y siete carneros sin defecto. Además, cada día ofrecerá un macho cabrío como sacrificio por el pecado.  También ofrecerá, como ofrenda de cereal, un efa por cada ternero, un efa por cada carnero, y un hin de aceite por cada efa. &#8220;Durante los siete días de la fiesta, que comienza el día quince del mes séptimo, el príncipe deberá proveer lo mismo para el sacrificio por el pecado, el holocausto y las ofrendas de cereales y de aceite. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: La puerta oriental del atrio interior permanecerá cerrada durante los días laborables, pero se abrirá los *sábados y los días de luna nueva.  El príncipe entrará por el vestíbulo de la puerta, y se detendrá junto a uno de los postes de la puerta; entonces los sacerdotes ofrecerán sus *holocaustos y sus sacrificios de *comunión. El príncipe adorará junto al umbral de la puerta, y luego saldrá; la puerta, sin embargo, no se cerrará hasta el atardecer. &#8220;Los sábados y los días de luna nueva el pueblo de esta tierra adorará en presencia del Señor, frente a la misma puerta.  El holocausto que el príncipe ofrecerá al Señor el día sábado será de seis corderos y un carnero, todos ellos sin defecto alguno.  La ofrenda de cereales será de un efa por carnero, y por los corderos, lo que pueda darse; por cada efa deberá ofrecer un hin de aceite.  En el día de luna nueva deberá ofrecer un ternero, seis corderos y un carnero, todos ellos sin defecto alguno.  Por el ternero ofrecerá una ofrenda de cereales de un efa, y lo mismo por el carnero. Por los corderos, la ofrenda de cereales será según lo que pueda darse, y por cada efa deberá ofrecer un hin de aceite. &#8220;Cuando el príncipe entre, lo hará por el vestíbulo de la puerta, y saldrá por el mismo lugar.  Pero cuando el pueblo se presente delante del Señor durante las fiestas señaladas, el que entre para adorar por la puerta del norte saldrá por la puerta del sur; así mismo, el que entre por la puerta del sur saldrá por la puerta del norte. Nadie saldrá por la misma puerta por la que entró, sino que siempre saldrá por la de enfrente.  Y cuando entren y cuando salgan, el príncipe deberá estar entre ellos.  En los festivales y en las fiestas señaladas, la ofrenda de cereales será de un efa por cada ternero y lo mismo por cada carnero. Por los corderos será según lo que pueda darse, y por cada efa deberá ofrecerse un hin de aceite. &#8220;Y cuando el príncipe presente una ofrenda voluntaria al Señor, ya sea un holocausto o un sacrificio de comunión, se le abrirá la puerta oriental, y ofrecerá su holocausto o su sacrificio de comunión de la misma manera que lo hace el día sábado. Luego saldrá, y tras él cerrarán la puerta. &#8220;Todas las mañanas ofrecerás, en holocausto al Señor, un cordero de un año sin defecto.  De la misma manera, ofrecerás cada mañana una ofrenda de cereales. Será de una sexta parte de un efa, con una tercera parte de un hin de aceite para humedecer la harina. Ésta será una ofrenda al Señor, que se presentará siempre, por ordenanza perpetua.  Por lo tanto, cada mañana se ofrecerán, como holocausto perpetuo, el cordero, la ofrenda de cereales y la ofrenda de aceite. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Si el príncipe le regala a alguno de sus hijos parte de su herencia, ese regalo le pertenecerá a sus descendientes, pues es su herencia.  Pero si le regala parte de su herencia a alguno de sus siervos, ésta sólo le pertenecerá al siervo hasta el año del jubileo, después de lo cual el siervo se la devolverá al príncipe. La herencia del príncipe es patrimonio de sus descendientes.  El príncipe no se apoderará de la herencia del pueblo, ni lo privará de lo que le pertenece. A sus hijos les dará solamente lo que sea parte de su propiedad personal; así en mi pueblo nadie quedará despojado de su propiedad.&#8221;  Luego el hombre me llevó a la entrada que estaba al lado de la puerta, a las habitaciones que dan al norte y que estaban consagradas para los sacerdotes. Desde allí me mostró un espacio en el fondo, al lado oeste.  Y me dijo: &#8220;Éste es el lugar donde los sacerdotes hervirán la carne de los animales ofrecidos en sacrificio por la culpa o por el pecado. También aquí se cocerán las ofrendas de cereales. Esto es para que no tengan que sacarlas al atrio exterior, pues el pueblo podría entrar en contacto con los objetos sagrados.&#8221;  Entonces me llevó al atrio exterior y me hizo pasar por los cuatro ángulos del atrio. Vi que en cada ángulo había un pequeño atrio.  En los cuatro ángulos del atrio había atrios cercados, todos del mismo tamaño, de veinte metros de largo por quince de ancho.  Alrededor de los cuatro atrios había un muro, y en todo el derredor de la parte baja del muro había unos fogones.  Entonces me dijo: &#8220;Éstas son las cocinas donde los servidores del templo hervirán los animales para los sacrificios del pueblo.&#8221;</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><strong>Salmo 43:</p>
<p></strong>¡Hazme justicia, oh Dios!</p>
<p>Defiende mi causa frente a esta nación impía;</p>
<p>líbrame de gente mentirosa y perversa. Tú eres mi Dios y mi fortaleza:</p>
<p>¿Por qué me has rechazado?</p>
<p>¿Por qué debo andar de luto</p>
<p>y oprimido por el enemigo? Envía tu luz y tu verdad;</p>
<p>que ellas me guíen a tu monte santo,</p>
<p>que me lleven al lugar donde tú habitas. Llegaré entonces al altar de Dios,</p>
<p>del Dios de mi alegría y mi deleite,</p>
<p>y allí, oh Dios, mi Dios,</p>
<p>te alabaré al son del arpa. ¿Por qué voy a inquietarme?</p>
<p>¿Por qué me voy a angustiar?</p>
<p>En Dios pondré mi esperanza,</p>
<p>y todavía lo alabaré.</p>
<p>¡Él es mi Salvador y mi Dios!</p>
<p> </p>
<p><strong>Proverbios 31:</p>
<p></strong>Los dichos del rey Lemuel. Oráculo mediante el cual su madre lo instruyó:</p>
<p>&#8220;¿Qué pasa, hijo mío?</p>
<p>¿Qué pasa, hijo de mis entrañas?</p>
<p>¿Qué pasa, fruto de mis votos al Señor? No gastes tu vigor en las mujeres,</p>
<p>ni tu fuerza en las que arruinan a los reyes.</p>
<p>&#8220;No conviene que los reyes, oh Lemuel,</p>
<p>no conviene que los reyes se den al vino,</p>
<p>ni que los gobernantes se entreguen al licor, no sea que al beber se olviden de lo que la ley ordena</p>
<p>y priven de sus derechos a todos los oprimidos. Dales licor a los que están por morir,</p>
<p>y vino a los amargados; ¡que beban y se olviden de su pobreza!</p>
<p>¡que no vuelvan a acordarse de sus penas!</p>
<p>&#8220;¡Levanta la voz por los que no tienen voz!</p>
<p>¡Defiende los derechos de los desposeídos! ¡Levanta la voz, y hazles justicia!</p>
<p>¡Defiende a los pobres y necesitados!&#8221;</p>
<p>Epílogo: Acróstico a la mujer ejemplar</p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Álef -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Bet -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Guímel -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Dálet -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">He -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Vav -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Zayin -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Jet -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Tet -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Yod -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Caf -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Lámed -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Mem -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Nun -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Sámej -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Ayin -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Pe -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Tsade -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Qof -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Resh -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Shin -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#808080;"><span style="font-size:small;color:#808080;"><em><font size="3" color="#808080"><font size="3" color="#808080">Tav -</p>
<p></font></font></em></span><em><font size="3" color="#808080"> </p>
<p></font></em></span> </p>
<p align="center"> </p>
<p><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"></p>
<p align="justify">(53 d.C.)</p>
<p></span></span></span><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"></p>
<p align="center">TESALÓNICA</p>
<p><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3"><strong><span lang="ES"></p>
<p align="justify">Y PASANDO por Anfípolis y Apolonia, llegaron a Tesalónica</p>
<p></span></strong></font></font></span><font face="Arial" size="3"><strong><span lang="ES"></p>
<p align="justify"> </p>
<p></span></strong></font></span></em><span style="font-size:small;">¡Sean reconocidos sus logros,y públicamente alabadas sus obras!</p>
<p> </p>
<p> <br />
El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>17</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</p>
<p><strong>LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</p>
<p></strong><span lang="EN"><font size="3"></p>
<p align="center"> </p>
<p></font></span></span></em><span style="font-size:small;">Engañoso es el encanto y pasajera la belleza;la mujer que teme al Señor es digna de alabanza.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">&#8220;Muchas mujeres han realizado proezas,pero tú las superas a todas.&#8221;</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Sus hijos se levantan y la felicitan;también su esposo la alaba:</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Está atenta a la marcha de su hogar,y el pan que come no es fruto del ocio.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Cuando habla, lo hace con sabiduría;cuando instruye, lo hace con amor.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Se reviste de fuerza y dignidad,y afronta segura el porvenir.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Confecciona ropa de lino y la vende;provee cinturones a los comerciantes.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Su esposo es respetado en la comunidad;ocupa un puesto entre las autoridades del lugar.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Las colchas las cose ella misma,y se viste de púrpura y lino fino.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Si nieva, no tiene que preocuparse de su familia,pues todos están bien abrigados.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Tiende la mano al pobre,y con ella sostiene al necesitado.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Con una mano sostiene el husoy con la otra tuerce el hilo.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Se complace en la prosperidad de sus negocios,y no se apaga su lámpara en la noche.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Decidida se ciñe la cinturay se apresta para el trabajo.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Calcula el valor de un campo y lo compra;con sus ganancias planta un viñedo.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Se levanta de madrugada,da de comer a su familia</p>
<p>y asigna tareas a sus criadas.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Es como los barcos mercantes,que traen de muy lejos su alimento.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Anda en busca de lana y de lino,y gustosa trabaja con sus manos.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Ella le es fuente de bien, no de mal,todos los días de su vida.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Su esposo confía plenamente en ellay no necesita de ganancias mal habidas.</p>
<p></span></em><span style="font-size:small;">Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará?¡Es más valiosa que las piedras preciosas!</p>
<p></span></p>
<p><span lang="EN"></span></span><strong><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"></p>
<p align="center"><strong><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3"><span lang="ES">CAPÍTULO 17</span></font></font></strong></p>
<p></span></p>
<p align="center"><strong><font face="Arial" size="3"></font></strong></p>
<p></span><span lang="ES"></span><strong><span lang="ES"></p>
<p align="justify"><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta el destino de Pablo claramente dirigido aquí por el Espíritu Santo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, donde estaba la Sinagoga de los Judíos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta a Pablo una vez más llevando el Evangelio primeramente a los Judíos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">2 Y Pablo, como acostumbraba, entró a ellos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(debiera haberse traducido, como era su costumbre)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y por tres Sábados disputó con ellos de Las Escrituras </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(el Antiguo Testamento, y con respecto a Cristo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">,<font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">3 Declarando y proponiendo</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(para exponer y presentar)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, que convenía que el Cristo padeciese </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(tenía que ir a la Cruz para que todo el pecado sea expiado [Gén. 3:15; Éx. 12:13; Isa., cap. 53])</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y resucitase de los muertos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Lev. 14:1-7; Sal. 16:10)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; y que Jesús, el cual yo os anuncio, decía él, éste era el Cristo </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(el Mesías, Al Que señala en Las Escrituras)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">4 Y algunos de ellos creyeron</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(algunos Judíos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y se juntaron con Pablo y con Silas </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(deseaban escuchar más acerca de Jesús)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; y de los Griegos religiosos grande multitud </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(muchos Gentiles fueron salvos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y mujeres Nobles no pocas </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(puede que se refiriese a las esposas de unos de los Gobernantes Civiles en la ciudad, o al menos las esposas de los hombres influyentes)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">5 Entonces los Judíos que eran incrédulos, teniendo celos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta un ejemplo perfecto de las personas religiosas que rechazan la luz del Evangelio, y por eso emprenden a detener la propagación de esa Luz)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, tomaron consigo a algunos ociosos, malos hombres, y juntando compañía, alborotaron la ciudad </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta a esos Judíos incapaces de contradecir Escrituralmente el Mensaje de Pablo, por eso recurren a otras medidas)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y acometiendo a la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(claramente se refiere al lugar donde se quedaban Pablo y sus asociados)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">6 Mas no hallándolos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(es evidente que Pablo y Silas no estaban ahí en ese momento)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, trajeron a Jasón y a algunos Hermanos a los Gobernadores de la ciudad </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(¡expresa que la turba decidió tomar venganza de alguien, si no en Pablo!)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, dando voces, Éstos que alborotan el mundo, también han venido acá </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(nos dice que los Judíos habían preparado muy bien a ciertas personas en la turba)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">7 A los cuales Jasón ha recibido</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(pone cargos contra Jasón como parte de la supuesta conspiración)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: y todos éstos hacen contra los decretos de César, diciendo que hay otro Rey, Jesús </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta lo que descaradamente es falso, y los Judíos sabían que era falso)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">8 Y alborotaron al pueblo y a los Gobernadores de la ciudad, oyendo estas cosas</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(por sus mentiras, crearon una conmoción)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">9 Mas recibida satisfacción de Jasón</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(probablemente quiere decir que Jasón pagó una fianza por así decirlo) </span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">y de los demás </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(es probable que se refiere a una garantía de parte de Jasón y otros para que Pablo y su grupo se marcharan de la ciudad, aunque ellos no tenían culpa alguna)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, los soltaron </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(insinúa que las autoridades ya estaban satisfechos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">BEREA</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify">10 Entonces los hermanos, luego de noche, enviaron a Pablo y a Silas a Berea</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify"> </p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(esta ciudad está a unos 75 kilómetros [50 millas] de Tesalónica; ellos se marcharon por la noche, porque al permanecer más tiempo hubiera causado más problemas)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: los cuales habiendo llegado, entraron en la Sinagoga de los Judíos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta, como se mencionó, la costumbre de Pablo, pero esta vez iba a salir mejor, para variar)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">11 Y fueron estos más nobles que los que estaban en Tesalónica</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(aprendemos ya la definición de Dios de la palabra noble)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, pues recibieron la Palabra con toda solicitud </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(es la significación de la palabra noble)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, escudriñando cada día Las Escrituras, si estas cosas eran así </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(explica el motivo por el cual aceptaron con ansias el Mensaje de Jesucristo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">12 Así que creyeron muchos de ellos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere a los Judíos que aceptaron a Cristo como Salvador)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; y mujeres Griegas de Distinción, y no pocos hombres </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(habla de los Gentiles que estaban asistiendo a la Sinagoga de los Judíos, y también, aceptaron a Cristo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">13 Mas cuando entendieron los Judíos de Tesalónica que también en Berea era anunciada la Palabra de Dios por Pablo</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(estos Judíos en Tesalónica, descontentos con lo que habían hecho en su ciudad, intentan ya detener lo que estaba pasando en Berea)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, fueron, y también allí tumultuaron al pueblo </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(demuestra la eficacia de la mentira)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">14 Empero luego los hermanos enviaron a Pablo para que fuera hasta el Mar</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere al Mar Egeo, que estaba a unos 23 kilómetros [17 millas] de Berea)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: y Silas y Timoteo se quedaron allí </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(permanecieron en Berea)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">15 Y los que habían tomado a cargo a Pablo, le llevaron hasta Atenas</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta la ciudad principal de la Grecia, conocida por su erudición)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: y tomando encargo para Silas y Timoteo, que viniesen a él lo más pronto que pudiesen, partieron </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Pablo envía el Mensaje de regreso con estos hombres de que Silas y Timoteo debían venir a Atenas lo más pronto que sea posible)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">.</p>
<p align="justify"> </p>
<p align="center">ATENAS</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify">16 Y esperándolos Pablo en Atenas, su espíritu se deshacía en él viendo la ciudad dada a idolatría</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify"> </p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(quiere decir que estaba llena de ídolos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">17 Así que, disputaba en la Sinagoga con los Judíos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(de Las Escrituras, él predicaba a Jesús; por lo tanto, Las Escrituras según los Judíos, eran el Antiguo Testamento,)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"> y religiosos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(separa a los Judíos quienes realmente aparentaban ser devotos a Las Escrituras)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y en la plaza cada día con los que le concurrían </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(era un lugar en Atenas, donde por lo general predicaban los oradores)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">18 Y algunos filósofos de los Epicúreos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(aquellos que afirmaban que la gratificación de los apetitos y los placeres eran el fin primordial en la vida)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"> y de los Estoicos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(enseñaban que el hombre no debe ser conmovido ni por el gozo ni por la tristeza)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, disputaban con él </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(desafiaban sus declaraciones acerca de Cristo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. Y unos decían, ¿Qué quiere decir este palabrero?</span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"> (Presenta el insulto más grande que podían pensar.)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"> Y otros, parece que es predicador de nuevos dioses </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(en sus mentes, cualquier cosa que no era de la filosofía Griega no tenía importancia alguna)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: porque les predicaba a Jesús y la Resurrección </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(no querían una Resurrección, simplemente porque no querían la idea de vivir esta vida de nuevo; demuestra que habían malentendido totalmente lo que Pablo había dicho)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">19 Y tomándole, le trajeron al Areópago</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere a la Colina de Ares que daba frente al Acrópolis; ésta era la Corte Suprema de Atenas)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, diciendo, ¿Podremos saber qué sea esta nueva doctrina que dices? </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Presenta a Pablo que se enfrenta a los Jueces de la Corte Suprema de Atenas.)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">20 Porque pones en nuestros oídos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(es extraño que aquellos que trajeron a Pablo a este lugar clasificaron lo que él dijo como puro parloteo, sin embargo, creían que era de mucha importancia como para llevarlo a la Corte más alta de Atenas)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"> unas nuevas cosas: queremos pues saber qué significan todo esto </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presentó una petición noble a Pablo, y una oportunidad sin igual)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">.<font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">21 (Entonces todos los Atenienses y los huéspedes extranjeros, no ocupaban el tiempo en ninguna otra cosa, sino en decir o en oír alguna cosa nueva.)</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"> (Fallecidos ya los grandes filósofos, Atenas intentaba vivir en la gloria desvaneciéndose de los tiempos anteriores.)</p>
<p align="justify"> </p>
<p></span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;"></p>
<p align="center">LA COLINA DE ARES</p>
<p>EL AREÓPAGO</p>
<p align="justify"> </p>
<p><font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify">22 Estando pues Pablo en medio del Areópago, dijo, Varones Atenienses, en todo os veo como más supersticiosos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"></p>
<p align="justify"> </p>
<p></font></span></p>
<p align="justify"><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(en esta sola frase, él desacredita todas sus filosofías; ellos se guiaban por la superstición, la cual no es una manera de vivir)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">23 Porque pasando y mirando vuestros santuarios</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(hace referencia a sus objetos de adoración)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, hallé también un altar en el cual estaba esta inscripción, AL DIOS DESCONOCIDO </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(al dirigirse a la situación de esta manera, él no podía ser acusado de predicar un dios foráneo a ellos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. Aquél pues, que vosotros honráis sin conocerle, a Éste os anuncio yo </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere a ellos reconociendo que quizás ¡no tenían la última palabra acerca de los dioses! en realidad, no tenían ni una sola palabra en absoluto)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">24 El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en el hay</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta a Dios como el Creador)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, Éste, como sea Señor del Cielo y de la Tierra </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Lo proclama no sólo como el Creador, sino también como el Administrador constante de todo que Él ha creado)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, no habita en Templos hechos de manos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(¡Él es más grande que eso!)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">25 Ni es honrado con manos de hombres</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(el Segundo Mandamiento prohibe hacer imágenes de cualquier tipo de Dios, o de adorar cualquier tipo de estatua, etc.)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, como si necesitara de algo </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(¡Dios no necesita nada!)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, pues Él da a todos vida, y respiración, y todas las cosas </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta Su Creación en necesidad de todo lo que Él provee, que no está provisto de ninguna otra fuente)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">26 Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la Tierra</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(expresa que todo tiene su origen en Adán)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los términos de la habitación de ellos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(pertenece a distintas partes del mundo, y los que ocupan estas áreas; sin embargo, la declaración, de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres elimina toda clase de superioridad racial)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">27 Para que buscasen a Dios</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta el fin principal de todos los tratos de Dios con los hombres [I Ped. 2:24; II Ped. 3:9; Jn. 3:15-20; Apoc. 22:17])</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, si en alguna manera, palpando, le hallen </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Pablo está apelando a la acción de la lógica y el sentido común cuando intentaba dirigirse a estos paganos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, aunque cierto no está lejos de cada uno de nosotros </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(habló del Creador estando muy cerca de Su Creación)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">28 Porque en Él vivimos, y nos movemos, y somos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(proclama a Dios, la fuente de toda la vida [Heb. 1:3])</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; como también algunos de vuestros poetas dijeron, Porque linaje de Éste somos también </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(presenta una cita directa de Aratos de Tarso, la propia nación de Pablo)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">29 Siendo pues linaje de Dios</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"> (es ofrecido por Pablo en el sentido de la Creación; no la intención de la Paternidad de Dios, y la Hermandad del Hombre, como muchos lo sostienen)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, no hemos de estimar la Divinidad ser semejante a oro, o a plata, o a piedra, escultura de artificio o de imaginación de hombres </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(Pablo expresa que Dios no es un mecanismo del hombre, como eran todos los dioses Griegos)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">30 Empero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(no refleja que tal ignorancia era la Salvación, ¡porque no lo era! antes de la Cruz, había muy poca Luz en el mundo, por eso Dios retiró el Juicio)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; ahora ordena a todos los hombres en todos los lugares que se Arrepientan </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(pero a partir de la Cruz, el Camino está abierto para todos; y le urge a todos los Creyentes a hacer conocer ese Camino a todos los hombres)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">31 Por cuanto ha establecido un día</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere a la venida del Juicio del Gran Trono Blanco [Apoc. 20:11-15])</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, en el cual ha de Juzgar al mundo con Justicia, por aquel Varón al cual determinó </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(esa Justicia está exclusivamente en Cristo Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros en la Cruz, y sólo puede alcanzarla por medio de la Fe en Él [Ef. 2:8-9; Rom. 10:9-10,13; Apoc. 22:17])</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(se refiere a la Resurrección ratificando lo que fue hecho en el Calvario, y es aplicable a todos los hombres, ¡por lo menos a todos los que creerán!)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">.<font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">32 Y así cuando oyeron de la Resurrección de los Muertos, unos se burlaban</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(la burla fue causada por la pura incredulidad)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: y otros decían, Te oiremos acerca de esto otra vez </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(fueron conmovidos por el Mensaje de Pablo, pero desgraciadamente no se decidían)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">33 Y así Pablo se salió de en medio de ellos</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(ellos averiguaron que él no había quebrantado ninguna de sus leyes, entonces él estaba libre para irse, ¡que él lo hizo!)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">. <font face="Arial" size="3"><font face="Arial" size="3">34 Mas algunos creyeron, juntándose con él</p>
<p></font></font></span><font face="Arial" size="3"> </p>
<p></font></span></p>
<p><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(creyeron de todo corazón, reconociendo en Pablo las Verdaderas Palabras de Vida)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">: entre los cuales también fue Dionisio el del Areópago </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(de la Gran Corte de Atenas; la tradición dice que llegó a ser el Pastor de la Iglesia en Atenas)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y una mujer llamada Dámaris </span></span><em><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;color:#f80080;font-family:Arial;">(una persona prominente)</span></span></span></em><span style="font-size:small;font-family:Arial;"><span style="font-size:small;font-family:Arial;">, y otros con ellos.</p>
<p align="justify"> </p>
<p></span></span></p>
<p></span><span style="font-size:small;"><font size="3"><span lang="EN"></p>
<p>Primera Corintios Capítulo 13:</p>
<p>Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Hebreos 10:35-12:4</p>
<p>Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>Romanos 8:</p>
<p>Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</p>
<p></span></font></span></strong></strong></span></p>
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		<title>El 21 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2008 10:51:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lectorbiblicodiario</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-055.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-396" title="12-12-05-055" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/12-12-05-055.jpg?w=270&#038;h=202" alt="12-12-05-055" width="270" height="202" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 21 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><br />
<strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">Ezequiel 41 &#8211; 43:</span></strong><br />
<span style="font-family:trebuchet ms;">Luego el hombre me llevó al templo y midió los pilares, los cuales tenían tres metros de un lado y tres metros del otro. El ancho de la entrada era de cinco metros, y cada una de las paredes laterales medía dos metros y medio de ancho. También midió la nave central, la cual medía veinte metros de largo por diez de ancho. Después entró en el recinto interior y midió los pilares de la entrada, los cuales eran de un metro cada uno. La entrada medía tres metros de ancho, y las paredes laterales de la entrada medían tres metros y medio. Después midió la longitud del recinto interior, que era de diez metros de largo; su anchura era de la misma medida. Entonces me dijo: &#8220;Éste es el Lugar Santísimo.&#8221; Luego midió el muro del templo, que era de tres metros de espesor. Las salas alrededor del templo medían dos metros de fondo. Estas salas laterales estaban puestas una sobre otra, formando tres pisos. En cada piso había treinta salas. Alrededor de todo el muro del templo había soportes que sobresalían para sostener a las salas laterales, de modo que no estuvieran empotradas en el muro del templo. Las salas laterales alrededor del templo se ensanchaban en cada piso sucesivo. La estructura alrededor del templo estaba construida en niveles ascendentes, de modo que, a medida que se subía, las salas de arriba adquirían mayor amplitud. Una rampa subía desde el piso inferior hasta el superior, pasando por el piso intermedio. También vi que alrededor de todo el templo había una plataforma elevada que servía de base para las salas laterales. Esta base medía tres metros de altura. La pared exterior de las salas tenía un espesor de dos metros y medio, y entre las salas laterales del templo y las habitaciones de los sacerdotes que rodeaban el templo quedaba un espacio libre de diez metros de ancho. Las salas laterales se comunicaban con el espacio libre por medio de dos entradas, una al norte y otra al sur. El ancho del espacio libre alrededor de las salas laterales era de dos metros y medio. El edificio que por el lado oeste quedaba frente al patio medía treinta y cinco metros de ancho, con un muro de dos metros y medio de ancho por cuarenta y cinco metros de largo. El hombre midió el templo, el cual tenía un total de cincuenta metros de largo. También el patio con el edificio adyacente y el muro medían cincuenta metros de largo. El ancho de la fachada del templo, más la parte del patio que da hacia el este, medía cincuenta metros. Luego midió la longitud del edificio posterior del templo que daba al patio, junto con las galerías de ambos lados, y medía cincuenta metros.<br />
La nave interior del templo, los vestíbulos del atrio, los umbrales, las ventanas con rejas y las galerías alrededor de los tres pisos, comenzando desde la entrada, estaban recubiertos de madera por todas partes. De arriba a abajo, todo estaba recubierto, incluso las ventanas. Desde la entrada hasta el recinto interior, y alrededor de todo el muro, por dentro y por fuera, en el interior y el exterior, se alternaban los grabados de querubines y palmeras. Cada querubín tenía dos rostros, uno de hombre y otro de león. Cada rostro miraba hacia la palmera que tenía a su costado. Alrededor de todo el templo podían verse los grabados de estos querubines. Desde el suelo hasta la parte superior de las puertas había grabados de querubines y palmeras sobre todas las paredes del templo. Los postes de la entrada al templo eran cuadrados, y frente al Lugar Santísimo había algo que parecía un altar de madera, el cual medía un metro y medio de alto por uno de largo y uno de ancho. Sus esquinas, la base y sus costados eran de madera. El hombre me dijo: &#8220;Esta es la mesa que está delante del Señor.&#8221; Tanto el templo como el Lugar Santísimo tenían puertas dobles. Cada puerta tenía dos hojas; dos hojas giratorias para cada puerta. Sobre la puerta del templo había grabados de querubines y palmeras, como los que había en las paredes. En la fachada del vestíbulo, por la parte exterior, había un alero de madera. Sobre ambos lados del vestíbulo había ventanas con rejas y con grabados de palmeras. Las salas laterales también tenían aleros. El hombre me sacó al atrio exterior, en dirección al norte, y me hizo entrar a las habitaciones que estaban hacia el norte, frente al patio cerrado y frente al edificio detrás del templo. Todo esto medía cincuenta metros de largo por el lado norte, y veinticinco metros de ancho. Frente a los diez metros del atrio interior, y frente al enlosado del atrio exterior, había en los tres pisos unas galerías, las cuales quedaban unas frente a las otras. Frente a las habitaciones había un pasillo interior de cinco metros de ancho y cincuenta[1] de largo. Las puertas de las habitaciones daban al norte. Las habitaciones del piso superior eran más estrechas que las del piso inferior y las del piso intermedio, porque las galerías les quitaban más espacio a las de arriba. Las habitaciones en el tercer piso no tenían columnas como las habitaciones del atrio, y por eso eran más estrechas que las del piso intermedio y las del piso inferior. Había un muro exterior que corría paralelo y de frente a las habitaciones del atrio exterior, el cual medía veinticinco metros de largo. Las habitaciones que daban al atrio exterior medían veinticinco metros, mientras que las que daban al frente del templo medían cincuenta metros. A las habitaciones del piso inferior se entraba por el atrio exterior, es decir, por el este. Por el lado sur, a lo largo del muro del atrio, frente al patio y frente al edificio detrás del templo, había unas habitaciones. Tenían un pasillo frente a ellas, como el de las habitaciones de la parte norte. A su vez, tenían la misma longitud, el mismo ancho, las mismas salidas, las mismas disposiciones y las mismas entradas. Bajo las habitaciones que daban al sur, frente al muro que daba al este, que era por donde se podía entrar a ellas, había una entrada al comienzo de cada pasillo. El hombre me dijo: &#8220;Las habitaciones del norte y del sur, que están frente al patio, son las habitaciones sagradas. Allí es donde los sacerdotes que se acercan al Señor comerán las ofrendas más sagradas. Allí colocarán la ofrenda de cereal, la ofrenda por el pecado y la ofrenda por la culpa, porque el lugar es *santo. Cuando los sacerdotes entren allí, no saldrán al atrio exterior sin dejar antes las vestiduras con que ministran, porque esas vestiduras son santas. Antes de acercarse a los lugares destinados para el pueblo deberán vestirse con otra ropa.&#8221; Cuando el hombre terminó de medir el interior del templo, me hizo salir por la puerta que da al oriente, y midió todo el contorno. Tomó la vara para medir el lado oriental, y éste midió doscientos cincuenta metros. [3] Después midió el lado norte, y también medía doscientos cincuenta metros; luego el lado sur: doscientos cincuenta metros; luego se volvió hacia el lado oeste y lo midió: doscientos cincuenta metros. El hombre tomó las medidas de los cuatro lados. La zona estaba rodeada por un muro que medía doscientos cincuenta metros de largo por doscientos cincuenta metros de ancho. Este muro separaba lo sagrado de lo profano. Entonces el hombre me llevó a la puerta que da al oriente, y vi que la gloria del Dios de Israel venía del oriente, en medio de un ruido ensordecedor, semejante al de un río caudaloso; y la tierra se llenó de su gloria. Esta visión era semejante a la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad de Jerusalén, y a la que tuve junto al río Quebar. Me incliné rostro en tierra, y la gloria del Señor entró al templo por la puerta que daba al oriente. Entonces el Espíritu me levantó y me introdujo en el atrio interior, y vi que la gloria del Señor había llenado el templo. Mientras el hombre estaba de pie a mi lado, oí que alguien me hablaba desde el templo. Me decía: &#8220;Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo la planta de mis pies; aquí habitaré entre los israelitas para siempre. El pueblo de Israel y sus reyes no volverán a profanar mi santo nombre con sus infidelidades, ni con sus tumbas reales y sus cultos idolátricos. Los israelitas profanaron mi santo nombre con sus acciones detestables, pues colocaron su umbral y sus postes junto a los míos, con tan sólo un muro de por medio. Por eso, en mi ira los exterminé. Que alejen ahora de mí sus infidelidades y sus tumbas reales, y yo habitaré en medio de ellos para siempre. &#8220;Hijo de hombre, cuéntale al pueblo de Israel acerca del templo, con sus planos y medidas, para que se avergüencen de sus iniquidades. Y si se avergüenzan de todo lo que han hecho, hazles conocer el diseño del templo y su estructura, con sus salidas y entradas, es decir, todo su diseño, al igual que sus preceptos y sus leyes. Pon todo esto por escrito ante sus ojos, para que sean fieles a todo su diseño y cumplan todos sus preceptos. &#8220;Ésta es la ley del templo: todo el terreno que lo rodea sobre la cumbre del monte será un Lugar Santísimo. Tal es la ley del templo.&#8221; Éstas son las medidas del altar: Alrededor del altar había una fosa de medio metro de hondo por medio metro de ancho, con un reborde de veinticinco centímetros alrededor de toda la orilla. La altura del altar era la siguiente: Desde la fosa en el suelo hasta el zócalo inferior tenía un metro de alto y medio metro de ancho; y desde el zócalo inferior hasta el zócalo superior, medía dos metros de alto y medio metro de ancho. El fogón del altar medía dos metros, y desde allí se erguían cuatro cuernos. El fogón del altar era un cuadrado perfecto de seis metros de largo por seis de ancho. El zócalo superior también era un cuadrado de siete metros de largo por siete de ancho, y alrededor de todo el altar había un reborde de veinticinco centímetros. La fosa alrededor del altar tenía medio metro de ancho. Las gradas del altar daban al oriente. Luego el hombre me dijo: &#8220;Hijo de hombre, así dice el Señor omnipotente: El día que se construya el altar para ofrecer los *holocaustos y para derramar la sangre, se deberán seguir estas normas: A los sacerdotes levitas descendientes de Sadoc que se acercan para servirme les darás un ternero para que lo ofrezcan como sacrificio por el pecado. Lo afirma el Señor omnipotente. Luego tomarás un poco de la sangre, y con ella rociarás los cuatro cuernos, las cuatro esquinas del zócalo superior y todo el reborde que lo rodea. Así lo purificarás y harás expiación por él. Después tomarás el ternero del sacrificio por el pecado, y éste será quemado en el lugar señalado en el templo, fuera del santuario. &#8220;Al segundo día, ofrecerás como sacrificio por el pecado un macho cabrío sin defecto, y el altar quedará purificado de la misma manera que se purificó con el ternero. Cuando hayas terminado de purificarlo, ofrecerás un ternero y un carnero sin defecto en presencia del Señor, y los sacerdotes los rociarán con sal y los ofrecerán como holocausto al Señor. Durante siete días ofrecerás diariamente un macho cabrío para el sacrificio por el pecado, y también un ternero y un carnero del rebaño, ambos sin defecto. Durante siete días los sacerdotes harán la expiación por el altar y lo purificarán; de este modo quedará consagrado. Al cabo de estos siete días, y a partir del día octavo, comenzarán a ofrecer sobre el altar los holocaustos y sacrificios de comunión que ustedes ofrezcan. Entonces yo los aceptaré. Lo afirma el Señor.&#8221;</p>
<p><strong>Salmo 42:</strong><br />
Cual ciervo jadeante en busca del agua,<br />
así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida.<br />
¿Cuándo podré presentarme ante Dios? Mis lágrimas son mi pan de día y de noche,<br />
mientras me echan en cara a todas horas:<br />
&#8220;¿Dónde está tu Dios?&#8221; Recuerdo esto y me deshago en llanto:<br />
yo solía ir con la multitud,<br />
y la conducía a la casa de Dios.<br />
hacíamos gran celebración.<br />
¿Por qué voy a inquietarme?<br />
¿Por qué me voy a angustiar?<br />
y todavía lo alabaré.<br />
¡Él es mi Salvador y mi Dios!<br />
Me siento sumamente angustiado;<br />
por eso, mi Dios, pienso en ti<br />
desde la tierra del Jordán,<br />
desde las alturas del Hermón,<br />
desde el monte Mizar. Un abismo llama a otro abismo<br />
en el rugir de tus cascadas;<br />
todas tus ondas y tus olas<br />
se han precipitado sobre mí. Ésta es la oración al Dios de mi vida:<br />
que de día el Señor mande su amor,<br />
y de noche su canto me acompañe. Y le digo a Dios, a mi *Roca:<br />
&#8220;¿Por qué me has olvidado?<br />
¿Por qué debo andar de luto<br />
y oprimido por el enemigo?&#8221;<br />
</span></p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>Proverbios 30:<br />
</strong>Dichos de Agur hijo de Jaqué. Oráculo. Palabras de este varón:<br />
&#8220;Cansado estoy, oh Dios;<br />
cansado estoy, oh Dios, y débil.<br />
&#8220;Soy el más ignorante de todos los hombres;<br />
no hay en mí discernimiento humano. No he adquirido sabiduría,<br />
ni tengo conocimiento del Dios santo.<br />
&#8220;¿Quién ha subido a los cielos<br />
y descendido de ellos?<br />
¿Quién puede atrapar el viento en su puño<br />
o envolver el mar en su manto?<br />
¿Quién ha establecido los límites de la tierra?<br />
¿Quién conoce su nombre o el de su hijo?<br />
&#8220;Toda palabra de Dios es digna de crédito;<br />
Dios protege a los que en él buscan refugio. No añadas nada a sus palabras,<br />
no sea que te reprenda<br />
y te exponga como a un mentiroso.<br />
&#8220;Sólo dos cosas te pido, Señor;<br />
no me las niegues antes de que muera: Aleja de mí la falsedad y la mentira;<br />
no me des pobreza ni riquezas<br />
sino sólo el pan de cada día. Porque teniendo mucho, podría desconocerte<br />
y decir: ¿Y quién es el Señor?<br />
Y teniendo poco, podría llegar a robar<br />
y deshonrar así el nombre de mi Dios.<br />
&#8220;No ofendas al esclavo delante de su amo,<br />
pues podría maldecirte y sufrirías las consecuencias.<br />
&#8220;Hay quienes maldicen a su padre<br />
y no bendicen a su madre. Hay quienes se creen muy puros,<br />
pero no se han purificado de su impureza. Hay quienes se creen muy importantes,<br />
y a todos miran con desdén. Hay quienes tienen espadas por dientes<br />
y cuchillos por mandíbulas;<br />
para devorar a los pobres de la tierra<br />
y a los menesterosos de este mundo.<br />
&#8220;La sanguijuela tiene dos hijas<br />
que sólo dicen: Dame, dame.<br />
&#8220;Tres cosas hay que nunca se sacian,<br />
y una cuarta que nunca dice ¡Basta!: el *sepulcro, el vientre estéril,<br />
la tierra, que nunca se sacia de agua,<br />
y el fuego, que no se cansa de consumir.<br />
&#8220;Al que mira con desdén a su padre,<br />
y rehúsa obedecer a su madre,<br />
que los cuervos del valle le saquen los ojos<br />
y que se lo coman vivo los buitres.<br />
&#8220;Tres cosas hay que me causan asombro,<br />
y una cuarta que no alcanzo a comprender: el rastro del águila en el cielo,<br />
el rastro de la serpiente en la roca,<br />
el rastro del barco en alta mar,<br />
y el rastro del hombre en la mujer.<br />
&#8220;Así procede la adúltera:<br />
come, se limpia la boca,<br />
y afirma: Nada malo he cometido.<br />
&#8220;Tres cosas hacen temblar la tierra,<br />
y una cuarta la hace estremecer: el siervo que llega a ser rey,<br />
el necio al que le sobra comida, la mujer rechazada que llega a casarse,<br />
y la criada que suplanta a su señora.<br />
&#8220;Cuatro cosas hay pequeñas en el mundo,<br />
pero que son más sabias que los sabios: las hormigas, animalitos de escasas fuerzas,<br />
pero que almacenan su comida en el verano; los tejones, animalitos de poca monta,<br />
pero que construyen su casa entre las rocas; las langostas, que no tienen rey,<br />
pero que avanzan en formación perfecta; las lagartijas, que se atrapan con la mano,<br />
pero que habitan hasta en los palacios.<br />
&#8220;Tres cosas hay que caminan con garbo,<br />
y una cuarta de paso imponente: el león, poderoso entre las bestias,<br />
que no retrocede ante nada; el gallo engreído, el macho cabrío,<br />
y el rey al frente de su ejército.<br />
&#8220;Si como un necio te has engreído,<br />
o si algo maquinas, ponte a pensar que batiendo la leche se obtiene mantequilla,<br />
que sonándose fuerte sangra la nariz,<br />
y que provocando la ira se acaba peleando.&#8221;</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo 16 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:</span></div>
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<strong><span style="font-family:trebuchet ms;">LOS HECHOS DE LOS APÓSTOLES</span></strong><strong></strong><span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 16<br />
(53 d.C.)<br />
TIMOTEO</span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">DESPUÉS llegó (Pablo) a Derbe, y a Listra (el segundo Viaje Misionero tendrá un efecto más grande en la civilización que cualquier otra cosa que jamás haya sucedido, además de la Primera Venida de Cristo): y, he aquí, estaba allí un Discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer Judía fiel (habla de Timoteo y de su madre que eran seguidores de Cristo), mas de padre Griego (parece ser que él no era Creyente):<br />
2 De éste daban buen testimonio los Hermanos que estaban en Listra y en Iconio (la consagración de Timoteo es muy obvia aquí).<br />
3 Éste quiso Pablo que fuese con él (lo cual indudablemente era la dirección del Espíritu); y tomándole, le circuncidó por causa de los Judíos que estaban en aquellos lugares (precisamente esto era sabiduría de parte de Pablo, lo cual él se sintió guiado por el Espíritu Santo hacer): porque todos sabían que su padre era Griego (precisamente Pablo haría todo los que podía para apaciguar a la gente, pero no arriesgar su compromiso con el Evangelio).<br />
4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos que habían sido determinados por los Apóstoles y los Ancianos que estaban en Jerusalén (tiene que ver con las copias concerniente a la disputa sobre la Ley y la Gracia, la cual salió del Concilio en Jerusalén).<br />
5 Así que, las Iglesias eran confirmadas en Fe (Jesucristo y Él Crucificado), y eran aumentadas en número cada día (muchos se estaban salvando).<br />
6 Y pasando a Frigia y la provincia de Galacia (insinúa un período de unos varios meses), les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la Palabra en Asia (se refiere a la región que ahora es conocida como el noroeste de Turquía; aunque el Espíritu Santo quería que el Evangelio se extendiera a esta área, había otro lugar que Él deseaba primero),<br />
7 Y como vinieron a Misia, intentaron de ir a Bitinia (representaba una región al oriente del área de Éfeso): mas el Espíritu no les dejó (¡declara que la puerta estaba cerrada a esta área también!).<br />
8 Y pasando a Misia, descendieron a Troas (esta área también estaría cerrada para mientras).<br />
EL LLAMADO MACEDONIO<br />
9 Y fue mostrada a Pablo de noche una Visión (proclama que el Espíritu Santo está diciéndole al Apóstol exactamente adónde Él quiere que fuera); Un varón Macedonio (la parte norte de la Grecia moderna, del Adriático al Río Hebro) se puso delante, rogándole, y diciendo, Pasa a Macedonia, y ayúdanos (así fue introducido el acontecimiento más monumental en la historia del mundo, los viajes de Pablo para llevar el Evangelio a las naciones del Occidente).<br />
10 Y como vio la Visión, luego nosotros procuramos partir a Macedonia (por el uso del pronombre nosotros, sabemos que Lucas, el escritor del Libro de los Hechos, se reúne ahora con Pablo aquí en Troas), dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el Evangelio (sabían que ahora tenían la Mente del Señor).<br />
FILIPOS<br />
11 Partidos pues de Troas, vinimos camino derecho a Samotracia, y el día siguiente a Neápolis (sería la primera presentación del Evangelio en las naciones Europeas, lo cual tendría tanto que ver con lo que ahora se refiere a la Civilización Occidental);<br />
12 Y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia (la destinación de Pablo), y una colonia (a la colonia de Roma): y estuvimos en aquella ciudad algunos días (representaba enormes dificultades, pero allí se estableció una Iglesia).<br />
EL PRIMER CONVERTIDO<br />
13 Y un día de Sábado salimos de la puerta junto al río, donde solía ser la oración (significaba que no había una Sinagoga en la ciudad; los pocos Judíos que se hallaban allí se reunían a la orilla del Río); y sentándonos, hablamos a las mujeres que se habían juntado (aparentemente indica que no habían hombres presentes excepto Pablo y su grupo).<br />
14 Entonces una mujer llamada Lidia, que vendía púrpura en la ciudad de Tiatira (era una mujer de negocios), temerosa de Dios (una Gentil quien probablemente había comenzado a asistir a una Sinagoga Judía en Tiatira), estaba oyendo (era evidente que le pidieron a Pablo que le hablara a estas mujeres y, por lo tanto, proclamar la historia de Jesucristo y Su Redención ofrecida por la Cruz del Calvario): el corazón de la cual abrió el Señor (revela su sed de conocer a Dios) para que estuviese atenta a lo que Pablo decía (ella entregó su corazón a Cristo y, por lo tanto, fue la primera convertida en tierra Europea).<br />
15 Y cuando fue bautizada (claramente esto sucedió unos días más tarde), y su familia (se refiere a que todas las que estaban con ella también aceptaron al Señor, y fueron bautizadas), nos rogó, diciendo: Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, entrad en mi casa, y posad (además, era probable que su casa fue la primera Iglesia en tierra Europea). Y nos constriñó (quiere decir que ellos no aceptaron al instante, pensando que quizás sería una imposición para ella, sin embargo ella no aceptó una respuesta negativa a su invitación).<br />
LA LIBERACIÓN<br />
16 Y aconteció, que yendo nosotros a la oración (no nos dice exactamente dónde se encontraban, pero nos indica que se hallaban en cierto lugar, lo más seguro en la casa de Lidia), una muchacha que tenía espíritu de adivinación, nos salió al encuentro (habla de la muchacha que estaba poseída por un demonio), la cual daba grande ganancia a sus amos adivinando (daba consejo y dirección que provenía del mundo del espíritu, que produjo una suma de dinero para sus dueños):<br />
17 Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros, daba voces, diciendo (insinúa que se llevó a cabo por cierto tiempo, es posible que fue por varios días), Estos hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de Salvación (debiera haberse traducido, un camino de la Salvación, porque es así como fue descrito en el Texto original).<br />
18 Y esto hacía por muchos días (por alguna razón, el Espíritu Santo no le concedió a Pablo el permiso para orar por esta muchacha hasta ahora). Mas desagradando a Pablo, se volvió y dijo al espíritu (se dirigió al espíritu maligno, y no directamente a la muchacha), Te Mando en el Nombre de Jesucristo, que salgas de ella. Y salió (el espíritu maligno) en la misma hora (quiere decir que el espíritu salió al instante).<br />
19 Y viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia (significa que la muchacha no podía funcionar como lo había hecho antes), prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, al Magistrado (era evidente que estos hombres tenían cierta influencia con estos Gobernadores),<br />
20 Y presentándolos a los Magistrados (pertenecía los Romanos comisionados por Roma), dijeron, Estos hombres, siendo Judíos, alborotan nuestra ciudad (la manera como se usa la palabra Judíos insinúa desprecio),<br />
21 Y predican ritos, los cuales no nos es lícito recibir ni hacer (¡una falsedad grotesca! En realidad, el Judaísmo era una religión legal en todo el Imperio Romano; aunque Pablo y Silas no enseñaban el Judaísmo, sino que proclamaban a Jesús, de todos modos los Romanos no podían distinguir la diferencia), pues somos Romanos (insinúa superioridad).<br />
22 Y se agolpó el pueblo contra ellos (presenta un gran grupo en contra de Pablo y Silas): y los Magistrados rompiéndoles sus ropas (le quitaron la ropa a Pablo y Silas, por lo menos hasta la cintura), les mandaron azotar con varas (Pablo vuelve a recalcarlo en I Tes. 2:2; los azotes bajo la Ley Romana era el castigo más cruel y brutal).<br />
23 Y después que los hubieron herido de muchos azotes (los flageladores fueron impulsados por la muchedumbre, golpearon a los Apóstoles hasta casi matarlos), los echaron en la cárcel (las cárceles de esa época eran lo peor que se pueda imaginar), mandando al carcelero que los guardase con diligencia (contiene la implicación que Pablo y Silas estaban desesperados):<br />
24 El cual, recibido este mandamiento (quiere decir que podía castigarlos aun más si así lo deseaba, lo cual lo hizo), los metió en la cárcel de más adentro (reservado para los criminales más violentos), y les apretó los pies en el cepo (les separaron las piernas y los tiraron en el suelo de espalda; después de un breve tiempo, los músculos de las piernas comenzaran a encogerse, causando un dolor severo).<br />
LA CONVERSIÓN<br />
25 Mas a medianoche, orando Pablo y Silas (no significa que comenzaron a orar a la medianoche, sino más bien que todavía estaban orando a la medianoche habiendo comenzado mucho antes), cantaban himnos a Dios (el Texto Griego sugiere que rompían a cantar prorrumpiendo de vez en cuando mientras oraban; su canto era probablemente uno de los Salmos): y los que estaban presos los oían (quiere decir que oraban y cantaban tan fuerte que los otros presos los oían).<br />
26 Entonces fue hecho de repente un gran terremoto (no era ningún terremoto ordinario), de tal manera que los cimientos de la cárcel se movían (presenta al Señor como el Instigador de esta agitación, no una fuerza normal de la naturaleza): y luego todas las puertas se abrieron, y las cadenas de todos se soltaron (no insinúa un terremoto normal, sino más bien algo sobrenatural).<br />
27 Y despertado el carcelero, como vio abiertas las puertas de la cárcel (automáticamente asume que todos los presos se habían escapado), sacando la espada se quería matar, pensando que los presos se habían huido (quiere decir que bajo la pena de muerte, él era responsable de los prisioneros).<br />
28 Mas Pablo clamó a gran voz (Pablo veía lo que el carcelero estaba por hacer), diciendo, No te hagas ningún mal: que todos estamos aquí (nos dice que ningun prisionero, no importa cuántos eran, se aprovechó para escaparse; también nos dice que posiblemente algunos, aunque no todos, entregaron sus corazones al Señor).<br />
29 Él entonces pidiendo luz, corrió adentro, y temblando (algo poderoso le estaba sucediendo a este hombre, además del susto del terremoto y de sus pensamientos de suicidio), se derribó a los pies de Pablo y de Silas (el carcelero trataba a Pablo con gran brutalidad, pero Pablo lo trataba con gran humildad),<br />
30 Y sacándolos fuera (sacó a Pablo y a Silas de la prisión), le dice, Señores, ¿qué es necesario que yo haga para ser salvo? (Presenta la terminología que demuestra algo de familiaridad con el Evangelio; es muy posible que antes del arresto del Apóstol, el carcelero le había escuchado predicar.)<br />
31 Y ellos dijeron, Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú (presenta la explicación más bella de la Salvación que jamás se podría dar), y tu casa (quiere decir que la Salvación no está limitada solamente al carcelero, sino disponible a toda su familia también, si cumplen los requisitos de la Fe en Cristo que se les exige).<br />
32 Y le hablaron la Palabra del Señor (se refiere a la explicación de la respuesta en el Versículo anterior, que explica lo que significa realmente creer en Cristo), y a todos los que están en su casa (presenta el culto que se celebraba después de la medianoche, lo que resultó que toda su familia entregaron sus corazones a Cristo; ¡Qué noche tan linda resultó!).<br />
33 Y (el carcelero) tomándolos (Pablo y Silas) en aquella misma hora de la noche, les lavó los azotes (habla de la terrible paliza que habían sufrido poco rato antes); y se bautizó luego él, y todos los suyos (de inmediato).<br />
34 Y llevándolos a su casa, les puso la mesa (como es obvio, se preparó una comida para ellos), y se gozó de que con toda su casa había creído a Dios (una noche de miseria se convertió en una noche de gran gozo, y un gozo que duraría para siempre para este carcelero y su familia).<br />
LOS MAGISTRADOS<br />
35 Y cuando se hizo de día, los Magistrados enviaron los alguaciles (es posible que se refiera a los mismos hombres que habían administrado la paliza a Pablo y Silas), diciendo, Deja ir a aquellos hombres (el Códice de Bezae dice que los Magistrados entraron en la Corte esa mañana pensando en su tratamiento hacia Pablo y Silas había provocado el terremoto; ¡ellos tenían razón!).<br />
36 Y el carcelero hizo saber estas palabras a Pablo, Los Magistrados han enviado a decir que seas suelto: así que ahora salid, e id en paz.<br />
37 Entonces Pablo les dijo, Azotados públicamente sin ser condenados, siendo hombres Romanos (presenta un escenario que pone una nueva cariz al asunto; era contra la Ley Romana que los Romanos fueran azotados; por lo tanto, los Magistrados habían violado la ley, sin haberse dado cuenta que ellos eran Romanos), nos echaron en la cárcel; y ¿ahora nos echan encubiertamente? (Fueron tratados como criminales comunes.) No, de cierto; sino vengan ellos y sáquennos (de esta manera, la ciudad de Filipos sabría que los cargos eran falsos).<br />
38 Y los alguaciles volvieron a decir a los Magistrados estas palabras: y tuvieron miedo, oído que eran Romanos (si Pablo y Silas lo hubieran deseado, ellos podían haber traído cargos contra estos individuos, lo que hubiera causado consecuencias severas).<br />
39 Y viniendo, les rogaron, y sacándolos (se refiere a que los Magistrados fueron donde Pablo y Silas), les pidieron que se saliesen de la ciudad (tiene referencia al hecho de que le suplicaron a los Apóstoles para que no presentaran cargos contra ellos, sino que se marcharan en paz).<br />
40 Entonces salidos de la cárcel, entraron en casa de Lidia (estaban un poco golpeados y maltratados físicamente, pero enormemente animados espiritualmente): y habiendo visto a los Hermanos, los consolaron, y se salieron (éstos eran los nuevos convertidos en la Iglesia Filipense).<br />
</span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.</p>
<p>Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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		<title>El 16 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Sun, 16 Nov 2008 10:14:13 +0000</pubDate>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/rosemont2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-393" title="rosemont2" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/rosemont2.jpg?w=270&#038;h=151" alt="rosemont2" width="270" height="151" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 16 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><br />
<span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Ezekiel 26-28:</strong><br />
El día primero del mes primero del año undécimo, el Señor me dirigió la palabra: &#8220;Tiro ha dicho de Jerusalén: Las puertas de las naciones se han derrumbado. Sus puertas se me han abierto de par en par, y yo me estoy enriqueciendo mientras ellas yacen en ruinas. Por eso, así dice el Señor omnipotente: Tiro, yo me declaro contra ti, y así como el mar levanta sus olas, voy a hacer que contra ti se levanten muchas naciones. Destruirán los muros de Tiro, y derribarán sus torres. Hasta los escombros barreré de su lugar; ¡la dejaré como roca desnuda! ¡Quedará en medio del mar como un tendedero de redes! Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. Tiro será despojo de las naciones, y sus poblados tierra adentro serán devastados a filo de espada. Entonces sabrán que yo soy el Señor. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Desde el norte voy a traer contra Tiro a Nabucodonosor, rey de Babilonia, rey de reyes. Vendrá con un gran ejército de caballos, y con carros de guerra y jinetes. Tus poblados tierra adentro serán devastados a filo de espada. Y Nabucodonosor construirá contra ti muros de asedio, levantará rampas para atacarte y alzará sus escudos. Atacará tus muros con arietes, y con sus armas destruirá tus torres. Cuando el rey de Babilonia entre por tus puertas, como se entra en una ciudad conquistada, sus caballos serán tan numerosos que te cubrirán de polvo, y tus muros temblarán por el estruendo de su caballería y sus carros. Con los cascos de sus caballos pisoteará todas tus calles; matará a tu pueblo a filo de espada, y tus sólidas columnas caerán por tierra. Además, saquearán tus riquezas y robarán tus mercancías. Derribarán tus muros, demolerán tus suntuosos palacios, y arrojarán al mar tus piedras, vigas y escombros. Así pondré fin al ruido de tus canciones, y no se volverá a escuchar la melodía de tus arpas. Te convertiré en una roca desnuda, en un tendedero de redes, y no volverás a ser edificada. Yo, el Señor, lo he dicho. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. &#8220;Así le dice el Señor omnipotente a Tiro: Las naciones costeras temblarán ante el estruendo de tu caída, el gemido de tus heridos y la masacre de tus habitantes. Todos los príncipes del mar descenderán de sus tronos, se quitarán los mantos y se despojarán de las vestiduras bordadas. Llenos de pánico se sentarán en el suelo; espantados por tu condición temblarán sin cesar, y sobre ti entonarán este lamento: &#8220;¡Cómo has sido destruida, ciudad famosa, habitada por gente del mar! ¡Tú en el mar eras poderosa! ¡Con tus habitantes infundías terror a todo el continente! Ahora, en el día de tu caída, tiemblan los pueblos costeros, y las islas que están en el mar se aterrorizan ante tu debacle. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Te convertiré en lugar de ruinas, como toda ciudad deshabitada. Haré que te cubran las aguas caudalosas del océano. Te haré descender con los que descienden a la fosa; te haré habitar en lo más profundo de la tierra, en el país de eternas ruinas, con los que descienden a la fosa. No volverás a ser habitada ni reconstruida en la tierra de los vivientes. Te convertiré en objeto de espanto, y ya no volverás a existir. Te buscarán, pero jamás podrán encontrarte. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, dedícale este canto fúnebre a Tiro, ciudad asentada junto al mar y que trafica con pueblos de muchas costas lejanas: &#8220;Así dice el Señor omnipotente: &#8220;Tú, ciudad de Tiro, pretendes ser hermosa y perfecta. Tu dominio está en alta mar, tus constructores resaltaron tu hermosura. Con pinos del monte Senir hicieron todos tus entablados. armaron tu mástil. Con encinas de Basán construyeron tus remos, y con cipreses de Chipre ensamblaron tu cubierta, la cual fue decorada con incrustaciones de marfil. Con lino bordado de Egipto hicieron tus velas, y éstas te sirvieron de bandera. telas moradas y rojas para tu toldo. Oh, Tiro, tus remeros vinieron de Sidón y de Arvad. A bordo iban tus propios timoneles, los más expertos hombres de mar. Los hábiles veteranos de Guebal repararon los daños en la nave. negociaron con tus mercancías. Hombres de Persia, Lidia y Fut militaron en tu ejército. Te adornaron con escudos y cascos; ¡sacaron a relucir tu esplendor! &#8220;Los de Arvad, junto con tu ejército, defendían los muros que te rodean, y los de Gamad estaban apostados en tus torres. A lo largo de tus muros colgaban sus escudos, haciendo resaltar tu hermosura. Era tal tu riqueza que Tarsis comerciaba contigo. A cambio de tu mercadería, ella te ofrecía plata, hierro, estaño y plomo. También Grecia, Tubal y Mésec negociaban contigo, y a cambio de tus mercancías te ofrecían esclavos y objetos de bronce. La gente de Bet Togarma te pagaba con caballos de trabajo, caballos de montar y mulos. Los habitantes de Rodas también comerciaban contigo. Concretabas negocios con muchas islas del mar, las cuales te pagaban con ébano y colmillos de marfil. Por los muchos productos que tenías, Siria comerciaba contigo y a cambio te entregaba topacio, telas teñidas de púrpura, telas bordadas, lino fino, corales y rubíes. Judá e Israel también comerciaban contigo. Te ofrecían trigo de Minit, pasteles, [3] miel, aceite y bálsamo. Por la gran cantidad de tus productos, y por la abundancia de tu riqueza, también Damasco comerciaba contigo. Te pagaba con vino de Jelbón y lana de Sajar. A cambio de tus mercancías, los danitas y los griegos te traían de Uzal hierro forjado, canela y caña aromática. Dedán te vendía aparejos para montar. Tus clientes eran Arabia y todos los príncipes de Cedar, quienes te pagaban con corderos, carneros y chivos. También eran tus clientes los comerciantes de Sabá y Ragama. A cambio de mercancías, te entregaban oro, piedras preciosas y los mejores perfumes. Jarán, Cané, Edén y los comerciantes de Sabá, Asiria y Quilmad negociaban contigo. Para abastecer tus mercados te vendían hermosas telas, mantos de color púrpura, bordados, tapices de muchos colores y cuerdas muy bien trenzadas. Las naves de Tarsis transportaban tus mercancías. &#8221; Cargada de riquezas, navegabas en alta mar. Tus remeros te llevaron por los mares inmensos, en alta mar el viento del este te hizo pedazos. El día de tu naufragio se hundirán en el fondo del mar tu riqueza, tu mercancía y tus productos, tus marineros y tus timoneles, los que reparan tus naves y tus comerciantes, tus soldados y toda tu tripulación. Al grito de tus timoneles temblarán las costas. Todos los remeros abandonarán las naves; marineros y timoneles bajarán a tierra. Por ti levantarán la voz y llorarán con amargura; se echarán ceniza sobre la cabeza, y se revolcarán en ella. Por tu culpa se raparán la cabeza, y se vestirán de luto. Llorarán por ti con gran amargura, y con angustiosos gemidos. Entonarán sentidos lamentos, y en tono de amarga queja dirán: ‘¿Quién en medio de los mares podía compararse a Tiro? Cuando desembarcaban tus productos muchas naciones quedaban satisfechas. Con tus muchas riquezas y mercancías, enriquecías a los reyes de la tierra. Pero ahora el mar te ha hecho pedazos, ¡yaces en lo profundo de las aguas! se hundieron contigo. Por ti están horrorizados todos los habitantes de las costas; sus reyes tiemblan de miedo, y en su rostro se dibuja el terror. Atónitos se han quedado los comerciantes de otros países; ¡tu fin ha llegado!, ¡nunca más volverás a existir! &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, adviértele al rey de Tiro que así dice el Señor omnipotente: &#8220;En la intimidad de tu arrogancia dijiste: ‘Yo soy un dios. sentado en un trono de dioses. ¡Pero tú no eres un dios, aunque te creas que lo eres! ¡Tú eres un simple mortal! ¿Acaso eres más sabio que Daniel? ¿Acaso conoces todos los secretos? Con tu sabiduría y tu inteligencia has acumulado muchas riquezas, y en tus cofres has amontonado mucho oro y mucha plata. Eres muy hábil para el comercio; por eso te has hecho muy rico. te has vuelto muy arrogante. Por eso, así dice el Señor omnipotente: &#8221; Ya que pretendes ser tan sabio como un dios, haré que vengan extranjeros contra ti, los más feroces de las naciones: desenvainarán la espada contra tu hermosura y sabiduría, y profanarán tu esplendor. Te hundirán en la fosa, y en alta mar sufrirás una muerte violenta. Y aun así, en presencia de tus verdugos, ¿te atreverás a decir: ¡Soy un dios!? ¡Pues en manos de tus asesinos no serás un dios sino un simple mortal! Sufrirás a manos de extranjeros la muerte de los incircuncisos, porque yo lo he dicho. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, entona una elegía al rey de Tiro y adviértele que así dice el Señor omnipotente: &#8220;Eras un modelo de perfección, lleno de sabiduría y de hermosura perfecta. Estabas en Edén, en el jardín de Dios, adornado con toda clase de piedras preciosas: rubí, crisólito, jade, topacio, cornalina, jaspe, zafiro, granate y esmeralda. Tus joyas y encajes estaban cubiertos de oro, y especialmente preparados para ti desde el día en que fuiste creado. Fuiste elegido querubín protector, porque yo así lo dispuse. Estabas en el santo monte de Dios, y caminabas sobre piedras de fuego. Desde el día en que fuiste creado tu conducta fue irreprochable, hasta que la maldad halló cabida en ti. Por la abundancia de tu comercio, te llenaste de violencia, y pecaste. Por eso te expulsé del monte de Dios, como a un objeto profano. A ti, querubín protector, te borré de entre las piedras de fuego. A causa de tu hermosura te llenaste de orgullo. A causa de tu esplendor, corrompiste tu sabiduría. Por eso te arrojé por tierra, y delante de los reyes te expuse al ridículo. Has profanado tus santuarios, por la gran cantidad de tus pecados, ¡por tu comercio corrupto! un fuego que te devorara. te eché por tierra y te reduje a cenizas. Al verte, han quedado espantadas todas las naciones que te conocen. Has llegado a un final terrible, y ya no volverás a existir. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, encara a Sidón y profetiza contra ella. Adviértele que así dice el Señor omnipotente: &#8220;Aquí estoy, Sidón, para acusarte y para ser glorificado en ti. Cuando traiga sobre ti un justo castigo, y manifieste sobre ti mi *santidad, se sabrá que yo soy el Señor. Mandaré contra ti una peste, y por tus calles correrá la sangre; por la espada que ataca por todos lados los heridos caerán en tus calles, y se sabrá que yo soy el Señor. Los israelitas no volverán a sufrir el desprecio de sus vecinos, que duele como aguijones y punza como espinas, ¡y se sabrá que yo soy el Señor! &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Cuando yo reúna al pueblo de Israel de entre las naciones donde se encuentra disperso, le mostraré mi santidad en presencia de todas las naciones. Entonces Israel vivirá en su propio país, el mismo que le di a mi siervo Jacob. Allí vivirán seguros, y se construirán casas y plantarán viñedos, porque yo ejecutaré un justo castigo sobre los vecinos que desprecian al pueblo de Israel. ¡y se sabrá que yo soy el Señor su Dios! &#8220;<br />
</span></p>
<p> </p>
<div>
<span style="font-family:trebuchet ms;">Salmo 37:<br />
Álef &#8211; No te irrites a causa de los impíospni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. Bet &#8211; Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Guímel &#8211; Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía. Dálet &#8211; Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. He &#8211; Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal. Porque los impíos serán exterminados, pero los que esperan en el Señor heredarán la tierra. Vav &#8211; Dentro de poco los malvados dejarán de existir; por más que los busques, no los encontrarás. Pero los desposeídos heredarán la tierra y disfrutarán de gran bienestar. Zayin &#8211; Los malvados conspiran contra los justos y crujen los dientes contra ellos; pero el Señor se ríe de los malvados, pues sabe que les llegará su hora. Jet &#8211; Los malvados sacan la espada y tensan el arco para abatir al pobre y al necesitado, para matar a los que viven con rectitud. Pero su propia espada les atravesará el corazón, y su arco quedará hecho pedazos. Tet &#8211; Más vale lo poco de un justo que lo mucho de innumerables malvados; porque el brazo de los impíos será quebrado, pero el Señor sostendrá a los justos. Yod &#8211; El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia. Caf &#8211; Los malvados, los enemigos del Señor, acabarán por ser destruidos; desaparecerán como las flores silvestres, se desvanecerán como el humo. Lámed &#8211; Los malvados piden prestado y no pagan, pero los justos dan con generosidad. Los benditos del Señor heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos. Mem &#8211; El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. Nun &#8211; He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición. Sámej &#8211; Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás dónde vivir. Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados. Ayin &#8211; Los justos heredarán la tierra, y por siempre vivirán en ella. Pe &#8211; La boca del justo imparte sabiduría, y su lengua emite justicia. La ley de Dios está en su corazón, y sus pies jamás resbalan. Tsade &#8211; Los malvados acechan a los justos con la intención de matarlos, pero el Señor no los dejará caer en sus manos ni permitirá que los condenen en el juicio. Qof &#8211; Pero tú, espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Cuando los malvados sean destruidos, tú lo verás con tus propios ojos. Resh &#8211; He visto al déspota y malvado extenderse como cedro frondoso. Pero pasó al olvido y dejó de existir; lo busqué, y ya no pude encontrarlo. Shin &#8211; Observa a los que son íntegros y rectos: hay porvenir para quien busca la paz. Pero todos los pecadores serán destruidos; el porvenir de los malvados será el exterminio. Tav &#8211; La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia. El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza.</p>
<p>Proverbios 25:<br />
Éstos son otros proverbios de Salomón, copiados por los escribas de Ezequías, rey de Judá. Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo. Tan impenetrable es el corazón de los reyes como alto es el cielo y profunda la tierra. Quita la escoria de la plata, y de allí saldrá material para el orfebre; quita de la presencia del rey al malvado, y el rey afirmará su trono en la justicia. No te des importancia en presencia del rey, ni reclames un lugar entre los magnates; vale más que el rey te diga: &#8220;Sube acá&#8221;, y no que te humille ante gente importante. no lo lleves de inmediato al tribunal, pues ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te pone en vergüenza? no lo lleves de inmediato al tribunal, pues ¿qué harás si a fin de cuentas tu prójimo te pone en vergüenza? Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no traiciones la confianza de nadie, no sea que te avergüence el que te oiga y ya no puedas quitarte la infamia. Como naranjas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo. Como anillo o collar de oro fino son los regaños del sabio en oídos atentos. Como frescura de nieve en día de verano es el mensajero confiable para quien lo envía, pues infunde nuevo ánimo en sus amos. Nubes y viento, y nada de lluvia, es quien presume de dar y nunca da nada. Con paciencia se convence al gobernante. ¡La lengua amable quebranta hasta los huesos! Si encuentras miel, no te empalagues; la mucha miel provoca náuseas. No frecuentes la casa de tu amigo; no sea que lo fastidies y llegue a aborrecerte. Un mazo, una espada, una aguda saeta, ¡eso es el falso testigo contra su amigo! Confiar en gente desleal en momentos de angustia es como tener un diente careado o una pierna quebrada. Dedicarle canciones al corazón afligido es como echarle vinagre a una herida o como andar desabrigado en un día de frío. Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Actuando así, harás que se avergüence de su conducta, y el Señor te lo recompensará. Con el viento del norte vienen las lluvias; con la lengua viperina, las malas caras. Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera. Como el agua fresca a la garganta reseca son las buenas noticias desde lejanas tierras. Manantial turbio, contaminado pozo, es el justo que flaquea ante el impío. No hace bien comer mucha miel, ni es honroso buscar la propia gloria. Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse. </span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>11</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:<br />
</span><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>LOS<br />
HECHOS DE LOS APÓSTOLES</strong> </span></div>
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<div><span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 11<br />
(41 d.C.)<br />
LA CUESTIÓN GENTIL<br />
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Y OYERON los Apóstoles y los hermanos que estaban en Judea (se refiere a los Once además de Pedro, y también a otros), que también los Gentiles habían recibido la Palabra de Dios (corre rápido esta clase de noticias).<br />
2 Y cuando Pedro subió a Jerusalén (presenta un tiempo de gran significado), contendían contra él (esto significa, por lo menos en el comienzo, que ellos no aceptaban la explicación de Pedro, les parecía que él era inmundo por asociarse con los Gentiles) los que eran de la Circuncisión (Creyentes Judíos),<br />
3 Diciendo, ¿Por qué has entrado a hombres incircuncisos (los Gentiles), y has comido con ellos? (No hay nada en la Ley de Moisés que prohíbe comer con los Gentiles; esto fue añadido por los hombres, no por Dios.)</p>
<p>LA DEFENSA DE PEDRO</p>
<p>4 Entonces comenzando Pedro (expone que el Apóstol era muy paciente, y es por una causa; hay que acordarse de que el Señor había sido paciente con él), les declaró por orden lo pasado, diciendo (lo describe tomando poco a poco el episodio entero),<br />
5 Estaba yo en la ciudad de Jope orando: y vi en rapto de entendimiento una Visión, un vaso, como un gran lienzo, que descendía, que por las cuatro puntas era bajado del Cielo, y venía hasta mí (declara lo que vio, y de que sabía lo que estaba destinado para él):<br />
6 En el cual cuando puse los ojos, consideré y vi animales terrestres de cuatro pies, y fieras, y reptiles, y aves del cielo.<br />
7 Y oí una Voz que me decía, Levántate, Pedro; mata y come (no era una sugerencia, sino más bien un Mandato; por lo tanto, tenía la intención de que se obedeciera).<br />
8 Y dije, Señor, no: porque ninguna cosa común o inmunda entró jamás en mi boca.<br />
9 Entonces la Voz me respondió del Cielo por segunda vez (él no vio una forma, sino que sólo oyó una Voz), Lo que Dios limpió, no lo llames tú común.<br />
10 Y esto fue hecho por tres veces: y volvió todo a ser tomado arriba en el Cielo.</p>
<p>LOS GENTILES Y EL EVANGELIO</p>
<p>11 Y, he aquí, luego sobrevinieron tres hombres a la casa donde yo estaba, enviados a mí de Cesarea.<br />
12 Y el Espíritu (el Espíritu Santo) me dijo que fuese con ellos sin dudar. Y vinieron también conmigo estos seis Hermanos (él ahora deduce cuántos fueron con él), y entramos en casa de un varón (la casa de Cornelio):<br />
13 El cual nos contó cómo había visto un Ángel en su casa, que se paró, y le dijo, Envía a Jope, y haz venir a un Simón que tiene por sobrenombre Pedro (todo esto revela que Dios obra por medio de los hombres);<br />
14 El cual te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa (expresa inequívocamente que ellos no fueron salvos antes de que Pedro viniera y predicara el Evangelio, aunque Cornelio había realizado muchas buenas obras).<br />
15 Y apenas comencé a hablar (había avanzado un poco con el Mensaje), cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio (habla de Cornelio y su casa de que fueron Bautizados con el Espíritu, exactamente como los Apóstoles y los otros durante el Día de Pentecostés).<br />
16 Entonces me acordé de la Palabra del Señor, como dijo (pertenece a algo que Pedro no había mencionado en el acontecimiento actual), Juan ciertamente bautizó en agua; mas vosotros seréis Bautizados con el Espíritu Santo (Hch. 1:5; Mat. 3:11).<br />
17 Así que, si Dios les dio (a los Gentiles) el mismo Don (la Salvación y el Bautismo del Espíritu Santo) también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo (el requisito); ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios? (No ir sería desobedecer a Dios.)<br />
18 Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios (no sólo reprimieron sus propios pensamientos de oposición, sino que también glorificaron a Dios por lo que había obrado), diciendo, De manera que también a los Gentiles ha dado Dios Arrepentimiento para Vida (expone claramente que les dieron esa “Vida” estrictamente por la Fe, la cual no se incluyó nada de los rituales y Ceremonias del Judaísmo).</p>
<p>ANTIOQUÍA</p>
<p>19 Y los que habían sido esparcidos por causa de la tribulación que sobrevino en tiempo de Esteban (tiene que ver con lo que pasó en Hechos, cap. 8, hace unos seis o siete años antes), anduvieron hasta Fenicia (el Líbano), y Cipro, y Antioquía (una ciudad en Siria), no hablando a nadie la Palabra, sino sólo a los Judíos (pertenecía básicamente a la proclamación de Jesús como el Mesías de Israel y el Salvador del mundo, y de que Él había resucitado de entre los muertos).<br />
20 Y de ellos había unos varones Ciprios y Cirenences (insinúa que eran los que habían llegado tarde a Antioquía), los cuales cuando entraron en Antioquía, hablaron a los Griegos (corresponde a los Gentiles, no a los Judíos que hablaban el Griego como algunos afirman), anunciando el Evangelio del Señor Jesús (indica que los Judíos que les predicaron no exigían que ellos también guardasen la Ley de Moisés).<br />
21 Y la Mano del Señor era con ellos (significa que Dios se complació de que se predicaba el Evangelio a estos Gentiles): y creyendo, gran número se convirtió al Señor (entregaron sus corazones y vidas al Señor Jesucristo).<br />
22 Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la Iglesia que estaba en Jerusalén (que era entonces la Sede de la Iglesia; estas “noticias” eran las buenas nuevas): y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía (¡Bernabé era un hombre recto!; por lo tanto, fueron guiados por el Espíritu para enviarlo allí).<br />
23 El cual, cuando llegó, y vio la gracia de Dios (se refiere a que Bernabé vio las vidas cambiadas de estos Gentiles), se regocijó; y exhortó a todos a que permaneciesen en su firme propósito de corazón, fieles al Señor (sea guiado por el Espíritu Santo).<br />
24 Porque era varón bueno (esto es lo que dijo el Espíritu Santo), y lleno del Espíritu Santo y de Fe (describe a Bernabé de la misma manera que a Esteban [Hch. 6:5]): y muchas personas fueron agregadas al Señor (muchos Judíos y los Gentiles venían a Cristo).<br />
25 Después partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo (es uno de los Versículos más importantes en la totalidad de la Palabra de Dios; el Espíritu Santo lo guió a hacer esto; también, el Texto implica que él tuvo un poco de dificultad en la búsqueda de Pablo; fue cerca del año 43 d.C., unos diez años después de la Crucifixión):<br />
26 Y hallado, le trajo a Antioquía. Y reuniéndose todo un año allí con la Iglesia, y enseñaron a mucha gente (podría haber señalado el comienzo de la enseñanza del Nuevo Convenio como Cristo se la dio a Pablo). Y los Discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía (del mundo exterior, recibieron el nombre de “Cristianos,” como seguidores de Cristo, y lo aceptaron [Hch. 26:28; I Ped. 4:16]).<br />
27 Y en aquellos días descendieron de Jerusalén Profetas a Antioquía (es probable que se refiera al final del año que pasó Pablo y Bernabé en Antioquía).<br />
28 Y levantándose uno de ellos, llamado Agabo (se refiere a Agabo que da una Declaración Profética, como también lo hizo en Hch. 21:10), daba a entender por el Espíritu, que había de haber una gran hambre en toda la Tierra habitada (el mundo conocido de aquel día): la cual hubo en tiempo de Claudio (el Espíritu Santo los informó de esto por algun motivo, como lo veremos).<br />
29 Entonces los Discípulos, cada uno conforme a lo que tenía, determinaron enviar una colaboración de socorro a los hermanos que habitaban en Judea (había ya gran privación en Jerusalén debido a millares de Creyentes excomulgados de la Sinagoga, y ahora esta sequía añadía más tensión, como era obvio):<br />
30 Lo cual asimismo hicieron, enviándolo a los Ancianos por mano de Bernabé y de Saulo (llevaron la ofrenda a Jerusalén).</span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br />
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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		<title>El 15 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Nov 2008 10:47:29 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 15 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria: Ezekiel 23-25: El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, te cuento que había dos mujeres, hijas de una misma madre. Desde jóvenes se dejaron manosear los senos; en Egipto se prostituyeron y dejaron que les acariciaran sus pechos virginales. La mayor se llamaba Aholá, y la [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=389&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/rainbow.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-390" title="rainbow" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/rainbow.jpg?w=270&#038;h=202" alt="rainbow" width="270" height="202" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 15 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><br />
<span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Ezekiel 23-25:</strong><br />
El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, te cuento que había dos mujeres, hijas de una misma madre. Desde jóvenes se dejaron manosear los senos; en Egipto se prostituyeron y dejaron que les acariciaran sus pechos virginales. La mayor se llamaba Aholá, y la menor, Aholibá. Me uní a ellas, y me dieron hijos e hijas. (Aholá representa a Samaria, y su hermana Aholibá, a Jerusalén.) Mientras Aholá me pertenecía, me fue infiel y se enamoró perdidamente de sus amantes los asirios, todos ellos guerreros vestidos de púrpura, gobernadores y oficiales, jóvenes apuestos y hábiles jinetes. Como una prostituta, se entregó a lo mejor de los asirios; se contaminó con todos los ídolos malolientes que pertenecían a sus amantes. Jamás abandonó la prostitución que había comenzado a practicar en Egipto. Desde su juventud, fueron muchos los que se acostaron con ella; fueron muchos los que acariciaron sus pechos virginales y se apasionaron con ella. Por eso la entregué en manos de sus amantes, los asirios, con quienes ella se apasionó. Y ellos la desnudaron, le quitaron sus hijos y sus hijas, y a ella la mataron a filo de espada. Fue tal el castigo que ella recibió, que su caso se volvió una advertencia para las mujeres. &#8220;Aunque su hermana Aholibá vio esto, dio rienda suelta a sus pasiones y se prostituyó aún más que su hermana. Ella también se enamoró perdidamente de los asirios, todos ellos gobernadores y oficiales, guerreros vestidos con mucho lujo, hábiles jinetes, y jóvenes muy apuestos. Yo pude darme cuenta de que ella se había contaminado y seguido el ejemplo de su hermana. Pero Aholibá llevó más allá sus prostituciones. Vio en la pared figuras de *caldeos pintadas de rojo, con cinturones y amplios turbantes en la cabeza. Todos ellos tenían aspecto de oficiales, y se parecían a los *babilonios originarios de Caldea. Al verlos, se enamoró de ellos perdidamente y envió mensajeros a Caldea. Los babilonios vinieron y se acostaron con ella en el lecho de sus pasiones. A tal punto la contaminaron con sus prostituciones que se hastió de ellos. Pero exhibiendo su desnudez, practicó con descaro la prostitución. Entonces me hastié de ella, como antes me había hastiado de su hermana. Pero ella multiplicó sus prostituciones, recordando los días de su juventud cuando en Egipto había sido una prostituta. Allí se había enamorado perdidamente de sus amantes, cuyos genitales eran como los de un asno y su semen como el de un caballo. Así echó de menos la lujuria de su juventud, cuando los egipcios le manoseaban los senos y le acariciaban sus pechos virginales. &#8220;Por eso, Aholibá, así dice el Señor omnipotente: Voy a incitar contra ti a tus amantes, de los que ahora estás hastiada. De todas partes traeré contra ti a los babilonios y a todos los caldeos, a los de Pecod, Soa y Coa, y con ellos a los asirios, todos ellos jóvenes apuestos, gobernantes y oficiales, guerreros y hombres distinguidos, montados a caballo. Vendrán contra ti con muchos carros y carretas, y con una multitud de ejércitos, cascos y escudos. Les encargaré que te juzguen, y te juzgarán según sus costumbres. Descargaré sobre ti el furor de mi ira, y ellos te maltratarán con saña. Te cortarán la nariz y las orejas, y a tus sobrevivientes los matarán a filo de espada. Te arrebatarán a tus hijos y a tus hijas, y los que aún queden con vida serán consumidos por el fuego. Te arrancarán tus vestidos y te quitarán tus joyas. Así pondré fin a tu lujuria y a tu prostitución, que comenzaste en Egipto. Ya no desearás esas cosas ni te acordarás más de Egipto. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Voy a entregarte en manos de los que odias, en manos de quienes te hartaron. Ellos te tratarán con odio y te despojarán de todas tus posesiones. Te dejarán completamente desnuda, y tus prostituciones quedarán al descubierto. Tu lujuria y tu promiscuidad son la causa de todo esto, porque te prostituiste con las naciones y te contaminaste con sus ídolos malolientes. Por cuanto has seguido los pasos de tu hermana, en castigo beberás la misma copa. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: &#8221; Beberás la copa de tu hermana, una copa grande y profunda. Llena está de burla y escarnio, llena de embriaguez y dolor. Es la copa de ruina y desolación; ¡es la copa de tu hermana Samaria! La beberás hasta las heces, la romperás en mil pedazos, y te desgarrarás los pechos porque yo lo he dicho. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Por eso, así dice el Señor omnipotente: Por cuanto me has olvidado y me has dado la espalda, sufrirás las consecuencias de tu lujuria y de tus prostituciones. &#8221; El Señor me dijo: &#8220;Hijo de hombre, ¿acaso no juzgarás a Aholá y a Aholibá? ¡Échales en cara sus actos detestables! Ellas han cometido adulterio, y tienen las manos manchadas de sangre. Han cometido adulterio con sus ídolos malolientes, han sacrificado a los hijos que me dieron, y los han ofrecido como alimento a esos ídolos. Además, me han ofendido contaminando mi santuario y, a la vez, profanando mis *sábados. El mismo día que sacrificaron a sus hijos para adorar a sus ídolos malolientes, entraron a mi santuario y lo profanaron. ¡Y lo hicieron en mi propia casa! &#8220;Y por si fuera poco, mandaron traer gente de muy lejos. Cuando esa gente llegó, ellas se bañaron, se pintaron los ojos y se adornaron con joyas; luego se sentaron en un diván lujoso, frente a una mesa donde previamente habían colocado el incienso y el aceite que me pertenecen. Podía escucharse el bullicio de una multitud: eran los sabeos, que venían del desierto. Adornaron a las mujeres poniéndoles brazaletes en los brazos y hermosas coronas sobre la cabeza. Pensé entonces en esa mujer desgastada por sus adulterios: Ahora van a seguir aprovechándose de esa mujer prostituida. Y se acostaron con ella como quien se acuesta con una prostituta. Fue así como se acostaron con esas mujeres lascivas llamadas Aholá y Aholibá. Pero los hombres justos les darán el castigo que merecen las mujeres asesinas y adúlteras, ¡porque son unas adúlteras, y tienen las manos manchadas de sangre! &#8220;En efecto, así dice el Señor: ¡Que se convoque a una multitud contra ellas, y que sean entregadas al terror y al saqueo! ¡Que la multitud las apedree y las despedace con la espada! ¡Que maten a sus hijos y a sus hijas, y les prendan fuego a sus casas! Yo pondré fin en el país a esta conducta llena de lascivia. Todas las mujeres quedarán advertidas y no seguirán su ejemplo. Sobre estas dos hermanas recaerá su propia lascivia, y pagarán las consecuencias de sus pecados de idolatría. Entonces sabrán que yo soy el Señor omnipotente.&#8221; El día diez del mes décimo del año noveno, el Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, anota la fecha de hoy, de este mismo día, porque el rey de Babilonia se ha puesto en marcha contra Jerusalén. Cuéntale una parábola a este pueblo rebelde, y adviértele que así dice el Señor omnipotente: &#8220;Coloca la olla sobre el fuego y échale agua. Agrégale pedazos de carne, los mejores trozos de pata y de lomo, y lo mejor de los huesos. Toma luego la oveja más gorda y amontona leña debajo de ella, para que hierva bien el agua y se cuezan bien los huesos. &#8220;Porque el Señor omnipotente dice: &#8221; ¡Ay de la ciudad sanguinaria! ¡Ay de esa olla herrumbrada, cuya herrumbre no se puede quitar! Saca uno a uno los trozos de carne, tal como vayan saliendo. La ciudad está empapada en su sangre, pues ella la derramó sobre la roca desnuda; no la derramó por el suelo, para impedir que el polvo la cubriera. Sobre la roca desnuda he vertido su sangre, para que no quede cubierta. Así haré que se encienda mi ira, y daré lugar a mi venganza. &#8220;Porque así dice el Señor omnipotente: &#8221; ¡Ay de la ciudad sanguinaria! Yo también amontonaré la leña. ¡Vamos, apilen la leña y enciendan el fuego! ¡Cocinen la carne y preparen las especias, y que se quemen bien los huesos! ¡Pongan la olla vacía sobre las brasas, hasta que el bronce esté al rojo vivo! ¡Que se fundan en ella sus *impurezas, y se consuma su herrumbre! ¡Aunque esa olla está tan oxidada que ya ni con fuego se purifica! &#8220;Jerusalén, yo he querido purificarte de tu infame lujuria, pero no has dejado que te purifique. Por eso, no quedarás *limpia hasta que se apacigüe mi ira contra ti. Yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré. Yo mismo actuaré, y no me voy a retractar. No tendré compasión ni me arrepentiré. Te juzgaré conforme a tu conducta y a tus acciones. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, voy a quitarte de golpe la mujer que te deleita la vista. Pero no llores ni hagas lamentos, ni dejes tampoco que te corran las lágrimas. Gime en silencio y no hagas duelo por los muertos. Átate el turbante, cálzate los pies, y no te cubras la barba ni comas el pan de duelo.&#8221; Por la mañana le hablé al pueblo, y por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado. La gente del pueblo me preguntó: &#8220;¿No nos vas a explicar qué significado tiene para nosotros lo que estás haciendo?&#8221; Yo les contesté: &#8220;El Señor me dirigió la palabra y me ordenó advertirle al pueblo de Israel que así dice el Señor omnipotente: Voy a profanar mi santuario, orgullo de su fortaleza, el templo que les deleita la vista y en el que depositan su afecto. Los hijos y las hijas que ustedes dejaron morirán a filo de espada, y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la barba ni comerán el pan de duelo. Llevarán el turbante sobre la cabeza y se calzarán los pies. No llorarán ni harán lamentos, sino que se pudrirán a causa de sus pecados y gemirán unos con otros. Ezequiel les servirá de señal, y ustedes harán lo mismo que él hizo. Cuando esto suceda, sabrán que yo soy el Señor omnipotente. &#8220;Y tú, hijo de hombre, el día en que yo les quite su fortaleza, su alegría y su gozo, el templo que les deleita la vista, el deseo de su corazón, y a sus hijos e hijas, vendrá un fugitivo a comunicarte la noticia. Ese mismo día se te soltará la lengua y dejarás de estar mudo. Entonces podrás hablar con el fugitivo; servirás de señal para ellos, y sabrán que yo soy el Señor.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, encara a los amonitas y profetiza contra ellos. Diles que presten atención a la palabra del Señor omnipotente: Por cuanto ustedes se burlaron cuando vieron que mi santuario era profanado, y que el país de Israel era devastado y que a los habitantes de Judá se los llevaban al exilio, yo los entregaré a ustedes al poder de los pueblos del oriente. Ellos armarán sus campamentos y establecerán entre ustedes sus moradas; comerán los frutos y beberán la leche de ustedes. Convertiré a Rabá en un pastizal de camellos, y a Amón en un corral de ovejas. Entonces sabrán ustedes que yo soy el Señor. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Por cuanto ustedes los amonitas aplaudieron y saltaron de alegría, y maliciosamente se rieron de Israel, yo voy a extender mi mano contra ustedes y los entregaré a las naciones como despojo. Los arrancaré de entre los pueblos, y los destruiré por completo. Entonces sabrán que yo soy el Señor. &#8221; &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Por cuanto Moab y Seír dicen: Judá es igual a todas las naciones, voy a abrir el flanco de Moab. De un extremo a otro la dejaré sin Bet Yesimot, Baal Megón y Quiriatayin, ciudades que son su orgullo. Entregaré a Moab y a los amonitas en manos de los pueblos del oriente, y de los amonitas no quedará ni el recuerdo. Además, castigaré a Moab. Entonces sabrán que yo soy el Señor.&#8221; &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Edom se ha vengado completamente de Judá, y de esta manera resulta más grave su culpa. Por eso, así dice el Señor omnipotente: Extenderé mi mano contra Edom, y exterminaré a *hombres y animales. Lo dejaré en ruinas. Desde Temán hasta Dedán, todos morirán a filo de espada. Por medio de mi pueblo Israel me vengaré de Edom. Mi pueblo hará con Edom lo que le dicten mi ira y mi furor. Así conocerán lo que es mi venganza. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221; &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Los filisteos se vengaron con alevosía; con profundo desprecio intentaron destruir a Judá por causa de una antigua enemistad. Por eso, así dice el Señor omnipotente: Extenderé mi mano contra los filisteos. Exterminaré a los quereteos, y destruiré a los que aún quedan en la costa del mar. Mi venganza contra ellos será terrible. Los castigaré con mi ira. Y cuando ejecute mi venganza, sabrán que yo soy el Señor.&#8221;</p>
<p>Salmo 36:<br />
Dice el pecador: &#8220;Ser impío lo llevo en el corazón.&#8221; No hay temor de Dios delante de sus ojos. Cree que merece alabanzas y no halla aborrecible su pecado. Sus palabras son inicuas y engañosas; ha perdido el buen juicio y la capacidad de hacer el bien. Aun en su lecho trama hacer el mal; se aferra a su mal *camino y persiste en la maldad. Tu amor, Señor, llega hasta los cielos; tu fidelidad alcanza las nubes. Tu *justicia es como las altas montañas; tus juicios, como el gran océano. Tú, Señor, cuidas de *hombres y animales; ¡cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! a la sombra de tus alas. Se sacian de la abundancia de tu casa; les das a beber de tu río de deleites. Porque en ti está la fuente de la vida, y en tu luz podemos ver la luz. Extiende tu amor a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón. Que no me aplaste el pie del orgulloso, ni me desarraigue la mano del impío. Vean cómo fracasan los malvados: ¡caen a tierra, y ya no pueden levantarse!<br />
</span></p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Proverbios 24:<br />
No envidies a los malvados, ni procures su compañía; porque en su corazón traman violencia, y no hablan más que de cometer fechorías. Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos. Con buen juicio se llenan sus cuartos de bellos y extraordinarios tesoros. El que es sabio tiene gran poder, y el que es entendido aumenta su fuerza. La guerra se hace con buena estrategia; la victoria se alcanza con muchos consejeros. La sabiduría no está al alcance del necio, que en la asamblea del pueblo nada tiene que decir. Al que hace planes malvados lo llamarán intrigante. Las intrigas del necio son pecado, y todos aborrecen a los insolentes. Si en el día de la aflicción te desanimas, muy limitada es tu fortaleza. Rescata a los que van rumbo a la muerte; detén a los que a tumbos avanzan al suplicio. Pues aunque digas, &#8220;Yo no lo sabía&#8221;, ¿no habrá de darse cuenta el que pesa los corazones? ¿No habrá de saberlo el que vigila tu vida? ¡Él le paga a cada uno según sus acciones! Come la miel, hijo mío, que es deliciosa; dulce al paladar es la miel del panal. Así de dulce sea la sabiduría a tu alma; si das con ella, tendrás buen futuro; tendrás una esperanza que no será destruida. No aceches cual malvado la casa del justo, ni arrases el lugar donde habita; porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará; los malvados, en cambio, se hundirán en la desgracia. No te alegres cuando caiga tu enemigo, ni se regocije tu corazón ante su desgracia, no sea que el Señor lo vea y no lo apruebe, y aparte de él su enojo. No te alteres por causa de los malvados, ni sientas envidia de los impíos, porque el malvado no tiene porvenir; ¡la lámpara del impío se apagará! 30 Hijo mío, teme al Señor y honra al rey, y no te juntes con los rebeldes, porque de los dos recibirás un castigo repentino ¡y quién sabe qué calamidades puedan venir! También éstos son dichos de los sabios: No es correcto ser parcial en el juicio. Maldecirán los pueblos, y despreciarán las naciones, a quien declare inocente al culpable. Pero bien vistos serán, y bendecidos, los que condenen al culpable. Una respuesta sincera es como un beso en los labios. Prepara primero tus faenas de cultivo y ten listos tus campos para la siembra; después de eso, construye tu casa. No testifiques sin razón contra tu prójimo, ni mientas con tus labios. No digas: &#8220;Le haré lo mismo que me hizo; le pagaré con la misma moneda.&#8221; Pasé por el campo del perezoso, por la viña del falto de juicio. Había espinas por todas partes; la hierba cubría el terreno, y el lindero de piedras estaba en ruinas. Guardé en mi corazón lo observado, y de lo visto saqué una lección: Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos&#8230; ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez, como un hombre armado!</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo 10 del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:<br />
</span><span style="font-family:trebuchet ms;"><strong>LOS<br />
HECHOS DE LOS APÓSTOLES</strong><br />
</span></div>
<p> </p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 10<br />
(41 d.C.)<br />
CORNELIO</span></div>
<p> </p>
<div></div>
<p> </p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Y HABÍA un varón en Cesarea llamado Cornelio (presenta el principio de uno de los grandes puntos decisivos de la historia), centurión de la compañía que se llamaba la Italiana (responsable de unos cien hombres),<br />
2 Piadoso (¡pero no salvo!) y temeroso de Dios con toda su casa (¡pero no salvo!), y que hacía muchas limosnas al pueblo (¡pero no salvo!), y oraba a Dios siempre (¡pero no salvo! todo esto era estupendo, y de seguro el Señor lo tomaba cuenta; pero no salvaba al hombre, al igual hoy en día no salva a nadie; ser religioso no constituye la Salvación; tiene que haber una aceptación de Cristo y Su Obra Terminada, si quiere ser salvo [Jn. 3:16; Rom. 10:9-10, 13]).<br />
3 Éste vio en visión claramente, como a la hora novena del día (asimismo no lo salvó), que un Ángel de Dios entraba a él (¡esto tampoco lo salvó!), y le decía, Cornelio (¡aunque el Ángel conociera su nombre, esto no lo salvó!).<br />
4 Y él (Cornelio), puestos en él (el Ángel) los ojos, espantado, dijo, ¿Qué es, Señor? (El título &#8220;Señor,&#8221; por la manera en la cual Cornelio lo usó, no se refiere a la Deidad, sino más bien se refiere a respeto u honor.) Y (el Ángel) le dijo, Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria a la Presencia de Dios (un corazón que busca encontrará al Señor).<br />
5 Envía pues ahora hombres a Jope (proclama el Ángel diciéndole a Cornelio lo que ha de hacer para poder oír el Evangelio, ya que él mismo no le podía presentar el Evangelio; ese privilegio se le da al hombre y no a los Ángeles), y haz venir a un Simón, que tiene por sobrenombre Pedro (por medio de Pedro, el Señor abrirá la puerta al mundo Gentil, que por ellos Cristo murió):<br />
6 Éste posa en casa de un Simón, curtidor, que tiene su casa junto al mar (presenta, como debiera ser obvio, el Señor siempre sabe exactamente donde está Su Pueblo): él te dirá lo que te conviene hacer (todo lo que él había hecho antes, por muy recomendable que sea, no lo salvó).<br />
7 E ido el Ángel que hablaba con Cornelio (señala el principio de este escenario que sacudirá al mundo), llamó dos de sus criados, y un devoto soldado de los que le asistían (tiene que ver con los tres que fueron a traer a Pedro; estaba a unos cincuenta y seis kilómetros [treinta y cinco millas] de Cesarea a Jope);<br />
8 A los cuales, después de habérselo contado todo (sin duda, se refirió a la visitación del Ángel, y lo que el Ángel había dicho), los envió a Jope.<br />
LA VISIÓN<br />
9 Y al día siguiente, yendo de camino ellos, y llegando cerca de la ciudad (es posible que quiere decir que ellos salieron de Cesarea poco después de recibir las instrucciones de Cornelio el día anterior), Pedro subió a la azotea a orar, cerca de la hora sexta (a las 12:00 del mediodía):<br />
10 Y aconteció que le vino una gran hambre, y quiso comer (expresa que estuvo a punto de dejar de orar e ir a almorzar): pero mientras disponían, le sobrevino un éxtasis (un estado en el cual no está consciente de su entorno, y sólo ve lo que se le demuestra),<br />
11 Y vio el Cielo abierto (antes de Jesús, el Cielo había estado cerrado; ¡debido a la Cruz, está abierto ahora!), y que descendía un cierto vaso, como un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la Tierra (una lección práctica):<br />
12 En el cual había de todos los animales cuadrúpedos de la Tierra, y reptiles, y aves del cielo (al parecer todos eran animales y aves inmundos como en la lista que se encuentra en Lev., cap. 11).<br />
13 Y le vino una Voz (proclama el Señor que ahora le habla a Pedro), Levántate, Pedro; mata y come (literalmente en el Texto Griego dice, &#8220;sacrifica y come&#8221;).<br />
14 Entonces Pedro dijo, Señor, no (Pedro ahora tiene que aprender una lección); porque ninguna cosa común e inmunda he comido jamás (se refiere a lo que es profanado y prohibido según la Ley de Moisés [Lev. 11; Deut. 14; Marc. 7:2]).<br />
15 Y volvió la voz hacia él la segunda vez (declara una corrección dirigida a Pedro por el Señor), Lo que Dios limpió, no lo llames tú común (va directo al mismo corazón de las creencias Judías presentes; como dicho, el Señor le da Pedro una lección práctica, declarando que lo que Él hizo en la Cruz era tanto para el mundo Gentil como para el mundo Judío, con los Gentiles simbolizados por los animales inmundos).<br />
16 Y esto fue hecho tres veces (intenta recalcar el significado de lo que se está diciendo): y el vaso volvió a ser recogido en el Cielo (la Visión se terminó).<br />
17 Y estando Pedro dudando dentro de sí qué sería la visión que había visto (revela que, en esta etapa, Pedro no sabía realmente lo que el Señor le decía), he aquí, los hombres que habían sido enviados por Cornelio, que, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta (pronto se daría cuenta de lo que la Visión significaba, y entendería perfectamente lo que el Señor le estaba diciendo),<br />
18 Y llamando, preguntaron si un Simón que tenía por sobrenombre Pedro, posaba allí (¡especificaba enérgicamente, para que sólo Pedro bastara!).<br />
19 Y estando Pedro pensando en la Visión (intentaba entender lo que el Señor le había dicho), le dijo el Espíritu (el Espíritu Santo), He aquí, tres hombres te buscan.<br />
20 Levántate, pues, y desciende (pertenece a Pedro que está en el tejado, que en aquel tiempo al igual ahora, en aquella zona es plano), y no dudes ir con ellos (no vacile ni demore en obedecer): porque Yo los he enviado (ahora él comienza a entender lo que el Señor le estaba diciendo).<br />
21 Entonces Pedro, descendiendo a los hombres que eran enviados por Cornelio; dijo, He aquí, yo soy el que buscáis: ¿cuál es la causa por la que habéis venido? (El Espíritu Santo no le dijo a Pedro lo que ellos querían ni el motivo de su llegada. Él sólo le dijo a Pedro que fuera con ellos, &#8220;no dudando nada.&#8221;)<br />
22 Y ellos dijeron, Cornelio, el Centurión (le describe de inmediato a Pedro que este hombre es un Gentil), varón justo y temeroso de Dios, y que tiene testimonio de toda la Nación de los Judíos, ha recibido respuesta por un Santo Ángel, de hacerte venir a su casa, y oír de ti palabras (lo que Cornelio ha de oír a fin de ser salvo; Pedro había sido elegido para entregar aquellas &#8220;Palabras,&#8221; y ahora dependía de Cornelio para &#8220;oírlas&#8221;).<br />
23 Entonces metiéndolos dentro, los hospedó (nos dice que ya Pedro sabe lo que la Visión significaba, o por lo menos tiene una buena idea). Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos, y le acompañaron algunos de los Hermanos de Jope (seis Hermanos Judíos lo acompañaron [Hch. 11:1-18; 15:7]).<br />
PEDRO<br />
24 Y al otro día entraron en Cesarea (es probable que habían pasado la noche en Apolonia, que estaba a mediado del camino junto a la costa). Y Cornelio los estaba esperando, habiendo llamado a sus parientes y los amigos íntimos (es posible que hubiera mucha gente).<br />
25 Y como Pedro entró, salió Cornelio a recibirle (esta reunión quizás ocurrió afuera de la casa, en la puerta), y derribándose a sus pies, le adoró (no necesariamente significa que Cornelio adoraba a Pedro, sino que nada más estaba adorando, en vista de que el pronombre &#8220;le&#8221; fue añadido por los traductores).<br />
26 Mas Pedro hizo que se levantara (mejor traducido, &#8220;pero Pedro lo levantó&#8221;), diciendo, Levántate; yo mismo también soy hombre (él no debe postrarse ante él ni adorarle).<br />
27 Y (Pedro) hablando con él (describe a Pedro que se pone al mismo nivel de Cornelio), entró, y halló a muchos que se habían juntado (insinúa que ellos se quedaron pasmados cuando lo vieron).<br />
28 Y les dijo, Vosotros sabéis que es abominable a un varón Judío juntarse o llegarse al extranjero (le revela algo que sabían muy bien todos los Gentiles que residían en Israel no importa cuánto tiempo han residido ahí); mas me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo (nos dice que Pedro ahora entiende totalmente lo que significaba la Visión, con respecto al gran lienzo bajado del Cielo).<br />
29 Por lo cual, llamado, he venido sin dudar (quiere decir que no hizo ninguna pregunta, sino que obedeció como el Espíritu Santo le dijo que hiciera): así que pregunto, ¿por qué causa me habéis hecho venir? (En realidad él ya lo sabía, pero quiso escuchar a Cornelio.)<br />
30 Entonces Cornelio dijo, Cuatro días hace que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena estando orando en mi casa (a las 3:00 de la tarde), he aquí, un varón se puso delante de mí en vestido resplandeciente (el Ángel que resplandecía con la Presencia de Dios),<br />
31 Y dijo, Cornelio, tu oración es oída, y tus limosnas han venido en memoria en la Presencia de Dios (Dios recuerda tanto lo bueno como lo malo; ¡a Su Tiempo, por consiguiente, Él recompensará según lo bueno y lo malo!).<br />
32 Envía pues a Jope, y haz venir a un Simón, que tiene por sobrenombre Pedro (se menciona por segunda vez, que nos indica la importancia de esto); éste posa en casa de Simón, curtidor, junto al mar: el cual venido, te hablará (se refiere al Camino de la Salvación aclarado por Pedro; significa que Dios usa a los hombres en esta capacidad, y no a los Ángeles).<br />
33 Así que, luego envié a ti (insinúa que fue efectuado en menos de una hora); y tú has hecho bien en venir (quiere decir que estaban tan contentos que Pedro había llegado, y que había venido lo más pronto posible). Ahora pues, todos nosotros estamos aquí en la Presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha Mandado (¡ellos estaban listos!).<br />
LOS GENTILES<br />
34 Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo (proclama una verdad profunda, tan simple como era; el Evangelio romperá ahora los límites del Judaísmo, a pesar de los esfuerzos del hombre para hacer lo contrario), En verdad hallo que Dios no hace acepción de personas (Pedro no tiene la intención de insinuar que esta Verdad es nueva, porque no la es [II Sam. 14:14], pero hasta ese momento Pedro la había aplicado sólo a los Judíos, no a los Gentiles):<br />
35 Sino que en cualquier nación (el Evangelio es para todos) el que Le teme y obra justicia, es acepto a Él (el pronombre &#8220;Él&#8221; se refiere a Cristo; Dios aceptó el Sacrificio de Cristo en la Cruz, y todos los que aceptan a Cristo y la Cruz son aceptados con &#8220;Él&#8221;).<br />
36 Envió Palabra Dios a los Hijos de Israel, anunciando la paz por Jesucristo (esta es la Paz que resulta de la Justificación, que viene al instante cuando se acepta a Cristo): (Éste es el Señor de todos:) (Jesucristo es el Señor porque Él ha hecho posible la Salvación para todos aquéllos que creen [Fil. 2:11].)<br />
37 Vosotros sabéis (se refiere a la Vida, el Ministerio, la Muerte, la Resurrección y la Ascensión de Cristo) lo que fue divulgado por toda Judea, comenzando desde Galilea después del Bautismo que Juan predicó (Juan presentó a Cristo);<br />
38 Cuanto a Jesús de Nazaret, cómo Lo ungió Dios con el Espíritu Santo y con Poder (como Hombre, Cristo necesitaba el Espíritu Santo, de seguro ¡nosotros Lo necesitamos también! desde luego, todo lo que Él hizo fue por el Poder del Espíritu): El Cual anduvo haciendo bienes (todo lo que Él hizo era bueno), y sanando a todos los oprimidos del Diablo (sólo Cristo podía hacer esto, y los Creyentes pueden hacer lo mismo únicamente al revestirlos Cristo del Poder por el Espíritu); porque Dios estaba con Él (Dios está con nosotros sólo cuando estamos &#8220;con Él&#8221;).<br />
39 Y nosotros (los Apóstoles y otros) somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de Judea, y en Jerusalén (Jerusalén es deducido porque era el centro de la autoridad religiosa; entonces ellos ya no tenían excusas); Al Cual ellos mataron colgándole en un madero (&#8220;ellos&#8221; se refirió &#8220;al Sanedrín,&#8221; los líderes religiosos de Israel):<br />
40 A Éste levantó Dios al tercer día (Pedro afirma la Resurrección de Cristo), y Lo dio a conocer abiertamente (Jesús se reveló después de la Resurrección a mucha gente);<br />
41 No a todo el pueblo (no a todo Israel), sino a los testigos que Dios antes había ordenado (a aquéllos que tenían la Fe en Él y Creyeron), es a saber, a nosotros que comimos y bebimos con Él, después que resucitó de los muertos (expresa que Jesús no era un espíritu, o una mera aparición, sino más bien un hombre real, físico y vivo).<br />
42 Y nos Mandó que predicásemos al pueblo (presenta la Manera de Dios para difundir el Evangelio), y testificásemos que Él es El Que Dios ha puesto por Juez de vivos (los vivientes) y muertos (hoy Jesús es el Salvador, mañana Él será el Juez).<br />
43 A Éste dan testimonio todos los Profetas (quiere decir que Él cumplió todas las Profecías), de que todos (cualquiera en el mundo) los que en Él creyeren (Cree en Quien y lo Que Él ha hecho, refiriéndose a la Cruz), recibirán perdón de pecados (libertad, liberación, perdón) por Su Nombre (Su Nombre Solo).<br />
EL ESPÍRITU SANTO<br />
44 Estando aún hablando Pedro estas palabras (con respecto a Creer en Él), el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían la Palabra (aunque no existe mucha información sobre esto, este es el momento cuando Cornelio y su casa aceptaron a Cristo, y fueron salvos).<br />
45 Y se espantaron (por lo que vieron al Señor hacer, que no se podía negar) los fieles (creyeron en Cristo) que eran de la Circuncisión (los Judíos), que habían venido con Pedro, de que también sobre los Gentiles se derramase el Don del Espíritu Santo (Cornelio y su casa fueron salvos, y un poco más tarde fueron Bautizados con el Espíritu Santo; ¡vaya qué reunión!).<br />
46 Porque los oían que hablaban en lenguas (es la evidencia inicial física de que ha sido Bautizado con el Espíritu Santo; esto siempre y sin excepción acompaña el Bautismo del Espíritu), y que magnificaban a Dios (quiere decir que dejaban de hablar en lenguas momentáneamente, y luego comenzaban a elogiar a Dios en su lengua natural, magnificando Su Nombre). Entonces respondió Pedro (presenta al Apóstol que estaba por dar otro paso),<br />
47 ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados (habían aceptado a Cristo y habían sido Bautizados con el Espíritu, por eso debían ser Bautizados en Agua, y así se hizo) éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? (Millones de Gentiles desde aquel día han sido Bautizados con el Espíritu Santo.)<br />
48 Y les Mandó bautizar en el Nombre del Señor Jesús (simplemente quiere decir, &#8220;por la Autoridad del Señor&#8221;). Entonces le rogaron que se quedase por algunos días (¡que posiblemente lo hizo!).</p>
<p>Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br />
</span></div>
<p> </p>
<div>
<span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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		<title>El 14 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Nov 2008 10:10:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>lectorbiblicodiario</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/snow.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-387" title="snow" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/snow.jpg?w=270&#038;h=405" alt="snow" width="270" height="405" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 14 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><br />
<span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Ezekiel 20-22:  </strong>El día diez del mes quinto del año séptimo, unos jefes de Israel vinieron a consultar al Señor, y se sentaron frente a mí. Allí el Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, habla con los jefes de Israel y adviérteles que yo, el Señor omnipotente, digo: ¿Así que ustedes vienen a consultarme? ¡Pues juro por mí mismo que no dejaré que me consulten! Lo afirmo yo, el Señor omnipotente. &#8220;¡Júzgalos tú, hijo de hombre; júzgalos tú! Hazles ver las repugnantes prácticas de sus antepasados. Adviérteles que así dice el Señor omnipotente: El día en que elegí a Israel, con la mano en alto le hice un juramento a la descendencia de Jacob. El día en que me di a conocer a ellos en Egipto, volví a hacerles este juramento: ‘Yo soy el Señor su Dios. En aquel día, con la mano en alto les juré que los sacaría de Egipto y los llevaría a una tierra que yo mismo había explorado. Es una tierra donde abundan la leche y la miel, ¡la más hermosa de todas! A cada uno de ellos le ordené que arrojara sus ídolos detestables, con los que estaba obsesionado, y que no se contaminara con los malolientes ídolos de Egipto; porque yo soy el Señor su Dios. &#8220;Sin embargo, ellos se rebelaron contra mí, y me desobedecieron. No arrojaron los ídolos con que estaban obsesionados, ni abandonaron los ídolos de Egipto. Por eso, cuando estaban en Egipto, pensé agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos. Pero decidí actuar en honor a mi *nombre, para que no fuera profanado ante las naciones entre las cuales vivían los israelitas. Porque al sacar a los israelitas de Egipto yo me di a conocer a ellos en presencia de las naciones. &#8220;Yo los saqué de Egipto y los llevé al desierto. Les di mis decretos, y les hice conocer mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. También les di mis sábados como una señal entre ellos y yo, para que reconocieran que yo, el Señor, he consagrado los sábados para mí. Pero el pueblo de Israel se rebeló contra mí en el desierto; desobedeció mis decretos y rechazó mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. ¡Hasta el colmo profanaron mis sábados! Por eso, cuando estaban en el desierto, pensé descargar mi ira sobre ellos y exterminarlos. Pero decidí actuar en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto. &#8220;También con la mano en alto, en el desierto les juré que no los llevaría a la tierra que les había dado, ¡la tierra más hermosa de todas, donde abundan la leche y la miel! Rechazaron mis leyes, desobedecieron mis decretos y profanaron mis sábados, ¡y todo esto lo hicieron por haber andado tras esos ídolos malolientes! Sin embargo, les tuve compasión, y en el desierto no los destruí ni los exterminé. &#8220;Allí en el desierto les dije a sus descendientes: ‘No sigan los preceptos de sus padres; no obedezcan sus leyes ni se contaminen con sus ídolos malolientes. Yo soy el Señor su Dios. Sigan mis decretos, obedezcan mis leyes y observen mis sábados como días consagrados a mí, como señal entre ustedes y yo, para que reconozcan que yo soy el Señor su Dios. &#8220;Sin embargo, los israelitas se rebelaron contra mí. No siguieron mis decretos y no obedecieron mis leyes, que son vida para quienes los obedecen. Además, profanaron mis sábados. Por eso, cuando estaban en el desierto, pensé agotar mi furor y descargar mi ira sobre ellos. Pero me contuve en honor a mi nombre, para que no fuera profanado ante las naciones, las cuales me vieron sacarlos de Egipto. También con la mano en alto les juré en el desierto que los dispersaría entre las naciones. Los esparciría entre los países porque, obsesionados como estaban con los ídolos malolientes de sus antepasados, desobedecieron mis leyes, rechazaron mis decretos y profanaron mis sábados. ¡Hasta les di decretos que no eran buenos y leyes que no daban vida! Los contaminé con sus propias ofrendas, dejándolos ofrecer en sacrificio a sus primogénitos, para horrorizarlos y hacerles reconocer que yo soy el Señor. &#8220;Por tanto, hijo de hombre, habla con el pueblo de Israel y adviértele que yo, el Señor omnipotente, digo: En esto también me ofendieron tus antepasados y me trataron con absoluta infidelidad: Cuando los hice entrar en la tierra que con la mano en alto había jurado darles, cualquier cerro o árbol frondoso que veían les venía bien para hacer sacrificios y presentarme esas ofrendas que tanto me ofenden. Allí quemaban incienso y derramaban sus libaciones. Y les pregunté: ‘¿Qué significa ese santuario pagano que tanto frecuentan? Y hasta el día de hoy ese lugar de culto idolátrico se conoce como ‘santuario pagano. &#8220;Por tanto, adviértele al pueblo de Israel que así dice el Señor omnipotente: ¿Se *contaminarán ustedes a la manera de sus antepasados, y se prostituirán con sus ídolos detestables? Hasta el día de hoy, ustedes se contaminan al hacer sus ofrendas y al sacrificar a sus hijos, pasándolos por fuego en honor a los ídolos malolientes. ¿Y ahora ustedes, israelitas, vienen a consultarme? Juro por mí mismo que no dejaré que me consulten. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. Jamás sucederá lo que ustedes tienen en mente: ‘Queremos ser como las otras naciones, como los pueblos del mundo, que adoran al palo y a la piedra. Yo, el Señor omnipotente, juro por mí mismo que reinaré sobre ustedes con gran despliegue de fuerza y de poder, y con furia incontenible. Los sacaré de las naciones y de los pueblos por donde estaban esparcidos, y los reuniré con gran despliegue de fuerza y de poder, y con furia incontenible. Los llevaré al desierto que está entre las naciones, y allí los juzgaré cara a cara. Así como juzgué a sus antepasados en el desierto de Egipto, también los juzgaré a ustedes. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. Así como el pastor selecciona sus ovejas, también yo los haré pasar a ustedes bajo mi vara y los seleccionaré para que formen parte de la alianza. Apartaré a los rebeldes, a los que se rebelan contra mí, y los sacaré del país donde ahora viven como extranjeros, pero no entrarán en la tierra de Israel. Entonces ustedes reconocerán que yo soy el Señor. &#8220;En cuanto a ustedes, pueblo de Israel, así dice el Señor omnipotente: Si no quieren obedecerme, ¡vayan y adoren a sus ídolos malolientes! Pero no sigan profanando mi santo nombre con sus ofrendas y sus ídolos apestosos. Porque en mi monte santo, el monte elevado de Israel, me adorará todo el pueblo de Israel; todos los que habitan en el país. Yo, el Señor, lo afirmo. Allí los recibiré, y exigiré sus ofrendas y sus primicias, junto con todo lo que quieran dedicarme. Cuando yo los saque a ustedes y los reúna de todas las naciones y pueblos donde estarán esparcidos, en presencia de las naciones los recibiré como incienso agradable y les manifestaré mi santidad. Y cuando yo los lleve a la tierra de Israel, al país que con la mano en alto había jurado a sus antepasados que les daría, entonces reconocerán que yo soy el Señor. Allí se acordarán de su conducta y de todas sus acciones con las que se contaminaron, y sentirán asco de sí mismos por todas las maldades que cometieron. Pueblo de Israel, cuando yo actúe en favor de ustedes, en honor a mi nombre y no según su mala conducta y sus obras corruptas, entonces ustedes reconocerán que yo soy el Señor. Yo, el Señor omnipotente, lo afirmo. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, mira hacia el sur y en esa dirección profetiza contra el bosque del Néguev. Dile: Escucha, bosque del Néguev, la palabra del Señor. Así dice el Señor omnipotente: ‘En medio de ti voy a prender un fuego que devorará todos los árboles, tanto los secos como los verdes. Este incendio no se podrá apagar, y quemará toda la superficie, de norte a sur. Todos los *mortales verán que yo, el Señor, lo he encendido, y no podrá apagarse. &#8221; Entonces yo exclamé: &#8220;¡Ay, Señor omnipotente, todo el mundo anda diciendo que soy un charlatán!&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, vuélvele la espalda a Jerusalén; clama contra sus santuarios, profetiza contra la tierra de Israel, anúnciale que así dice el Señor: Me declaro contra ti. Desenvainaré mi espada y mataré a justos y a malvados por igual. Puesto que he de extirpar de ti tanto al justo como al malvado, mi espada saldrá contra todo el mundo, desde el norte hasta el sur. Así todos sabrán que yo, el Señor, he desenvainado la espada y no volveré a envainarla. &#8220;Y tú, hijo de hombre, con el *corazón quebrantado y en presencia de todo el mundo, llora con amargura. Y cuando te pregunten por qué lloras así, diles que es por la noticia de lo que va a suceder. Esta noticia hará que todos los corazones desfallezcan, que se dejen caer todos los brazos, y que tiemblen todas las rodillas. ¡Ya está por llegar! ¡Ya es una realidad! Yo, el Señor, lo afirmo.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, profetiza y proclama que así dice el Señor: &#8220;¡La espada, la espada, afilada y bruñida!, bruñida para fulgurar y afilada para masacrar. La bruñeron y la afilaron para ponerla en manos del asesino. &#8220;¡Grita y gime, hijo de hombre, que la espada se perfila contra mi pueblo y contra todos los jefes de Israel. Han sido arrojados contra ella, lo mismo que mi pueblo. Por eso, ¡date golpes de pecho! &#8220;El Señor omnipotente afirma: &#8220;Hijo de hombre, profetiza y bate palmas; que hiera la espada, y vuelva a herir. que a todos mantiene amenazados, para que el corazón desfallezca y aumente el número de víctimas. la espada asesina. y afilada para matar. Muévete a diestra y a siniestra, y hiere por todas partes. ¡Exhibe tu filo, espada asesina! También yo batiré palmas y aplacaré mi furor. Yo, el Señor, lo he dicho. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Tú, hijo de hombre, traza dos caminos para que llegue por ellos la espada del rey de Babilonia. Estos dos caminos partirán del mismo país, y a la entrada de cada uno de ellos colocarás una señal que indique a qué ciudad conduce. Traza un camino para que la espada llegue contra Rabá de los amonitas y contra Jerusalén, la ciudad fortificada de Judá. El rey de Babilonia se ha colocado en la bifurcación del camino y consulta los augurios: sacude las saetas, consulta los ídolos domésticos y examina el hígado de un animal. Con su mano derecha ha marcado el destino de Jerusalén: prepara arietes para derribar las puertas, levanta terraplenes y edifica torres de asedio; alza la voz en grito de batalla y da la orden para la matanza. Por las alianzas ya hechas, los habitantes de Jerusalén creerán que se trata de una falsa profecía; pero aquel rey les recordará la iniquidad por la que serán capturados. &#8220;Por eso dice el Señor omnipotente: &#8220;Se les ha recordado su iniquidad, y han quedado al descubierto sus rebeliones; expuestas están sus acciones pecaminosas, ¡y por tanto serán capturados! &#8220;Y en cuanto a ti, príncipe de Israel, infame y malvado, tu día ha llegado; ¡la hora de tu castigo es inminente! Así dice el Señor omnipotente: Quítate el turbante, renuncia a la corona, que todo cambiará. Lo humilde será exaltado y lo excelso será humillado. ¡Ruinas, ruinas, todo lo convertiré en ruinas! Esto no sucederá hasta que venga aquel a quien le asiste el derecho, y a quien le pediré que establezca la justicia. &#8220;Y tú, hijo de hombre, profetiza y declara que esto afirma el Señor omnipotente acerca de los amonitas y de sus insultos: La espada, la espada está desenvainada para la masacre; pulida está para devorar y centellear como relámpago. La espada degollará a esos infames malvados, pues sus visiones son falsas y sus adivinanzas, mentiras. Pero su día ha llegado; ¡la hora de su castigo es inminente! &#8220;¡Espada, vuelve a tu vaina! Allí, en tu tierra de origen, donde fuiste forjada, ¡allí te juzgaré! Sobre ti derramaré mi ira, sobre ti soplaré el fuego de mi furor; te entregaré en manos de gente sanguinaria y destructora. Serás pasto para el fuego; salpicaré con tu sangre todo el país, y borraré tu memoria de la faz de la tierra. Yo, el Señor, lo he dicho. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Tú, hijo de hombre, juzga a la ciudad sanguinaria; denúnciala por todas sus prácticas detestables. Adviértele que así dice el Señor omnipotente: ¡Ay de ti, ciudad que derramas sangre en tus calles, y te contaminas fabricando ídolos malolientes! ¡Cómo provocas tu ruina! Te has hecho culpable por la sangre que has derramado, te has contaminado con los ídolos malolientes que has fabricado; has hecho que se avecine tu hora, ¡has llegado al final de tus años! Por eso te haré objeto de oprobio y de burla entre las naciones y los pueblos. Ciudad caótica y de mala fama, ¡gente de cerca y de lejos se burlará de ti! Mira, ahí tienes a los gobernadores de Israel, que en tus calles abusan del poder sólo para derramar sangre. Tus habitantes tratan con desprecio a su padre y a su madre, oprimen al extranjero, explotan al huérfano y a la viuda. Menosprecian mis objetos sagrados, profanan mis sábados. En ti habita gente que con sus calumnias incita a derramar sangre; gente que come en los santuarios de los montes y que hace cosas detestables. Hay quienes deshonran la cama de su padre y obligan a la mujer a tener relaciones en su período de menstruación. Algunos cometen adulterio con la mujer de su prójimo, otros tienen relaciones vergonzosas con sus nueras, y hasta hay quienes violan a su hermana, ¡a la hija de su propio padre! También hay entre los tuyos quienes aceptan soborno para derramar sangre. Tú practicas la usura y cobras altísimos intereses; extorsionas a tu prójimo y te olvidas de mí. Lo afirma el Señor. &#8220;Pero yo voy a batir palmas en contra de las ganancias injustas que has acumulado, y en contra de la sangre que se ha derramado en tus calles. Y cuando yo te haga frente, ¿podrá resistir tu corazón, y tendrán fuerza tus manos? Yo, el Señor, lo he dicho, y lo cumpliré. Te dispersaré entre las naciones, te esparciré entre los pueblos, y pondré fin a tu inmundicia. Serás una deshonra frente a las naciones, pero sabrás que yo soy el Señor. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, todo el pueblo de Israel se ha vuelto para mí como la escoria del cobre y del estaño, del hierro y del plomo, que se queda en el horno. ¡Son como la escoria de la plata! Por eso, así dice el Señor omnipotente: Como todos ustedes se han convertido en escoria, los voy a reunir en medio de Jerusalén. Así como la plata, el cobre, el hierro, el plomo y el estaño se juntan y se echan en el horno, y se atiza el fuego para fundirlos, así también yo, en mi ira, los juntaré a ustedes y los fundiré. Los amontonaré y atizaré contra ustedes el fuego de mi ira, y los fundiré en medio de la ciudad. Así como se funde la plata en medio del horno, así serán fundidos ustedes en medio de la ciudad, y sabrán que yo, el Señor, he derramado mi ira contra ustedes. &#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, dile a Israel: Tú eres una tierra que no ha sido purificada ni mojada por la lluvia en el día de la ira. Como leones rugientes que despedazan a la presa, hay una conspiración de profetas que devoran a la gente, que se apoderan de las riquezas y de los objetos de valor, y que aumentan el número de viudas. Sus sacerdotes violan mi ley y profanan mis objetos sagrados. Ellos no hacen distinción entre lo sagrado y lo profano, ni enseñan a otros la diferencia entre lo puro y lo impuro. Tampoco le prestan atención a mis sábados, y he sido profanado entre ellos. Los jefes de la ciudad son como lobos que desgarran a su presa; siempre están listos a derramar sangre y a destruir vidas, con tal de lograr ganancias injustas. Los profetas todo lo blanquean mediante visiones falsas y predicciones mentirosas. Alegan que lo ha dicho el Señor omnipotente, cuando en realidad el Señor no les ha dicho nada. Los terratenientes roban y extorsionan a la gente, explotan al indigente y al pobre, y maltratan injustamente al extranjero. Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado! Por eso derramaré mi ira sobre ellos; los consumiré con el fuego de mi ira, y haré recaer sobre ellos todo el mal que han hecho. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221;</p>
<p>Salmo 35:<br />
Defiéndeme, Señor, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo, y acude en mi ayuda. Empuña la lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: &#8220;Yo soy tu *salvación.&#8221; Queden confundidos y avergonzados los que procuran matarme; retrocedan humillados los que traman mi ruina. Sean como la paja en el viento, acosados por el ángel del Señor; sea su senda oscura y resbalosa, perseguidos por el ángel del Señor. Ya que sin motivo me tendieron una trampa, y sin motivo cavaron una fosa para mí, que la ruina los tome por sorpresa; que caigan en su propia trampa, en la fosa que ellos mismos cavaron. Así mi alma se alegrará en el Señor y se deleitará en su salvación; así todo mi ser exclamará: &#8220;¿Quién como tú, Señor? Tú libras de los poderosos a los pobres; a los pobres y necesitados libras de aquellos que los explotan.&#8221; Se presentan testigos despiadados y me preguntan cosas que yo ignoro. Me devuelven mal por bien, y eso me hiere en el alma; pues cuando ellos enfermaban yo me vestía de luto, me afligía y ayunaba. ¡Ay, si pudiera retractarme de mis oraciones! Me vestía yo de luto, como por un amigo o un hermano. Afligido, inclinaba la cabeza, como si llorara por mi madre. Pero yo tropecé, y ellos se alegraron, y a una se juntaron contra mí. Gente extraña, que yo no conocía, me calumniaba sin cesar. Me atormentaban, se burlaban de mí, y contra mí rechinaban los dientes. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a tolerar esto? Libra mi vida, mi única vida, de los ataques de esos leones. Yo te daré gracias en la gran asamblea; ante una multitud te alabaré. No dejes que de mí se burlen mis enemigos traicioneros; no dejes que se guiñen el ojo los que me odian sin motivo. Porque no vienen en son de paz, sino que urden mentiras contra la gente apacible del país. De mí se ríen a carcajadas, y exclaman: &#8220;¡Miren en lo que vino a parar!&#8221; Señor, tú has visto todo esto; no te quedes callado. ¡Señor, no te alejes de mí! ¡Despierta, Dios mío, levántate! ¡Hazme justicia, Señor, defiéndeme! Júzgame según tu justicia, Señor mi Dios; no dejes que se burlen de mí. No permitas que piensen: &#8220;¡Así queríamos verlo!&#8221; No permitas que digan: &#8220;Nos lo hemos tragado vivo.&#8221; Queden avergonzados y confundidos todos los que se alegran de mi desgracia; sean cubiertos de oprobio y vergüenza todos los que se creen más que yo. Pero lancen voces de alegría y regocijo los que apoyan mi causa, y digan siempre: &#8220;Exaltado sea el Señor, quien se deleita en el *bienestar de su siervo.&#8221; Con mi lengua proclamaré tu justicia, y todo el día te alabaré.</p>
<p>Proverbios 23:<br />
6 Cuando te sientes a comer con un gobernante, fíjate bien en lo que tienes ante ti. Si eres dado a la glotonería, domina tu apetito. No codicies sus manjares, pues tal comida no es más que un engaño. 7 No te afanes acumulando riquezas; no te obsesiones con ellas. ¿Acaso has podido verlas? ¡No existen! Es como si les salieran alas, pues se van volando como las águilas. No te sientes a la mesa de un tacaño, ni codicies sus manjares, que son como un pelo en la garganta. &#8220;Come y bebe&#8221;, te dirá, pero no te lo dirá de corazón. 8 Acabarás vomitando lo que hayas comido, y tus cumplidos no habrán servido de nada. 9 A oídos del necio jamás dirijas palabra, pues se burlará de tus sabios consejos. 10 No cambies de lugar los linderos antiguos, ni invadas la propiedad de los huérfanos, porque su Defensor es muy poderoso y contra ti defenderá su causa. 11 Aplica tu corazón a la disciplina y tus oídos al conocimiento. 12 No dejes de disciplinar al joven, que de unos cuantos azotes no se morirá. Dale unos buenos azotes, y así lo librarás del *sepulcro. 13 Hijo mío, si tu corazón es sabio, también mi corazón se regocijará; en lo íntimo de mi ser me alegraré cuando tus labios hablen con rectitud. 14 No envidies en tu corazón a los pecadores; más bien, muéstrate siempre celoso en el temor del Señor. Cuentas con una esperanza futura, la cual no será destruida. 15 Hijo mío, presta atención y sé sabio; mantén tu corazón en el camino recto. No te juntes con los que beben mucho vino, ni con los que se hartan de carne, pues borrachos y glotones, por su indolencia, acaban harapientos y en la pobreza. 16 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana. Adquiere la verdad y la sabiduría, la disciplina y el discernimiento, ¡y no los vendas! El padre del justo experimenta gran regocijo; quien tiene un hijo sabio se solaza en él. ¡Que se alegren tu padre y tu madre! ¡Que se regocije la que te dio la vida! 17 Dame, hijo mío, tu corazón y no pierdas de vista mis caminos. Porque fosa profunda es la prostituta, y estrecho pozo, la mujer ajena. Se pone al acecho, como un bandido, y multiplica la infidelidad de los hombres. 18 ¿De quién son los lamentos? ¿De quién los pesares? ¿De quién son los pleitos? ¿De quién las quejas? ¿De quién son las heridas gratuitas? ¿De quién los ojos morados? ¡Del que no suelta la botella de vino ni deja de probar licores! No te fijes en lo rojo que es el vino, ni en cómo brilla en la copa, ni en la suavidad con que se desliza; porque acaba mordiendo como serpiente y envenenando como víbora. Tus ojos verán alucinaciones, y tu mente imaginará estupideces. Te parecerá estar durmiendo en alta mar, acostado sobre el mástil mayor. Y dirás: &#8220;Me han herido, pero no me duele. Me han golpeado, pero no lo siento. ¿Cuándo despertaré de este sueño para ir a buscar otro trago?&#8221;</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>9</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:<br />
</span><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">LOS<br />
HECHOS DE LOS APÓSTOLES<br />
</span></strong></p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 9<br />
(35 d.C.)<br />
SAULO</span></div>
<p> </p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los Discípulos del Señor (presenta a Pablo como el Líder de persecución de la Iglesia Primitiva), vino al Sumo Sacerdote (si esto fue en el año 34 d.C., Caifás era el Sumo Sacerdote; y volvemos a ver lo malo de la religión),<br />
2 Y demandó de él letras para Damasco a las Sinagogas (explica que la persecución encabezada por Pablo se extendía a otras ciudades), para que si hallase algunos hombres o mujeres de esta secta (describe a la Iglesia Primitiva [Jn. 14:6; Hch. 18:25-26; 19:9, 23; 22:4; 24:14, 22]), los trajese presos a Jerusalén (se refiere a ellos apareciendo ante el Sanedrín, el mismo grupo que Crucificó a Cristo).<br />
3 Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco (unos 281 kilómetros [175 millas] de Jerusalén): súbitamente le cercó un resplandor de luz del Cielo (proclama la apariencia de Cristo en Su Gloria):<br />
4 Y cayendo en tierra (se insinúa que el Poder de Dios lo hizo caer), oyó una voz que le decía, Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues? (¡Tocar a alguien que le pertenece al Señor de modo negativo es tocar al Señor!)<br />
5 Y él dijo, ¿Quién eres, Señor? (Pablo usa esto en la esfera de la Deidad, no meramente como de respeto como algunos lo han afirmado.) Y Él dijo, Yo soy Jesús a quien tú persigues (presenta al Señor que usa el Nombre de Aquel que Pablo odiaba): dura cosa te es dar coses contra el aguijón (tiene referencia a las aguijadas afiladas, colocadas directamente detrás de los bueyes y atadas al arado; darle de patadas causaría dolor agudo).<br />
6 Él, temblando y temeroso, dijo (quedó pasmado y asombrado), ¿Señor, qué quieres que haga? (Constituye el momento en que Pablo fue salvo.) Y el Señor le dice, Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que te conviene hacer (fue el Plan de Dios para Pablo, que, en efecto, cambiaría al mundo).<br />
7 Y los hombres que iban con Saulo, se pararon atónitos (estaban muy conscientes de que algo había pasado, pero no sabían con exactitud lo que era), oyendo a la verdad la voz, mas no viendo a nadie (pero Pablo vio al hombre, y aquel hombre era Cristo).<br />
PABLO CIEGO<br />
8 Entonces Saulo se levantó de tierra; y abriendo los ojos, no veía a nadie (parece que sus ojos fueron cegados por la Gloria del Señor): así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco (Pablo, el campeón de los perseguidores, ahora es guiado como un ciego lo cual él estaba momentáneamente).<br />
9 Donde estuvo tres días sin ver (habla solamente del sentido físico; de hecho, por primera vez puede ver), y no comió, ni bebió (ayunó tres días y noches).<br />
ANANÍAS<br />
10 Había entonces un Discípulo en Damasco llamado Ananías (la palabra &#8220;Discípulo,&#8221; como se usó sin excepción en el Libro de los Hechos, se refiere a los seguidores de Cristo); al cual el Señor dijo en visión, Ananías (en realidad vio al Señor, pero en forma de una Visión). Y él respondió, Heme aquí, Señor (expresa una vasta familiaridad con el Señor, más allá de lo normal).<br />
11 Y el Señor le dijo, Levántate, y ve a la calle que se llama la Derecha (revela la calle, que todavía existe aun después de casi dos mil años), y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo de Tarso (expresa el nombre del hombre que era el azote más célebre contra los seguidores de Cristo en el mundo de aquel entonces): porque, he aquí, él ora (Pablo tenía mucho de qué orar),<br />
12 Y ha visto en visión un varón llamado Ananías (proclama la segunda Visión que Pablo tuvo durante un período muy corto de tiempo), que entra y le pone la mano encima, para que reciba la vista.<br />
13 Entonces Ananías respondió, Señor, he oído de muchos acerca de este hombre (¡qué vacío son a menudo nuestros temores! ¡qué ignorante somos en cuanto de donde se encuentra nuestro mayor bien! pero Dios sabe; dejémosnos confiar en Él), cuántos males ha hecho a tus Santos en Jerusalén (no obstante, el Señor ha cambiado a este hombre, que llegará a ser la bendición más grande para los Santos que jamás hayan visto en la historia):<br />
14 Y aun aquí tiene facultad de los Principales Sacerdotes de prender a todos los que invocan Tu Nombre (Pablo tenía las malas intenciones como antecedentes; pero el Señor invadió aquellas intenciones, cambiándolas completamente).<br />
15 Y le dijo el Señor, Ve (presenta una urgencia que exige la obediencia inmediata de Ananías): porque instrumento escogido me es éste (significa, &#8220;Selección Divina&#8221;), para que lleve Mi Nombre en presencia de los Gentiles, y de Reyes, y de los Hijos de Israel (colocó primero a los &#8220;Gentiles&#8221;; fue la vocación principal de Pablo):<br />
16 Porque Yo le mostraré cuánto le sea necesario que padezca por Mi Nombre (¡totalmente diferente del Evangelio moderno, que, de hecho, no es ningún Evangelio del todo!).<br />
EL ESPÍRITU SANTO<br />
17 Ananías entonces fue, y entró en la casa (obedeció el Mandato del Señor); y poniéndole las manos encima (sobre Pablo), dijo, Saulo hermano (se dirigió a Pablo de esta manera porque Pablo ya fue salvo, y estuvo así durante los tres días y noches anteriores), el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo (esto revela que la persona no es Bautizada con el Espíritu Santo en la conversión, como muchos lo enseñan; de hecho, el Bautismo con el Espíritu Santo es una obra separada de la Gracia, que ocurre después de la conversión [Hch. 2:4; 8:14-17; 19:1-7]).<br />
18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas: y recibió al punto la vista, y levantándose, fue bautizado (fue bautizado en agua, luego de ser Bautizado con el Espíritu Santo).<br />
PREDICANDO A CRISTO<br />
19 Luego comió, fue confortado (se refiere a que terminaba su ayuno de tres días). Y estuvo Saulo por algunos días con los Discípulos que estaban en Damasco (es posible que esto quiere decir que Ananías le presentó a estos seguidores de Cristo; él había venido para detenerlos, y ahora él se une a ellos; ¡qué potente es el Dios que servimos!).<br />
20 Y luego (de inmediato) en las Sinagogas predicaba a Cristo (eran las mismas Sinagogas a las cuales las cartas del Sumo Sacerdote dirigidas a Pablo lo autorizaban a detener a todo Creyente Judío que pertenecía al Nombre de Jesús), diciendo que Éste era el Hijo de Dios (la primera vez en el Libro de los Hechos que se refiere a Jesús por este título).<br />
21 Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían; ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este Nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos a los Principales Sacerdotes? (Significa que aquéllos en las Sinagogas habían estado esperándolo, pero no es lo que él dice ahora.)<br />
22 Empero Saulo mucho más se esforzaba (se refiere a un mayor entendimiento de la Palabra de Dios con el pasar de los días; de hecho, por primera vez, él comprende la Palabra), y confundía a los Judíos que moraban en Damasco, afirmando que Éste es el Cristo (demostrando mediante la Palabra de Dios que, Jesús, era el Mesías).<br />
LOS LÍDERES DE LOS JUDÍOS<br />
23 Y como pasaron muchos días, los Judíos hicieron entre sí consejo de matarle (el perseguidor es perseguido ahora):<br />
24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo (presenta a los Creyentes informándole de la acción propuesta de los Judíos). Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle (también estaba informado; por lo tanto, se iba a escapar por otra ruta).<br />
25 Entonces los Discípulos (los seguidores de Cristo), tomándole de noche, le bajaron por el muro en un canasto.<br />
JERUSALÉN<br />
26 Y cuando vino a Jerusalén (presenta su primera visita después de su conversión), intentaba de juntarse con los Discípulos: mas todos tenían miedo de él, no creyendo que era Discípulo (¡creían que era una estratagema!).<br />
27 Entonces Bernabé, tomándole (presenta el mismo mencionado en Hch. 4:36), lo trajo a los Apóstoles (en realidad sólo se refiere a Pedro y a Santiago, el hermano del Señor [Gál. 1:19]), y les contó cómo él (Pablo) había visto al Señor en el camino (la Visión en el camino a Damasco), y que Él (Jesús) le había hablado, y cómo en Damasco había hablado confiadamente en el Nombre de Jesús (Bernabé había oído de este informe, y ahora testifica de su veracidad).<br />
28 Y él (Pablo) entraba y salía con ellos (los Apóstoles) en Jerusalén (es posible que se refiera a los quince días aproximadamente que él pasó allí, la mayor parte con Simón Pedro [Gál. 1:18]).<br />
29 Y hablaba confiadamente en el Nombre del Señor (él hizo esto, como es obvio, en el mismo centro o núcleo donde Le tenían odio a Jesús), y disputaba con los Griegos (discutía con los Judíos Griegos, es probable que predicaba en las mismas Sinagogas donde él había escuchado a Esteban, y quizás hasta había tenido debates): mas ellos procuraban matarle (presenta el mismo espíritu ahora en su contra que él había presentado contra Esteban).<br />
30 Lo cual, como los hermanos entendieron (sabía acerca de los esfuerzos para matarlo), le acompañaron hasta Cesarea, y le enviaron a Tarso (habla de su casa; como resultado, no oímos más de Pablo hasta en Hch. 11:25).<br />
31 Las Iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria (durante este tiempo la atención de los Judíos hacia los Creyentes se desvió a otras cosas, por lo tanto dando a las Iglesias un descanso de la persecución, a lo menos por un rato), y eran edificadas (sin interrupción, el Señor ahora edifica Su casa); andando en el temor del Señor, y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas (muchas personas fueron salvas).<br />
EL MINISTERIO DE PEDRO<br />
32 Y aconteció, que Pedro recorría toda la región (ahora cambia la atención hacia este Apóstol, y con razón), vino también a los Santos que habitaban en Lydda (se refiere a una ciudad a unos cuarenta y ocho kilómetros [treinta millas] al occidente de Jerusalén).<br />
33 Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, que era paralítico (describe, obviamente, su impotencia).<br />
34 Y le dijo Pedro, Eneas, Jesucristo te sana (se refiere a Pedro que incondicionalmente Le da a Cristo el mérito de estos Milagros): levántate, y hazte tu cama (como señal de su Sanidad Milagrosa). Y luego se levantó (fue sanado al instante, y sanado completamente).<br />
35 Y le vieron todos los que habitaban en Lydda y en Sarón, los cuales se convirtieron al Señor (la palabra &#8220;todos,&#8221; como se da en el Griego original, no necesariamente significa a cada persona de estos sectores, sino más bien a aquéllos que &#8220;lo vieron,&#8221; que sin duda el número era incalculable).<br />
TABITA<br />
36 Entonces en Jope había una Discípula llamada Tabita, que traducida quiere decir Dorcas (era &#8220;Tabita&#8221; en el Sirio y &#8220;Dorcas&#8221; en el Griego; los dos nombres significan &#8220;una gacela&#8221;): ésta era llena de buenas obras y de limosnas que hacía (era una señora de excelente reputación y de amor a Dios).<br />
37 Y aconteció en aquellos días que enfermando, murió (se refiere a los días cuando Pedro se encontraba en Lida; su muerte era inesperada): a la cual, después de lavada, pusieron en una sala (significa que ellos la presentaron para el velorio).<br />
38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los Discípulos (los seguidores de Cristo), oyendo que Pedro estaba allí (nos dice que había una Iglesia en Jope), le enviaron dos hombres, rogándole, no te detengas en venir hasta nosotros (parece ser que esperaban un Milagro, sin tener en cuenta que la mujer estaba muerta).<br />
39 Pedro entonces levantándose, fue con ellos (indica que fue guiado por el Señor para hacer eso). Y al llegar, le llevaron a la sala: donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas (parece indicar que ¡Dorcas era una viuda también!).<br />
40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, oró; y vuelto al cuerpo, dijo, Tabita, levántate (exactamente lo mismo que dijo de Jesús cuando Él resucitó a la hija de Jairo de la muerte [Marc. 5:41]). Y ella abrió los ojos: y viendo a Pedro, se incorporó (presenta a la primera persona que resucitó de la muerte en la Iglesia Primitiva).<br />
41 Y él le dio la mano, y la levantó (una cortesía normal), entonces llamando a los Santos y a las viudas, la presentó viva (ella es una de los pocos en la historia humana que realmente había muerto, y luego vuelto a la vida para contar la historia; todos los que resucitaron estaban relacionados con el Señor).<br />
42 Esto fue notorio por toda Jope (puede imaginarse el impacto que tenía este Milagro); y creyeron muchos en el Señor.<br />
43 Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor (es probable que se refirió a varios meses; como unos ocho años habían ya pasado desde el Pentecostés, durante ese tiempo se predicó el Evangelio a los Judíos nada más; esto está a punto de cambiarse).</p>
<p>Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br />
</span></div>
<p> </p>
<div>
<span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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		<title>El 12 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Nov 2008 10:18:06 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El 12 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria: Ezekiel 14-16: Unos jefes de Israel vinieron a visitarme, y se sentaron frente a mí. Entonces el Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, estas personas han hecho de su corazón un altar de ídolos malolientes, y a su paso han colocado trampas que los hacen pecar. [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=lectorbiblicodiario.wordpress.com&amp;blog=4996693&amp;post=383&amp;subd=lectorbiblicodiario&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;"><a href="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/santa-rita-mts-1-photo.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-384" title="santa-rita-mts-1-photo" src="http://lectorbiblicodiario.files.wordpress.com/2008/11/santa-rita-mts-1-photo.jpg?w=270&#038;h=180" alt="santa-rita-mts-1-photo" width="270" height="180" /></a></span></strong></p>
<p><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">El 12 de Noviembre Lectura Bíblica Diaria:<br />
</span></strong><br />
<span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Ezekiel 14-16:<br />
</strong>Unos jefes de Israel vinieron a visitarme, y se sentaron frente a mí. Entonces el Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, estas personas han hecho de su corazón un altar de ídolos malolientes, y a su paso han colocado trampas que los hacen pecar. ¿Cómo voy a permitir que me consulten? Por tanto, habla con ellos y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: A todo israelita que haya hecho de su corazón un altar de ídolos malolientes, y que después de haber colocado a su paso trampas que lo hagan pecar consulte al profeta, yo el Señor le responderé según la multitud de sus ídolos malolientes. Así cautivaré el corazón de los israelitas que por causa de todos esos ídolos malolientes se hayan alejado de mí. &#8220;Por tanto, adviértele al pueblo de Israel que así dice el Señor omnipotente: ¡*Arrepiéntanse! Apártense de una vez por todas de su idolatría y de toda práctica repugnante. Yo seré quien le responda a todo israelita o inmigrante que resida en Israel y que se haya alejado de mí: al que haya hecho de su corazón un altar de ídolos malolientes, o haya colocado ante sí trampas que lo hayan hecho pecar, y luego haya acudido al profeta para consultarme. Me enfrentaré a él, y de él haré una señal de escarmiento, y lo extirparé de mi pueblo. Así sabrán que yo soy el Señor. &#8220;Si un profeta es seducido y pronuncia un mensaje, será porque yo, el Señor, lo he seducido. Así que levantaré mi mano contra él, y lo haré pedazos en presencia de mi pueblo. Tanto el profeta como quien lo haya consultado cargarán con la misma culpa, para que el pueblo de Israel ya no se aparte de mí ni vuelva a mancharse con sus pecados. Entonces ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, si un país peca contra mí y persiste en su infidelidad, yo levantaré mi mano contra él; le quitaré las provisiones, lo sumiré en el hambre, y arrasaré a sus habitantes y a sus animales. Y aun si Noé, Daniel y Job vivieran en ese país, sólo ellos se salvarían por su justicia. Lo afirmo yo, el Señor omnipotente. &#8220;Y si por todo el país yo mandara bestias feroces que lo arrasaran y lo convirtieran en desierto desolado, de modo que por temor a las fieras nadie se atreviera a pasar, aun si aquellos tres hombres vivieran allí, ni sus hijos ni sus hijas sobrevivirían. Sólo ellos se salvarían, pero el país quedaría desolado. ¡Yo, el Señor omnipotente, lo juro por mí mismo! &#8220;Y si yo enviara guerra sobre ese país y dejara que la espada arrasara la tierra y eliminara a sus habitantes y a sus animales, aun si aquellos tres hombres vivieran allí, ni sus hijos ni sus hijas sobrevivirían. Sólo ellos se salvarían. ¡Yo, el Señor omnipotente, lo juro por mí mismo! &#8220;Y si yo enviara peste a ese país y derramara sobre él mi ira mortal para eliminar a sus habitantes y a sus animales, aun si Noé, Daniel y Job vivieran allí, ni sus hijos ni sus hijas sobrevivirían. Sólo ellos se salvarían por su justicia. ¡Yo, el Señor omnipotente, lo juro por mí mismo! &#8220;Así dice el Señor omnipotente: ¡Peor será cuando mande contra Jerusalén mis cuatro castigos fatales: la guerra, el hambre, las bestias feroces y la peste! Con ellas arrasaré a sus habitantes y a sus animales. Sin embargo, quedarán algunos sobrevivientes que serán liberados y harán salir del exilio a sus hijos y a sus hijas. Cuando lleguen adonde están ustedes, y ustedes vean su conducta y sus obras, se consolarán del desastre que envié contra Jerusalén, y de todo lo que hice contra ella. Ustedes se consolarán cuando vean la conducta y las obras de esa gente, y sabrán que lo que hice contra Jerusalén no fue sin razón. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, ¿en qué supera la leña de la vid a la madera de los árboles del bosque? Esa leña no sirve para hacer muebles, ¡y ni siquiera para hacer una percha! ¡Escasamente sirve para alimentar el fuego! Pero ¿de qué sirve cuando sus extremos se consumen y ya se ha quemado por dentro? Si cuando estaba entera no servía para nada, ¡mucho menos cuando ya ha sido consumida por el fuego! &#8220;Por tanto, así dice el Señor omnipotente: Como la leña de la vid, que sólo sirve para echarla al fuego, así haré con los habitantes de Jerusalén. Voy a enfrentarme a ellos; ¡se han librado de un fuego, pero serán consumidos por otro! Cuando me enfrente a ellos, ustedes sabrán que yo soy el Señor. Convertiré a este país en desolación, porque ha sido infiel. Lo afirma el Señor omnipotente.&#8221; El Señor me dirigió la palabra: &#8220;Hijo de hombre, échale en cara a Jerusalén sus prácticas repugnantes. Adviértele que así dice el Señor omnipotente: Jerusalén, tú eres cananea de origen y de nacimiento; tu padre era amorreo y tu madre, hitita. El día en que naciste no te cortaron el cordón umbilical; no te bañaron, no te frotaron con sal, ni te envolvieron en pañales. Nadie se apiadó de ti ni te mostró compasión brindándote estos cuidados. Al contrario, el día en que naciste te arrojaron al campo como un objeto despreciable. &#8220;Pasé junto a ti, y te vi revolcándote en tu propia sangre y te dije: ¡Sigue viviendo; crece como planta silvestre! &#8221; Tú te desarrollaste, y creciste y te hiciste mujer. Y se formaron tus senos, y te brotó el vello, pero tú seguías completamente desnuda. &#8220;Tiempo después pasé de nuevo junto a ti, y te miré. Estabas en la edad del amor. Extendí entonces mi manto sobre ti, y cubrí tu desnudez. Me comprometí e hice alianza contigo, y fuiste mía. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Te bañé, te limpié la sangre y te perfumé. Te puse un vestido bordado y te calcé con finas sandalias de cuero. Te vestí con ropa de lino y de seda. Te adorné con joyas: te puse pulseras, collares, aretes, un anillo en la nariz y una hermosa corona en la cabeza. Quedaste adornada de oro y plata, vestida de lino fino, de seda y de telas bordadas. Te alimentabas con el mejor trigo, y con miel y aceite de oliva. Llegaste a ser muy hermosa; ¡te sobraban cualidades para ser reina! Tan perfecta era tu belleza que tu fama se extendió por todas las naciones, pues yo te adorné con mi esplendor. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Sin embargo, confiaste en tu belleza y, valiéndote de tu fama, te prostituiste. ¡Sin ningún pudor te entregaste a cualquiera que pasaba! Con tus mismos vestidos te hiciste aposentos idolátricos de vistosos colores, y allí te prostituiste. ¡Algo nunca visto! Con las joyas de oro y plata que yo te había obsequiado, hiciste imágenes masculinas, y con ellas te prostituiste ofreciéndoles culto. Les pusiste tus vestidos bordados, y les ofreciste mi aceite y mi perfume. Como ofrenda de olor fragante les presentaste el alimento que yo te había dado: el mejor trigo, el aceite de oliva y la miel. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;Tomaste también a los hijos y a las hijas que tuviste conmigo y los sacrificaste como alimento a esas imágenes. ¡No te bastaron tus prostituciones! Inmolaste a mis hijos y los pasaste por fuego como ofrenda en honor de esos ídolos. En todas tus repugnantes prácticas y prostituciones no te acordaste de los días de tu infancia, cuando estabas completamente desnuda y te revolcabas en tu propia sangre. &#8220;¡Ay de ti, ay de ti! afirma el Señor omnipotente. Para colmo de tus perversidades, construiste prostíbulos en cada plaza. ¡No hubo esquina donde no te exhibieras para prostituirte! Te abriste de piernas a cualquiera que pasaba, y fornicaste sin cesar. Te acostaste con los egipcios, tus vecinos de grandes genitales, y para enfurecerme multiplicaste tus fornicaciones. Yo levanté mi mano para castigarte y reduje tu territorio; te entregué a las ciudades filisteas, que se avergonzaban de tu conducta depravada. Una y otra vez fornicaste con los asirios, porque eras insaciable. Lo mismo hiciste con los comerciantes de Babilonia, y ni así quedaste satisfecha. &#8220;¡Qué mente tan depravada la tuya! afirma el Señor omnipotente. ¡Te comportabas como una vil prostituta! Pero cuando en cada plaza armabas un prostíbulo y te exhibías en cada esquina, no te comportabas como una prostituta, ¡pues no cobrabas nada! &#8220;¡Adúltera! Prefieres a los extraños, en vez de a tu marido. A todas las prostitutas se les paga; tú, en cambio, les pagas a tus amantes. Los sobornas para que vengan de todas partes a acostarse contigo. En tu prostitución has sido diferente de otras mujeres: como nadie se te ofrecía, tú pagabas en vez de que te pagaran a ti. ¡En eso sí eras diferente de las demás! &#8220;Por tanto, prostituta, escucha la palabra del Señor. Así dice el Señor omnipotente: Has expuesto tus vergüenzas y exhibido tu desnudez al fornicar con tus amantes y con tus malolientes ídolos; a éstos les has ofrecido la sangre de tus hijos. Por tanto, reuniré a todos tus amantes, a quienes brindaste placer; tanto a los que amaste como a los que odiaste. Los reuniré contra ti de todas partes, y expondré tu desnudez ante ellos, y ellos te verán completamente desnuda. Te juzgaré como a una adúltera y homicida, y derramaré sobre ti mi ira y mi celo. Te entregaré en sus manos, y ellos derribarán tus prostíbulos y demolerán tus puestos. Te arrancarán la ropa y te despojarán de tus joyas, dejándote completamente desnuda. Convocarán a la asamblea contra ti, y te apedrearán y te descuartizarán a filo de espada. Incendiarán tus casas, y en presencia de muchas mujeres ejecutarán la sentencia contra ti. Yo pondré fin a tu prostitución, y ya no volverás a pagarles a tus amantes. Así calmaré mi ira contra ti y se apaciguarán mis celos; me quedaré tranquilo y sin enojo. Yo te hago responsable de tu conducta por haberte olvidado de los días de tu infancia, por haberme irritado con todas estas cosas, y por haber agregado infamia a tus prácticas repugnantes. Lo afirma el Señor. &#8220;Los que acostumbran citar refranes, dirán esto de ti: ‘De tal palo, tal astilla. Tú eres igual a tu madre, que despreció a su marido y a sus hijos; eres igual a tus hermanas, que despreciaron a sus maridos y a sus hijos. La madre de ustedes era hitita, y su padre, amorreo. Tu hermana mayor es Samaria, ubicada al norte de ti con sus aldeas. Tu hermana menor es Sodoma, ubicada al sur de ti con sus aldeas. No sólo has seguido su conducta, sino que has actuado según sus prácticas repugnantes. En poco tiempo llegaste a ser peor que ellas. Yo, el Señor, lo juro por mí mismo: ni tu hermana Sodoma ni sus aldeas hicieron jamás lo que tú y tus aldeas han hecho. Tu hermana Sodoma y sus aldeas pecaron de soberbia, gula, apatía, e indiferencia hacia el pobre y el indigente. Se creían superiores a otras, y en mi presencia se entregaron a prácticas repugnantes. Por eso, tal como lo has visto, las he destruido. ¡Pero ni Samaria ni sus aldeas cometieron la mitad de tus pecados! Tú te entregaste a más prácticas repugnantes que ellas, haciendo que ellas parecieran justas en comparación contigo. Ahora tú, carga con tu desgracia; porque son tantos tus pecados que has favorecido a tus hermanas al hacerlas parecer más justas que tú. ¡Avergüénzate y carga con tu desgracia! Has hecho que tus hermanas parezcan más justas que tú. &#8220;Pero yo cambiaré su suerte, la suerte de Sodoma y de Samaria, con sus respectivas aldeas, y haré lo mismo contigo. Así cargarás con tu desgracia y te avergonzarás de todo lo que hiciste, y les servirás de consuelo. Tú y tus dos hermanas, con sus respectivas aldeas, volverán a ser como antes. ¿Acaso no te burlabas de tu hermana Sodoma en tu época de orgullo, antes de que se hiciera pública tu maldad? Ahora te has vuelto el hazmerreír de las aldeas edomitas y filisteas, ¡y por todas partes te desprecian! Sobre tus hombros llevas el peso de tu infamia y de tus prácticas repugnantes. Lo afirma el Señor. &#8220;Así dice el Señor omnipotente: Te daré tu merecido, porque has menospreciado el juramento y quebrantado la alianza. Sin embargo, yo sí me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de tu infancia, y estableceré contigo una alianza eterna. Tú te acordarás de tu conducta pasada, y te avergonzarás cuando yo acoja a tus hermanas, la mayor y la menor, para dártelas como hijas, aunque no participan de mi alianza contigo. Yo estableceré mi alianza contigo, y sabrás que yo soy el Señor. Cuando yo te perdone por todo lo que has hecho, tú te acordarás de tu maldad y te avergonzarás, y en tu humillación no volverás a jactarte. Lo afirma el Señor omnipotente. &#8220;</p>
<p><strong>Salmo 33:</strong><br />
Canten al Señor con alegría, ustedes los justos; es propio de los íntegros alabar al Señor. Alaben al Señor al son del arpa; entonen alabanzas con el decacordio. Cántenle una canción nueva; toquen con destreza, y den voces de alegría. La palabra del Señor es justa; fieles son todas sus obras. El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor. Por la palabra del Señor fueron creados los cielos, y por el soplo de su boca, las estrellas. Él recoge en un cántaro el agua de los mares, y junta en vasijas los océanos. Tema toda la tierra al Señor; hónrenlo todos los pueblos del mundo; porque él habló, y todo fue creado; dio una orden, y todo quedó firme. El Señor frustra los planes de las naciones; desbarata los designios de los pueblos. Pero los planes del Señor quedan firmes para siempre; los designios de su *mente son eternos. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que escogió por su heredad. El Señor observa desde el cielo y ve a toda la humanidad; él contempla desde su trono a todos los habitantes de la tierra. Él es quien formó el *corazón de todos, y quien conoce a fondo todas sus acciones. No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente. Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar. Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor; él los libra de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida. Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo. En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti.</p>
<p></span><span style="font-family:Trebuchet MS;"><strong>Proverbios 21:<br />
</strong>En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado. A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los corazones. Practicar la justicia y el derecho lo prefiere el Señor a los sacrificios. Los ojos altivos, el corazón orgulloso y la lámpara de los malvados son pecado. Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso! La fortuna amasada por la lengua embustera se esfuma como la niebla y es mortal como una trampa. La violencia de los malvados los destruirá, porque se niegan a practicar la justicia. Torcido es el camino del culpable, pero recta la conducta del hombre honrado. Más vale habitar en un rincón de la azotea que compartir el techo con mujer pendenciera. El malvado sólo piensa en el mal; jamás se compadece de su prójimo. Cuando se castiga al insolente, aprende el inexperto; cuando se instruye al sabio, el inexperto adquiere conocimiento. El justo se fija en la casa del malvado, y ve cuando éste acaba en la ruina. Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda. El regalo secreto apacigua el enojo; el obsequio discreto calma la ira violenta. Cuando se hace justicia, se alegra el justo y tiembla el malhechor. Quien se aparta de la senda del discernimiento irá a parar entre los muertos. El que ama el placer se quedará en la pobreza; el que ama el vino y los perfumes jamás será rico. El malvado pagará por el justo, y el traidor por el hombre intachable. Más vale habitar en el desierto que con mujer pendenciera y de mal genio. En casa del sabio abundan las riquezas y el perfume, pero el necio todo lo despilfarra. El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra. El sabio conquista la ciudad de los valientes y derriba el baluarte en que ellos confiaban. El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias. Orgulloso y arrogante, y famoso por insolente, es quien se comporta con desmedida soberbia. La codicia del perezoso lo lleva a la muerte, porque sus manos se niegan a trabajar; todo el día se lo pasa codiciando, pero el justo da con generosidad. El sacrificio de los malvados es detestable, y más aún cuando se ofrece con mala intención. El testigo falso perecerá, y quien le haga caso será destruido para siempre. El malvado es inflexible en sus decisiones; el justo examina su propia conducta. De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo. Se alista al caballo para el día de la batalla, pero la victoria depende del Señor.</p>
<p>El Libro de Los Hechos Capítulo <strong>7</strong> del Nuevo Testamento del Expositor por Jimmy Swaggart:<br />
</span><strong><span style="font-family:Trebuchet MS;">LOS<br />
HECHOS DE LOS APÓSTOLES<br />
</span></strong></p>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">CAPÍTULO 7<br />
(33 d.C.)<br />
LA DEFENSA DE ESTEBAN</span></div>
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<span style="font-family:trebuchet ms;">EL Sumo Sacerdote dijo entonces, ¿Es esto así? (¡Investigaba acerca de los cargos!)<br />
2 Y él (Esteban) dijo, Varones hermanos y padres, oíd (con la intención de dirigirse a la jerarquía religiosa de Israel); El Dios de la Gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán (no nos explica exactamente lo que fue esta apariencia, ya sea visible o que el Señor había usado a alguien para entregar el Mensaje; el lugar exacto en aquella tierra era Ur de los Caldeos [Gén. 15:7]),<br />
3 Y le dijo, Sal de tu tierra (se relaciona a un pueblo que tenía que ver con la adoración de ídolos) y de tu parentela (en efecto, dice que ellos eran adoradores de ídolos también), y ven a la tierra que te mostraré (se refiere a la tierra de Canaán).<br />
4 Entonces salió de la tierra de los Caldeos, y habitó en Harán (de casi 1.050 kilómetros [700 millas] al norte de Ur de los Caldeos; él se quedó allí por unos dos o tres años): y de allí, muerto su padre, le traspasó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora (la tierra de Canaán).<br />
5 Y (Dios) no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie (quiere decir que Abraham personalmente nunca poseyó nada de la tierra de Canaán, excepto la &#8220;Cueva de Macpela,&#8221; que fue usada como lugar de entierro para él y Sara [Gén. 23]): mas le prometió que se la daría en posesión, y a su simiente después de él (se refiere a la semilla de Isaac, no de Ismael [Gén. 17:19]), no teniendo hijo (para que todo esto se cumpliera, Abraham y Sara debían tener un heredero, que al final lo tuvieron, en Isaac).<br />
6 Y le habló Dios así (tiene que ver con la Profecía dada a Abraham por el Señor con respecto al futuro de su semilla), Que su simiente sería extranjera en tierra ajena (Egipto); y que los reducirían a servidumbre y maltratarían, por cuatrocientos años (toda la duración de la Dispensación de Promesa [Abraham a Moisés] era de 430 años [Éx. 12:40; Gál. 3:14-17]; los 400 años de Gén. 15:13 y Hch. 7:6 deben calcularse desde la confirmación de Isaac como la semilla cuando Ismael fue expulsado [Gén. 21:12; Gál. 4:30]; fue cinco años después del nacimiento de Isaac).<br />
7 Mas Yo juzgaré, dijo Dios, la nación a la cual serán siervos (habla de Egipto [Éx. 1:1-14; 31]): y después de esto saldrán y Me servirán en este lugar (los Hijos de Israel fueron librados de la esclavitud Egipcia y se les dieron la Tierra Prometida, a la cual Esteban se refiere como &#8220;este lugar&#8221;).<br />
8 Y (Dios) le dio (a Abraham) el Pacto de la Circuncisión (se refiere al Convenio Abrámico de Gén. 12:1-3; 17:9-27, y no al Convenio Mosaico que continuaba con la Circuncisión, pero no la originó): y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los Doce Patriarcas (expresa que sus hijos eran los Doce Jefes de las Tribus de Israel, y los que quedaron bajo el mismo Convenio de la Circuncisión).<br />
9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a José para Egipto (tenían envidia de él, por lo que fue elegido por su padre Jacob para heredar la Primogenitura [I Crón. 5:1-2]): pero Dios estaba con él (¡los hombres gobiernan, pero Dios domina!),<br />
10 Y le libró de todas sus tribulaciones (no dice que no habían aflicciones, sino que el Señor liberó a José de toda trampa instigada por Satanás), y le dio gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto; el cual le puso por Gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa (¡describe, para variar, a un gobernador sabio!).<br />
11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán (se refiere al hambre durante siete años), y grande tribulación: y nuestros padres no hallaban alimentos (todo esto fue orquestado deliberadamente por el Señor, a fin de que Su Plan fuera llevado a cabo con respecto a la Nación de Israel).<br />
12 Y cuando oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez (él envió a sus hijos).<br />
13 Y en la segunda, José fue conocido de sus hermanos (se refiere al segundo viaje a Egipto donde José los puso a prueba [Gén. 45:1-28]); y fue sabido de Faraón cual era la parentela de José (fueron presentados al Faraón, con José que procuraba obtener permiso para traer a su familia a Egipto).<br />
14 Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob (es simbólico de la Segunda Venida, cuando al fin vendrá Israel a Jesús), y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas (setenta y cinco almas; Esteban incluía a los cinco hijos de Manasés y Efraín; Gén. 46:27 y Deut. 10:22 menciona a las setenta personas que entraron en Egipto, pero no incluyeron a estos cinco).<br />
15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él y nuestros padres (aunque su vida y Ministerio estaban en Egipto, su corazón estaba en Canaán),<br />
16 Los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que compró Abraham a precio de dinero de los hijos de Hamor de Siquem (se refiere a &#8220;Siquem&#8221; de Gén. 23:6-20; 33:19; 47:30; 49:29; 50:5; Éx. 13; 19; Jos. 24:32; estaba en Canaán).<br />
17 Mas cuando se acercaba el tiempo de la Promesa (el momento adecuado de Dios es tan importante como Su Promesa), la cual Dios había jurado a Abraham (la Promesa de Dios tiene que ver con la Tierra de Canaán dado a los Hijos de Israel), el pueblo (los Israelitas) creció y se multiplicó en Egipto,<br />
18 Hasta que se levantó otro rey (otro Faraón) en Egipto que no conocía a José (¡quiere decir que este nuevo Faraón no tenía ningún respeto por el pasado de Egipto con respecto a José, y en consecuencia no tenía ningún respeto para los Israelitas, el pueblo de José!).<br />
19 Éste, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres (expresaba tal lo que fue permitido por el Señor, y con propósito y razón; si este Faraón los hubiese tratado con cortesía, ellos no hubieran deseados salir de Egipto), a fin de que pusiesen a peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación (se refiere a la orden del Faraón de que mataran al nacer todos los bebés varones de los Israelitas).<br />
20 En aquel mismo tiempo nació Moisés (indica otro paso en el Plan de Dios para la liberación de Israel), y fue agradable a Dios (describe la apariencia del niño), y fue criado tres meses en casa de su padre (corresponde al tiempo durante el cual sus padres lo escondieron, para que no lo mataran como lo exigía el Faraón de todos los varoncitos recién nacidos):<br />
21 Mas siendo puesto al peligro (se refiere al tiempo cuando él no podía más estar escondido), la hija de Faraón le tomó, y le crió como a hijo suyo (otra vez, fue orquestado por el Señor).<br />
22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los Egipcios (muy educado), y era poderoso en sus dichos y hechos (Josefo dice que Moisés al final llegó a ser un General en el Ejército Egipcio, y derrotó a los Etíopes).<br />
23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años (corresponde a los años que pasó Moisés en la Corte del Faraón), subió en su corazón visitar a sus hermanos los Hijos de Israel (anteriormente no parece que estaba demasiado ocupado con la situación &#8220;de sus hermanos&#8221;).<br />
24 Y como vio a uno que era injuriado, le defendió (el Espíritu Santo comienza a dirigir a Moisés en esta dirección), e hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado (Moisés tuvo el motivo correcto, pero lo que sucedió fue lo incorrecto):<br />
25 Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano (la estructura de esta frase nos dice que el Señor definitivamente trataba con Moisés sobre la liberación de los Hijos de Israel; ¡sin embargo, la gente no estaba lista y tampoco Moisés!): mas ellos no lo habían entendido.<br />
26 Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz (estos dos Israelitas estaban enojados el uno con el otro), diciendo, Varones, hermanos sois; ¿por que os injuriáis los unos a los otros? (Este interrogante iba a producir una respuesta que él no anticipaba.)<br />
27 Entonces el que injuriaba (rechazaba el liderazgo de Moisés) a su prójimo, le empujó (a Moisés), diciendo, ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros? (Como se mencionó, ni Moisés ni la gente estaban preparados para la liberación.)<br />
28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio? (Era claro que Moisés no se dio cuenta que el asesinato del Egipcio era notorio; no obstante, ¡otros lo habían visto!)<br />
29 A esta palabra Moisés huyó (Moisés se daría cuenta muy pronto que el Faraón también lo sabía y estaba airado, por eso huyó de Egipto [Éx. 2:14-15]), y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos (sus nombres eran Gersón y Eliezer [Éx. 2:22; 18:3-4]).<br />
30 Y cumplidos cuarenta años (sólo se tomó poco tiempo para sacar a Moisés de Egipto, pero cuarenta años para sacar el Egipto de Moisés; ¡la carne muere con dificultad!), un Ángel le apareció en el desierto del Monte Sinaí, en fuego de llama de una zarza (era en realidad Dios Mismo que se le apareció a Moisés [Éx. 3:2; 4:17]).<br />
31 Entonces Moisés mirando (la zarza ardiente), se maravilló de la visión: y llegándose para considerar, fue hecha a él Voz del Señor (después de cuarenta años, el Señor habla),<br />
32 Yo soy el Dios de tus padres, y el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob (en esencia, dice que Él era El Mismo Quién les había hablado; también significa que ellos estaban vivos en aquel mismo momento, en realidad en el Paraíso). Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar (Éx. 3:6).<br />
33 Y le dijo el Señor (comienza un escenario que terminaría unos cuarenta años más tarde), Quita los zapatos de tus pies: porque el lugar en que estás es Tierra Santa (quitarse los zapatos significaba que Moisés iba a reununciar toda su posesión; los esclavos no usaban zapatos, y él, en efecto, sería un esclavo de Cristo, tal como Pablo).<br />
34 Bien he visto la aflicción de Mi pueblo que está en Egipto (Dios ve todo y sabe todo), y he oído el gemido de ellos (sufrir bajo la carga impuesta por los capataces Egipcios, que tipifican a Satanás), y he descendido para librarlos (Él los liberó usando un cordero inmolado y poniendo la sangre en los postes de la puerta, en esencia la Cruz; la Cruz es aún la única forma de Liberación [Éx. 12:13]). Ahora pues, ven, te enviaré a Egipto (presenta una de las comisiones más espantosas dada al hombre).<br />
35 A este Moisés, al cual habían rehusado, diciendo, ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? (La intención del Espíritu Santo por medio de Esteban de demostrar que el Jesús que ellos habían rechazado y crucificado era su único Salvador Presente y Eterno.) a éste envió Dios por príncipe y redentor con la mano del Ángel que le apareció en la zarza (el Sanedrín estaba demasiado familiar con esto; sin embargo, ellos de seguro entendieron la implicación).<br />
36 Éste los sacó (se refiere a Egipto, pero también tiene la intención de transferir la Liberación efectuada en cada pecador Creyente al momento de venir a Cristo), habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto (él manifestó Su gran Poder a Egipto, para que los Egipcios no tuvieran excusa), y en el Mar Rojo (manifiesta el mayor Milagro que jamás se había realizado hasta aquel momento), y en el desierto por cuarenta años (se refiere a la protección Divina de Dios para este período, aunque era Su Voluntad que ellos estuvieran allí solamente por unos dos años, ¡si acaso!).<br />
37 Éste es el Moisés, el cual dijo a los Hijos de Israel (describe a Esteban que ya expone el hecho del Cristianismo, aunque no fue llamado así en esa época), Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; a Él oiréis (señala directamente a Jesús como el cumplimiento de aquella Profecía dada por Moisés hace tanto tiempo).<br />
38 Éste es aquél (Moisés) que estuvo en la Congregación en el desierto con el Ángel que le hablaba en el Monte Sinaí (en realidad se refiere a Dios Mismo, Quien le dio la Ley a Moisés), y con nuestros padres (se refiere al hecho de que los Ancianos de Israel, debían ayudar a Moisés, ¡pero prefirieron hacer lo contrario!): y recibió las palabras de vida para darnos (se refiere a la Ley de Moisés):<br />
39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer (señala la historia de Israel, que al final condujo a su destrucción), antes le desecharon (si Dios no hubiera intervenido, por lo menos unas cuantas veces, ellos hubieran matado a Moisés), y se apartaron de corazón a Egipto (apunta justo al problema; sus &#8220;corazones&#8221; estaban todavía en Egipto, así como los corazones de muchos Creyentes que hoy en día están todavía en el mundo),<br />
40 Diciendo a Aarón, Haznos dioses que vayan delante de nosotros (expresa que al final el pecado fue lo que destruyó a Israel): porque a este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido (mientras que Dios preparaba grandes cosas para ellos, ¡ellos se preparaban a adorar a los ídolos!).<br />
41 Y entonces hicieron un becerro (era su ídolo), y ofrecieron sacrificio al ídolo (es probable que representaba a un Cordero, pero en tiempos por venir incluiría el sacrificio humano), y en las obras de sus propias manos se regocijaban (es todavía el problema en la actualidad, la Iglesia no tiene mucho deseo de apoyarse únicamente en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz; muchos prefieren la Salvación &#8220;de sus propias manos&#8221;).<br />
42 Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del Cielo (se refiere al sol, la luna y las estrellas); como está escrito en el Libro de los Profetas, ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel? (Mientras Israel ofrecía Sacrificios, no eran siempre ofrecidos a Dios. &#8220;¡Me ofrecisteis&#8221; es enfático!)<br />
43 Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloc (se refiere al nombre de la Deidad Amonita principal a quien se le ofrecían niños por el fuego [Lev. 18:21; 20:2; Deut. 18:10; II Rey. 16:3; 26:6; 23:10; Jer. 19:5; 32:35]), Y la estrella de vuestro dios Renfán, Figuras que os hicisteis para adorarlas (este era el dios de la estrella de Babilonia): Os transportaré pues, más allá de Babilonia (Esteban cita Amós 5:25-27; sin embargo, él usó el nombre &#8220;Babilonia&#8221; mientras Amós usó el nombre &#8220;Damasco&#8221;; los dos estaban en lo cierto).<br />
44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios (quiere decir que Dios les dio el &#8220;Tabernáculo&#8221; más los artículos de las Vasijas Sagradas, a fin de que Su Pueblo pudiera tener un modo de adorarlo), hablando a Moisés que lo hiciese según la forma que había visto (indica el diseño exclusivamente por el Señor, que quiere decir que Moisés no debía desviarse de aquel diseño).<br />
45 El cual recibido, metieron también nuestros padres con Josué (Josué es la misma palabra Hebrea que se usa en el Nuevo Testamento en el Griego por Jesús) en la posesión de los Gentiles (se refiere a la Tierra de Canaán), que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David (a un período de aproximadamente quinientos años; durante aquel tiempo, las victorias eran escasas);<br />
46 El cual halló gracia delante de Dios (se refiere a David), y pidió hallar una morada para el Tabernáculo para el Dios de Jacob (se refiere al Arca del Pacto llevado a Jerusalén, después de estar abandonado por unos setenta años [II Sam. 6:12; Sal. 132:6]).<br />
47 Mas Salomón Le (Dios) edificó casa (se le dieron los planos a David, pero fue Salomón, su hijo, quien construyó la casa).<br />
48 Si bien el Altísimo no habita en Templos hechos de mano (se refiere a la oración ofrecida por Salomón en la dedicación del Templo [I Rey. 8:27]); como el Profeta dice (esta frase debería estar en el siguiente Versículo, porque se refiere a Isaías),<br />
49 El Cielo es Mi Trono, y la Tierra es el Estrado de Mis Pies (Dios es más grande y mayor que cualquier cosa): ¿Qué casa Me edificaréis? dice el Señor (el Templo debía ser simplemente una medida interina hasta que Cristo viniera): ¿O cuál es el lugar de Mi reposo? (Israel había venido al lugar donde ellos creyeron que el Templo era un fin en sí mismo. Ellos no lo vieron como un paso hacia una meta última. El &#8220;reposo&#8221; se encuentra solamente en Cristo [Mat. 11:28-30].)<br />
50 ¿No hizo Mi Mano todas estas cosas? (Él ha hecho el Cielo y la Tierra y todo dentro de los mismos, entonces, ¿por qué querría Él limitarse totalmente a un pequeño edificio como en la Tierra?)<br />
51 Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos (demuestra a Esteban usando el mismo lenguaje que Moisés cuando él llevó la reprimenda de Dios a Israel [Deut. 10:16]), vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros (todo lo que Dios lleva a cabo en la Tierra es por la Persona y Oficina del Espíritu Santo; resistir a Él es resistir a Dios, ya que Él es Dios; ellos resistieron a Él al resistir el Plan de Dios, Quien era y Lo Que era Jesucristo).<br />
52 ¿A cuál de los Profetas no persiguieron vuestros padres? (Es muy similar a lo que Cristo declaró [Mat. 5:12; 23:30-31, 34-37; Luc. 13:33-34]) y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo (mataron a los Profetas que señalaron Al Que ha de venir, es decir, a Jesús); del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores (no hay nada más fuerte que podría decir con respecto a ellos; ¡qué diferencia es de la mayoría de la Predicación moderna!):<br />
53 Que recibisteis (Israel) la Ley (la Ley de Moisés) por disposición de Ángeles (se refiere a los inumerables Ángeles que estaban presentes y acostumbrados a ayudar a entregar la Ley de Moisés a Israel [Sal. 68:17]), y no la guardasteis (¡contradecía sus afirmaciones!).<br />
LA RESPUESTA SUYA<br />
54 Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones (se refiere a que el Espíritu Santo tomó muy en serio las palabras de Esteban, que en efecto, eran &#8220;las Palabras del Señor&#8221;), y crujían los dientes contra él (expresa su respuesta a Esteban y al Espíritu Santo).<br />
55 Mas él, estando lleno de Espíritu Santo (es la segunda vez que se menciona de él [Hch. 6:5]), puestos los ojos en el Cielo (quiere decir que Esteban vio algo en el Cielo que de inmediato cautivó su atención), vio la Gloria de Dios (él vio el Trono de Dios), y a Jesús que estaba a la Diestra de Dios (por lo general, presentan a Cristo sentando a la Diestra de Dios [Heb. 1:3], pero aquí Él es visto de pie, como que se levanta para dar la bienvenida a Su Fiel mártir y para colocar en su cabeza la Corona de Vida),<br />
56 Y dijo, He aquí, veo los Cielos abiertos (proclama a Jesús en Su Gloria como Dios, así como que el Cielo se había abierto para ver a Jesús en Su humillación en la Tierra como Hombre [Jn. 1:51]), y al Hijo del Hombre que está a la Diestra de Dios (declara Su lugar legítimo en virtud de Sus logros y exaltación a la Gloria original [Jn. 17:5; Ef. 1:20-23; Fil. 2:9-11; Heb. 1:3-4]).<br />
57 Entonces ellos (los miembros del Sanedrín) dando grandes voces (si hubieran pedido a gritos en Arrepentimiento, el futuro de Israel hubiera sido cambiado drásticamente para la mejoría), se taparon sus oídos (quiere decir que ya no quisieron oír nada de lo que él quiso decir), y arremetieron unánimes contra él (todo el liderazgo religioso de Israel fue culpable),<br />
58 Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban (era su respuesta a la súplica a Dios por sus almas): y los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven (se quitaron la ropa exterior para estar ágil y poder lanzar piedras a su víctima con mayor fuerza) que se llamaba Saulo (expresa la primera mención de este hombre que tendría el mayor impacto positivo en el Cristianismo que cualquier otro ser humano que jamás ha vivido; la muerte de Esteban, sin duda, jugaba un papel en la conversión posterior de Pablo).<br />
59 Y apedrearon a Esteban, invocando él (indica una ofensa monstruosa de parte de sus asesinos; debemos recordar, él fue asesinado por los líderes religiosos de Israel) y diciendo, Señor Jesús, recibe mi espíritu (demuestra a Esteban ofreciendo Adoración Divina a Jesucristo en la forma más sublime, y en el momento más solemne de su vida).<br />
60 Y puesto de rodillas, clamó a gran voz, Señor, no les imputes este pecado (lo presenta muriendo de rodillas, sin ningún rencor hacia sus asesinos). Y habiendo dicho esto, durmió (representa el cuerpo quedándose dormido, mientras su alma y espíritu al instante se fueron para estar con Jesús; debido a lo que Jesús hizo en la Cruz, la muerte se contempla ya simplemente como estar dormido).</p>
<p>Primera Corintios Capítulo 13:<br />
Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño. Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.</p>
<p>Hebreos 10:35-12:4<br />
Así que no pierdan la confianza, porque ésta será grandemente recompensada. Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido. Pues dentro de muy poco tiempo, &#8220;el que ha de venir vendrá, y no tardará. Pero mi justo vivirá por la fe. Y si se vuelve atrás, no será de mi agrado.&#8221; Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás y acaban por perderse, sino de los que tienen fe y preservan su vida. Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos. Por la fe entendemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de modo que lo visible no provino de lo que se ve. Por la fe Abel ofreció a Dios un sacrificio más aceptable que el de Caín, por lo cual recibió testimonio de ser justo, pues Dios aceptó su ofrenda. Y por la fe Abel, a pesar de estar muerto, habla todavía. Por la fe Enoc fue sacado de este mundo sin experimentar la muerte; no fue hallado porque Dios se lo llevó, pero antes de ser llevado recibió testimonio de haber agradado a Dios. En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe. Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa, porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor. Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa. Así que de este solo hombre, ya en decadencia, nacieron descendientes numerosos como las estrellas del cielo e incontables como la arena a la orilla del mar. Todos ellos vivieron por la fe, y murieron sin haber recibido las cosas prometidas; más bien, las reconocieron a lo lejos, y confesaron que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Al expresarse así, claramente dieron a entender que andaban en busca de una patria. Si hubieran estado pensando en aquella patria de donde habían emigrado, habrían tenido oportunidad de regresar a ella. Antes bien, anhelaban una patria mejor, es decir, la celestial. Por lo tanto, Dios no se avergonzó de ser llamado su Dios, y les preparó una ciudad. Por la fe Abraham, que había recibido las promesas, fue puesto a prueba y ofreció a Isaac, su hijo único, a pesar de que Dios le había dicho: &#8220;Tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.&#8221; Consideraba Abraham que Dios tiene poder hasta para resucitar a los muertos, y así, en sentido figurado, recobró a Isaac de entre los muertos. Por la fe Isaac bendijo a Jacob y a Esaú, previendo lo que les esperaba en el futuro. Por la fe Jacob, cuando estaba a punto de morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyándose en la punta de su bastón. Por la fe José, al fin de su vida, se refirió a la salida de los israelitas de Egipto y dio instrucciones acerca de sus restos mortales. Por la fe Moisés, recién nacido, fue escondido por sus padres durante tres meses, porque vieron que era un niño precioso, y no tuvieron miedo del edicto del rey. Por la fe Moisés, ya adulto, renunció a ser llamado hijo de la hija del faraón. Prefirió ser maltratado con el pueblo de Dios a disfrutar de los efímeros placeres del pecado. Consideró que el oprobio por causa del Mesías era una mayor riqueza que los tesoros de Egipto, porque tenía la mirada puesta en la recompensa. Por la fe salió de Egipto sin tenerle miedo a la ira del rey, pues se mantuvo firme como si estuviera viendo al Invisible. Por la fe celebró la Pascua y el rociamiento de la sangre, para que el exterminador de los primogénitos no tocara a los de Israel. Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron. Por la fe cayeron las murallas de Jericó, después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor. Por la fe la prostituta Rahab no murió junto con los desobedientes, pues había recibido en paz a los espías. ¿Qué más voy a decir? Me faltaría tiempo para hablar de Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel y los profetas, los cuales por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros. Hubo mujeres que por la resurrección recobraron a sus muertos. Otros, en cambio, fueron muertos a golpes, pues para alcanzar una mejor resurrección no aceptaron que los pusieran en libertad. Otros sufrieron la prueba de burlas y azotes, e incluso de cadenas y cárceles. Fueron apedreados, aserrados por la mitad, asesinados a filo de espada. Anduvieron fugitivos de aquí para allá, cubiertos de pieles de oveja y de cabra, pasando necesidades, afligidos y maltratados. ¡El mundo no merecía gente así! Anduvieron sin rumbo por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas. Aunque todos obtuvieron un testimonio favorable mediante la fe, ninguno de ellos vio el cumplimiento de la promesa. Esto sucedió para que ellos no llegaran a la meta sin nosotros, pues Dios nos había preparado algo mejor. Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo. En la lucha que ustedes libran contra el pecado, todavía no han tenido que resistir hasta derramar su sangre.<br />
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<span style="font-family:trebuchet ms;">Romanos 8:<br />
Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz. La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes. Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: &#8220;¡Abba! ¡Padre!&#8221; El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros. La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Sabemos que toda la creación todavía gime a una, como si tuviera dolores de parto. Y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, mientras aguardamos nuestra adopción como hijos, es decir, la redención de nuestro cuerpo. Porque en esa esperanza fuimos salvados. Pero la esperanza que se ve, ya no es esperanza. ¿Quién espera lo que ya tiene? Pero si esperamos lo que todavía no tenemos, en la espera mostramos nuestra constancia. Así mismo, en nuestra debilidad el Espíritu acude a ayudarnos. No sabemos qué pedir, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que examina los corazones, sabe cuál es la intención del Espíritu, porque el Espíritu intercede por los creyentes conforme a la voluntad de Dios. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A los que predestinó, también los llamó; a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. ¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas? ¿Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia? Así está escrito: &#8220;Por tu causa nos vemos amenazados de muerte todo el día; nos tratan como a ovejas destinadas al matadero.&#8221; Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.</span></div>
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